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La libre competencia llega al mercado automotriz

17 de julio de 2002

A mediano plazo regirán en la Unión Europea nuevas normas para la venta de automóviles. La reforma, aprobada por la Comisión Europea, echa por tierra una serie de trabas y promete redundar en una rebaja de precios.

Autos im Bremerhavener Hafen
La Unión Europea resolvió amplias reformas en la venta de autos.Imagen: AP

Quien piense que la Unión Europea es un paraíso del libre mercado, está muy equivocado. El ejemplo más craso es el de la política agraria. Sin embargo, poco a poco, van cayendo los viejos bastiones y privilegios. Este miércoles se ha abierto una nueva brecha, con la decisión de la Comisión Europea de liberalizar el mercado automotriz.

Los fabricantes de automóviles tendrán que despedirse a mediano plazo de las ventajas de que disfrutan hasta el momento. En lo medular, la reforma contempla que los vendedores puedan abrir filiales en cualquier país de la Unión Europea, a contar de septiembre del 2005. Más adelante podrán incluso incursionar en los mercado extra-comunitarios. Con ello quedará eliminada la cláusula de establecimiento de concesionarios, que permitía al fabricante concederles la exclusividad en una región determinada.

Ventas transnacionales

Al mismo tiempo, se facilitarán las ventas más allá de las fronteras nacionales, lo cual tendría evidentes ventajas a la hora de efectuar una adquisición. La razón es clara: en los diversos países de la UE existen notorias diferencias de precios en el ramo de los vehículos de primera mano. De acuerdo con las estadísticas, los más elevados se registran en Alemania. En Estados con altos impuestos al consumidor, como Dinamarca, los precios son muy inferiores. Por este motivo, el comprador alemán podría ahorrar una fuerte suma adquiriendo su automóvil allí, algo que hasta ahora no estaba permitido.

Pero eso no es todo: el cliente no tendrá que pasearse de local en local para escoger entre diferentes marcas. La tiendas podrán ofrecer autos de diversos constructores en un mismo recinto y, a partir del 2003, ya no estarán obligadas a ofrecer servicios de posventa. Es decir, el mantenimiento y las reparaciones podrán ser efectuadas por subcontratistas o talleres independientes, que deberán tener acceso a los repuestos originales y a los conocimientos técnicos para efectuar esas labores.

Resistencia de los fabricantes

Bruselas espera que se genere así una mayor competencia, con una consiguiente reducción de precios. Los empresarios del sector automotriz niegan, en cambio, que los autos puedan abaratarse y rechazan la reforma, por temor a que se vea deteriorada la imagen de sus respectivas marcas. Y también, lógicamente, porque los despoja del control que han tenido ahora en la distribución y ventas.

También los dirigentes sindicales han manifestado reparos, advirtiendo que muchas empresas pequeñas podrían verse amenazadas y ser devoradas por las grandes. De acuerdo con los datos del sindicato IG-Metall, el ramo del comercio automotriz da empleo a unas 530 mil personas en Alemania. Y la sola posibilidad de que se pongan en peligro puestos de trabajo ha hecho salir al canciller Gerhard Schröder en defensa de los intereses del sector.

Sin embargo, la Comisión de Bruselas se mantuvo firme, haciendo caso omiso de los críticos. Al fin y al cabo, en materias de libre competencia está facultada para tomar decisiones, sin requerir de la venia de los diversos gobiernos de la Unión Europea.

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