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Por un puñado de dólares

2 de octubre de 2011

Basándose en actas recientemente liberadas por la CIA, el semanario germano “Der Spiegel” sostiene que Ludwig Erhard, canciller de Alemania Occidental entre 1963 y 1966, tenía planeado pagar por el rescate de la RDA.

¿Pudo Alemania haberse reunificado en la década de los sesenta?Imagen: AP
Puede que Alaska parezca remota e inclemente por su ubicación geográfica y la dureza de su clima, pero el valor estratégico del petróleo que se extrae de sus suelos desde hace algunas décadas y las ventajas comerciales de su cercanía al Paso del Noroeste –la ruta marítima que atraviesa el océano Ártico, comunicando al Atlántico con el Pacífico– lleva a pensar que los rusos hicieron un mal negocio al vender ese territorio al Gobierno de Estados Unidos por 7,2 millones de dólares el 18 de octubre de 1867.
 
En aquel momento, la transacción fue justificada por la precaria situación económica de Rusia, la misma circunstancia que, un siglo más tarde, habría podido ser aprovechada por la República Federal de Alemania para pagar por el rescate de la República Democrática Alemana, poniendo 1.000 millones de marcos en manos soviéticas. Así lo sugiere el semanario germano Der Spiegel, basándose en documentos recientemente liberados por el ministerio estadounidense de Exteriores y la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
 
Der Spiegel y los documentos de la CIA
 
Ludwig Erhard, canciller de la República Federal de Alemania entre 1963 y 1966.Imagen: picture-alliance/ dpa
Según Der Spiegel, el canciller de Alemania Occidental entre 1963 y 1966, Ludwig Erhard –quien pasó a la historia como el padre del “milagro alemán”–, tenía planeado negociar con la Unión Soviética para “comprar la reunificación de su país”. La revista hace alusión a actas confidenciales mantenidas bajo llave hasta ahora, en donde se habla del “Plan Erhard”, y comenta que Washington figuraba en la estrategia del político germano como un potencial mediador entre Bonn y Moscú.
 
Erhard, habría argumentado que el Kremlin agradecería la “ayuda financiera“, dadas las presiones bajo las que se hallaba la economía soviética en ese momento. Entonces, el director de la Cancillería Federal, Ludger Westrick, dijo al embajador estadounidense en Bonn, George McGhee, que la suma a pagar ascendía a “2.500 millones de dólares anuales durante diez años”, equivalente a 1.000 millones de marcos alemanes a principios de los sesenta.
 
El “Plan Erhard”: ¿pura ingenuidad política?
 
Cabe preguntarse si, presionado por aprietos económicos, el Kremlin habría vendido la RDA a Occidente.Imagen: Maksim Nelioubin
Al parecer, Erhard hablaba en serio cuando se refería a ese dinero como una forma de auxilio financiero, porque hizo explícito su temor a no recibir de vuelta el capital prestado a Moscú. No obstante, los papeles citados por Der Spiegel apuntan a que Erhard estaba dispuesto a correr ese riesgo, describiéndolo como “el precio de la reunificación”. ¿La reacción de Washington? En los informes y protocolos de los diplomáticos estadounidenses el “Plan Erhard” es tildado de “irrealista”; ninguno de ellos le atribuyó posibilidad de éxito alguna.
 
McGhee lo descartó como un gesto de “notable ingenuidad política” y la solicitud hecha por Erhard, de que el Gobierno estadounidense llevara su propuesta al líder de la Unión Soviética, Nikita Jrushchov, no fue atendida. Cabe preguntarse si, tras el histórico fiasco de Alaska, Moscú habría repetido ese error vendiendo a Occidente un territorio de tan alto valor geoestratégico como Alemania Oriental.
 
Autor: Evan Romero-Castillo
Editora: Claudia Herrera-Pahl
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