La "Iniciativa de Ginebra"
1 de diciembre de 2003
De alternativa o complemento de a la estancada Hoja de Ruta se califica al documento denomiando “ Iniciativa de Ginebra” para alcanzar la tan ansiada paz entre israelíes y palestinos. Si bien fue muy bien recibida en el ámbito internacional, se vio ensombrecida por una nueva ola de violencia y por las virulentas protestas de miles de palestinos. Mientras que el premio Nobel de la Paz, Jimmy Carter, hablaba en favor de esta propuesta como de una “inmejorable base para la paz”, y el ministro alemán de Exteriores, Joschka Fischer, la calificaba de un “importante aporte civil a la solución del conflicto”, un miembro del gobierno israelí la calificó de el “becerro de oro suizo”.
Carece de oficialidad
Dado la evidente incapacidad de los gobernantes israelíes y palestinos para encontrar la salida a la cruenta situación en Oriente Medio, la “Iniciativa de Ginebra” ha ido ganando terreno en la opinión pública internacional e incluso al interior de los dos pueblos en conflicto. El mayor reproche que se hace desde distintos frentes a sus autores es que no representan ni al actual Gobierno de Ariel Sharón ni a la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Sin embargo, para otros, su mayor mérito es que esta propuesta puede relanzar el debate sobre bases concretas.
Historia de la propuesta
Impulsada por el profesor universitario suizo, Alexis Keller, y negociada en secreto durante tres años por dos equipos dirigidos por el ex ministro de Justicia israelí Yosi Beilin y el ex ministro palestino de Información Yaser Abed Rabbo, esta iniciativa de paz se presenta como complementaria a la “Hoja de ruta”. El documento, de 60 páginas, detalla los aspectos de una posible solución del conflicto palestino-israelí y supone importantes sacrificios para ambas partes como el desmantelamiento de la mayor parte de las colonias judías en los territorios ocupados o la división de Jerusalén.
A su vez, reclama de los palestinos la renuncia al derecho al retorno de cientos de miles de refugiados expulsados de sus tierras y que tendrían que contentarse con una indemnización económica, algo que provoca la repulsa de organizaciones como HAMAS, pero también de organizaciones como los 'palestinos de Israel', que igualmente tratan de recuperar las tierras confiscadas por Israel n 1948. El plan propugna una demarcación territorial basada en las fronteras de 1967 con un pasillo que uniría Cisjordania y Gaza y que, pese a quedar bajo soberanía israelí, debería estar permanentemente abierto para permitir el desplazamiento de los palestinos entre ambas partes de su territorio nacional.
De cuño internacional
Aparte de que altas personalidades revistieron de importancia la publicación de este documento con su presencia, el apoyo internacional llegó en forma de mensajes del Primer Ministro británico, Tony Blair y del ex presidente norteamericano, Bill Clinton. Otros 58 ex presidentes, gobernantes y ministros de Exteriores expresaron su apoyo a una propuesta que de ser aceptada sería el paso cauteloso hacia la paz, que se está necesitando a gritos.