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La mano dura de Uribe

13 de agosto de 2002

La compleja situación colombiana es observada con atención por los comentaristas de la prensa europea. Este martes, varios dedican sus editoriales al estado de conmoción interior declarado por el presidente Álvaro Uribe.

Soldados registran a civiles en Bogotá, el 8 de agosto.Imagen: AP

En Alemania, el diario Neue Osnabrücker Zeitung justifica las medidas de Uribe, comentando: "Dictar el estado de excepción, reforzar el ejército y la policía, son métodos a los que suelen recurrir los dictadores cuando quieren acaparar el poder y eliminar la democracia. En Colombia el motivo es diferente. El presidente Uribe aplica mano dura únicamente en un intento de atenuar la violencia que se ha enquistado profundamente en la vida diaria. Quizá sea ésta la última oportunidad de eliminar los espacios sin ley que se han forjado los criminales políticos izquierdistas de las FARC y los brutales paramilitares de derecha... Pero el nuevo jefe de Estado no tiene mucho tiempo. Es posible que también fracase, como su antecesor, Andrés Pastrana. Pero si tampoco Uribe consigue extinguir el fuego de la violencia, el incendio será tanto más devastador..."

Una oportunidad

El periódico español El Mundo coincide en que el tiempo apremia y apunta: "La drástica fórmula Uribe está en marcha. Sabe que el tiempo juega en Colombia a la contra. Por eso el nuevo presidente colombiano no ha querido esperar para poner a trabajar a su equipo... Uribe merece una oportunidad, por muy duras que parezcan las medidas emprendidas. Pero el fin no justifica los medios. Habrá que vigilar para que se cumplan las intenciones del propio gobierno de no afectar en ningún caso a los derechos humanos. El diálogo, inútil hasta ahora, deja paso al pragmatismo en un país que está harto de 40 años de guerra".

Las metas factibles

La Repubblica, de Roma, analiza las metas de Uribe en los siguientes términos: "Habrá que esperar algunos meses para ver si la agudización de esta prolongada y sangrienta guerra tendrá algunas consecuencias positivas. El objetivo del nuevo presidente no es destruir a la guerrilla. Sólo un ingenuo pensaría realmente en derrotar a un movimiento rebelde que tiene 40 años de existencia, está bien equipado y cuenta con por lo menos 20 mil integrantes armados. A lo sumo, Uribe puede pretender forzar a las FARC a declarar una tregua y aceptar una mediación internacional que el gobierno colombiano quisiera encomendar a la ONU".

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