1. Ir al contenido
  2. Ir al menú principal
  3. Ir a más sitios de DW

Europa enfrenta un calor casi imposible hace 50 años

29 de junio de 2026

Las noches cálidas son hoy cien veces más probables que durante la ola de 2003, y los científicos advierten: esto es exactamente lo que anticiparon hace medio siglo. Europa arde, y los datos ya no dejan margen de duda.

Parisinos se refrescaron en el Canal Saint-Martin durante la ola de calor que batió récords en toda Francia.
Parisinos se refrescaron en el Canal Saint-Martin durante la ola de calor que batió récords en toda Francia.Imagen: Adnan Farzat/NurPhoto/picture alliance

El cambio climático es responsable "sin lugar a dudas" de la intensidad de la ola de calor que azota Europa occidental, un episodio que habría sido prácticamente imposible hace 50 años, concluye el grupo de científicos del World Weather Attribution (WWA) en un estudio publicado el viernes 26 de junio.

Desde entonces, el episodio se ha desplazado hacia el este del continente y su impacto humano se ha agravado: la Organización Mundial de la Salud (OMS) contabilizó más de 1.300 muertes adicionales atribuibles a las altas temperaturas en Europa desde el 21 de junio. Según su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, unos 150 millones de personas vivían bajo calor extremo, con escuelas cerradas y redes eléctricas sometidas a una fuerte presión.

Transeúntes se refrescaron en fuentes instaladas en Colonia el día en que Alemania registró su temperatura más alta desde el inicio de los registros meteorológicos.Imagen: Christoph Hardt/Panama Pictures/picture alliance

Temperaturas récord que el clima de 1976 no habría permitido

Las temperaturas extremadamente elevadas durante el día, pero también durante la noche, habrían sido "prácticamente imposibles" en esta época del año en 1976 –otro año marcado por una ola de calor excepcional–, según estos investigadores, que estudian la responsabilidad del cambio climático de origen humano en eventos meteorológicos extremos.

Una ola de calor similar ocurrida entonces habría sido 3,5 °C menos cálida durante el día y 2,4 °C menos cálida durante la noche, calcularon.

"Hemos concluido que, en estos últimos 50 años, durante los cuales el planeta se ha calentado 1,1 °C, la probabilidad de una ola de calor como esta ha cambiado inmensamente", subrayó Theodore Keeping, del Imperial College de Londres, uno de los autores del estudio.

"Este episodio no habría sido posible en junio sin el cambio climático", afirmó de forma aún más directa durante una presentación a la prensa.

Europa occidental lleva casi dos semanas sufriendo temperaturas extremas, consecuencia de una inmensa masa de aire caliente procedente de África que se cierne sobre la región, comprimida por altas presiones en altitud. El sábado y el domingo se registraron nuevos máximos históricos en varios países: 37 °C en Dinamarca, 41,7 °C en Alemania, 41,1 °C en República Checa y 40,5 °C en Polonia, donde numerosos trenes fueron cancelados o sufrieron retrasos.

"El fenómeno climático no es particularmente inusual, pero las temperaturas sí lo son, o al menos lo eran antes del cambio climático de origen humano", comentó Friederike Otto, del Imperial College de Londres.

Estrés térmico: más peligroso, más frecuente

Este cambio climático de origen humano se deriva del uso masivo de las energías fósiles –carbón, petróleo y gas– así como, en menor medida, de la deforestación.

Para su estudio, los científicos radicados en varios países europeos compararon datos de observación meteorológica actuales –incluyendo previsiones para los próximos días, dado que el episodio sigue en curso– con datos de observación de 2003 y de 1976.

Este trabajo, publicado con gran rapidez, no ha sido revisado por investigadores externos, como suele ocurrir con las publicaciones científicas, aunque la metodología empleada ya ha sido validada por la comunidad científica, señalan los autores.

En términos de probabilidad, las noches cálidas se han vuelto aproximadamente cien veces más probables hoy que durante la histórica ola de calor de 2003. Los picos de calor diurnos se han vuelto unas diez veces más probables, calcularon los investigadores.

Los autores también descartaron cualquier responsabilidad del fenómeno natural El Niño, que calienta las temperaturas superficiales en el centro y el este del Pacífico ecuatorial y provoca episodios de sequías, inundaciones y temperaturas récord en el mundo. No ha jugado "ningún papel" en esta ola de calor, señalan.

El "estrés térmico", que combina temperaturas elevadas y niveles de humedad, hace también que esta ola de calor sea "particularmente desagradable y peligrosa", apunta Friederike Otto.

Un termómetro de farmacia marcó 40 °C en Friburgo durante la ola de calor que dejó temperaturas récord en toda Alemania.Imagen: Antonio Pisacreta/ROPI/picture alliance

Según el estudio, cerca del 45 % de las 854 ciudades analizadas en 30 países europeos ya han batido, o están a punto de batir, su récord histórico de estrés térmico.

Esta conclusión se refiere a un índice de temperatura –llamado "de termómetro de globo húmedo" o WBGT, por sus siglas en inglés– que toma en cuenta la temperatura pero también la humedad, la insolación y la cobertura nubosa. Es especialmente utilizado en el ámbito deportivo.

Muertes por calor: Francia contabiliza las víctimas

En Francia, las autoridades comenzaron a elaborar un balance de la sobremortalidad potencialmente atribuible a esta ola de calor, con alrededor de un millar de muertes por encima de lo normal desde el 24 de junio, cuando las temperaturas superaron los 40 °C en todo el territorio. Salud Pública Francia señaló que el fenómeno afecta sobre todo a los mayores de 65 años y reportó un aumento del 40 % en los fallecimientos domiciliarios.

Pese a ello, la ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, estimó que el balance probablemente no alcanzaría la sobremortalidad de 2003, cuando se registraron 15.000 fallecimientos. Météo-France anunció además que este lunes 29 de junio el país ya no tendría departamentos en alerta roja por ola de calor, aunque 39 seguirían en alerta naranja, 19 de ellos por riesgo de tormentas.

Bañistas buscaron alivio en el río Dreisam, en Friburgo, mientras Alemania vivía uno de los episodios de calor más intensos de su historia.Imagen: Antonio Pisacreta/ROPI/picture alliance

Lo que anticipaban los científicos desde hace décadas

Además del análisis de atribución del WWA, otros investigadores señalan que una vasta zona de aguas anormalmente frías al sur de Islandia y Groenlandia –la llamada "burbuja fría" del Atlántico– podría modificar la trayectoria y la velocidad de la corriente en chorro, favoreciendo la formación de sistemas de altas presiones estancados sobre Europa, como el actual domo de calor.

El aumento de las temperaturas también afecta a los mares. En el Canal de la Mancha, investigadores han constatado cambios en los organismos marinos y en la composición del plancton, con efectos sobre toda la cadena alimentaria y la desaparición progresiva de peces de aguas frías.

"No diría que ser climatóloga en este momento es deprimente, pero sí es frustrante", comentó a la AFP Clair Barnes, del Imperial College, que participó en el estudio de WWA.

"Sabíamos desde hace más de 100 años que si seguíamos emitiendo gases de efecto invernadero a la atmósfera, el planeta se calentaría", subrayó.

Por su parte, el paleoclimatólogo francés Jean Jouzel, vicepresidente del IPCC, advirtió que lo ocurrido confirma lo anticipado por los científicos desde hace décadas: "Lo que estamos viviendo es lo que se viene anticipando desde hace cincuenta años", afirmó, llamando a no cerrar los ojos ante un fenómeno que calificó de "extremadamente serio".

FEW (AFP, WWA)

Ir a la siguiente sección Tema del día DW

Tema del día DW

Ir a la siguiente sección Más de DW