La siguiente movida en el ajedrez iraquí
30 de septiembre de 2002
El diario ruso 'Iswestija' indica que Moscú debería tomar en cuenta la posibilidad de que el régimen de Saddam sea derrocado. " Moscú mantiene su postura frente a Irak. Las visitas cortas de diplomáticos británicos y estadounidenses a Moscú, por lo visto no han tenido repercusiones mayores. El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso no está dispuesto a apoyar la última resolución de las Naciones Unidas. La posición en la que se encuentra Rusia es delicada. Si apoya al régimen de Saddam Hussein, pone en peligro sus buenas relaciones con Estados Unidos. Pero Rusia también tiene buenas relaciones con Irak. Aun así y tomando en cuenta que se registrará una guerra en contra de Irak y que Saddam Hussein será derrocado, es de esperarse que en Bagdad nadie siga dándole importancia a las buenas relaciones comerciales con Rusia ."
¡No se atreverá!
Por su parte, el periódico conservador francés 'Le Figaro' afirma que Estados Unidos se mueve dentro del marco legal permitido por las Naciones Unidas. "La manera en que Estados Unidos defiende su postura en torno a un posible ataque militar contra Irak continúa generando críticas. Puesto que George Bush ha decidido implicar a las Naciones Unidas y al Consejo de Seguridad, sería lógico pensar que también respetará las decisiones de este organismo. Sin embargo, aun cuando ésta sería la respuesta lógica, aumentan las señales de que no será así. Después de todo la propuesta presentada conjuntamente por británicos y estadounidenses equivale a un permiso para intervenir militarmente lo antes posible en Irak. No obstante no hay señales concretas aún de que Washington decida intervenir en solitario contra Irak, y la tensa situación con los aliados hace suponer que al final Estados Unidos optará por actuar dentro del marco de lo permitido por las Naciones Unidas.
En la encrucijada
El periódico alemán 'Neue Osnabrücker Zeitung' escribe que "independientemente de las reacciones que ha generado el pleito en torno a la resolución de la ONU sobre Irak, la cuestión principal no es el procedimiento a seguir, sino la capacidad de imponer las demandas hechas a Saddam Hussein. Y es justamente esta cuestión la que mayor interrogantes genera. Saddam se aprovecha del desacuerdo reinante en el Consejo de Seguridad. Si vuelve a ignorar las demandas de la ONU y de nuevo no hay una reacción, la organización mundial se convertirá en un tigre de papel. Si la ONU no reacciona, pero lo hacen en cambio Estados Unidos y Gran Bretaña, la ONU perderá la prerrogativa de decidir cuándo se aprueba o no una intervención militar".