Cerca de un millón de personas están afectadas en Cuba por la intensa sequía que vive el país desde finales de 2014. Las zonas más golpeadas se encuentran en la zona oriental del país.
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En todo el país la sequía afecta a más de 260 fuentes de abastecimiento de agua de manera total o parcial, señaló este domingo (24.04.2016) Abel Salas, vicepresidente primero del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH). En Santiago de Cuba, en el este de la isla, unos 70.000 habitantes reciben diariamente el suministro de agua potable mediante camiones cisternas y al resto de la población de esa provincia se le aplican ciclos en la entrega de agua por la red de suministro.
La deteriorada y obsoleta red de distribución existente en el país provocaba que en los últimos años el 58 por ciento del agua bombeada se escapara por esos sistemas. En la actualidad se ha conseguido reducir la cantidad al 45 por ciento, según datos del organismo que controla el servicio de suministro. Con el objetivo de paliar la situación, el Gobierno cubano implementa la construcción de trasvases y la supresión de escapes de agua en las redes de distribución en los domicilios y en las conductoras empleadas en la agricultura.
Pronósticos favorables
Funcionarios cubanos señalaron que los embalses se encuentran actualmente a un 47 por ciento de su capacidad, por debajo de la media histórica para esta etapa del año, y que, para revertir la situación, son necesarias precipitaciones "sostenidas y suficientes".
Los embalses se encuentran al 47 por ciento de su capacidad.Imagen: Getty Images/AFP/Y.Lage
Los pronósticos del Instituto de Meteorología prevén para el próximo mes de mayo el inicio de una temporada de lluvias con un "comportamiento favorable de las precipitaciones", pero el Gobierno cubano alertó que se mantendrá "el uso racional y el ahorro de agua".
En las empresas estatales de sectores como la agricultura, la salud o el turismo se aplican normas para la planificación de los consumos anuales de agua. La sequía del último año, considerada por los especialistas como entre "severa y extrema", es la más grave de los últimos años y afecta al 75 por ciento del territorio cubano, según un estudio del Centro del Clima del Instituto de Meteorología de Cuba.
MS (dpa/efe)
Científicos, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil de todo el globo se reúnen en Bonn, Alemania, para discutir sobre desertificación, degradación de la tierra y sequía.
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Áridos parajes
Desiertos de piedras, de arena, de sal... Casi un tercio de la superficie terrestre es territorio árido, yermo. Una buena parte surgió durante décadas de modo natural, pero su extensión crece aceleradamente y hoy es el ser humano quien más contribuye a ello. Científicos, políticos y organizaciones de la sociedad civil se reúnen en Bonn en busca de soluciones.
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Seco, cada vez más seco
La desertificación devasta extensos territorios en buena parte de África, América y Asia, especialmente aquellos de por sí más secos.
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Nuestra responsabilidad
Unos 70.000 kilómetros cuadrados se suman al territorio desértico cada año, una cifra que equivale a la superficie de Irlanda. Junto al cambio climático, es la acción del ser humano la que más contribuye a este fenómeno en muchos sentidos.
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Sobrepastoreo, causa de sequía
A la mayoría de los animales de granja se les mantiene sobre suelos secos, en los que se alimentan hasta de la más ínfima planta que asoma. Así que el terreno queda muy pronto expuesto al viento y a las aguas, indefenso. El resultado: el suelo se afloja, se erosiona y termina arrastrado fuera de su sitio.
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Sin descanso
Tras la cosecha, es común que apenas se espere el tiempo necesario para la regeneración del suelo antes de la próxima siembra. El resultado: el suelo pierde nutrientes, crecen menos plantas, y ello a su vez contribuye a la creciente erosión.
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Desaparición de bosques
Además, cada vez contamos con menos árboles. Los seres humanos hemos eliminado radicalmente extensas áreas de bosques para conseguir madera como combustible o como material de contrucción, para aumentar la disponibilidad de territorios cultivables o dar cabida a instalaciones industriales. El resultado: amplias extensiones de tierra devastada, infértil.
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Creciente consumo de agua
La población crece y, con ella, el consumo de agua, que se ha duplicado en los últimos 50 años. Especialmente la agricultura intensiva y el turismo de masas ocasionan una dramática reducción de las reservas de agua.
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Reacción en cadena para el ecosistema
Una vez que ha comenzado la desertificación, se incia también una reacción en cadena: menos plantas crecen, el agua se evapora y la tierra se seca, saliniza y endurece. En tal suelo infértil, la extinción de especies, el hambre y la pobreza son solo algunas de las consecuencias adicionales.
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Frenar la desertificación
Hay modos de prevenir la desertificación. Por ejemplo, instruyendo a los agricultores en un uso sostenible de los recursos, o impulsando un comercio justo que les alivie la presión para usar la tierra sin miramientos. Revertir la desertificación es posible pero difícil y caro. La reforestación es una opción, pero hasta ahora la mayoría de los proyectos han mostrado pobres resultados.
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El mayor reto ecológico global
La Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (CNULD) fue adoptada el 17 de junio de 1994 en París. Desde entonces, el objetivo común es claro: limitar la extensión de territorios infértiles y frenar la desertificación. Cada año, en esa fecha, se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía.