La hora de la verdad
2 de enero de 2003
El matutino Le Figaro, de París, comenta: "La casualidad quiso que ahora Francia ocupe, durante un mes, la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU. Esto tiene, sobre todo, un significado simbólico, porque esa jefatura sólo está vinculada a restringidas facultades. No obstante, está claro que Francia presidirá el gremio en el período en que probablemente se decidirá sobre la guerra o la paz. Los estadounidenses han accedido a incorporar a las Naciones Unidas en la toma de decisiones, de manera que tienen que someterse a las reglas. Sin embargo, nada indica de momento que George Bush haya abandonado la idea de llevar a cabo una guerra preventiva, con la que pretende derribar al régimen de Bagdad".
El temor a la guerra
En Alemania, el periódico Westdeutsche Zeitung, de Düsseldorf, destaca la difícil posición en que se encuentra el canciller Gerhard Schröder en lo tocante a la crisis iraquí y opina: "Con el nuevo año llega la hora de la verdad para el gobierno. Alemania no sólo ingresa en el Consejo de Seguridad, sino que asumirá además en febrero su presidencia, por un mes. Justo en ese período se tomará posiblemente la decisión sobre la guerra contra Irak. Una aprobación decepcionaría profundamente a la ciudadanía. A fin de cuentas, la guerra es lo que más temen los alemanes, según una encuesta. También las Iglesias han expresado su honda preocupación. Schröder supo utilizar hábilmente estos temores para ganar las elecciones. Pero el presidente estadounidense, George Bush, parece seguir resuelto a atacar a Irak. En vista de este dilema de la coalición de gobierno, la oposición apenas logra disimular su regocijo".
Piruetas políticas
En Múnich, el rotativo Münchner Merkur también hace hincapié en la inconfortable situación del gobierno de Berlín, y apunta: "El sillón que desde ayer ocupa el representante alemán en el edificio de la ONU en Nueva York está, por así decirlo, tapizado de brasas. El tema de la guerra contra Irak está en la agenda del Consejo de Seguridad. Quizá incluso se decida en febrero, cuando Alemania ocupe la presidencia del gremio. La tensión aumenta y el gobierno alemán reacciona. Mientras se asegura reiteradamente al desconfiado electorado que el gobierno no se desviará ni un ápice de la línea adoptada, el canciller y su ministro de Relaciones Exteriores hacen artísticas piruetas para acercarse a los estadounidenses. Gerhard Schröder y Joschka Fischer saben perfectamente que no tienen otra alternativa".