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ComercioAlemania

"Táctica Trump" de las empresas alemanas en Estados Unidos

19 de enero de 2026

Desde que Trump asumiera la presidencia de Estados Unidos por segunda vez, sus políticas y amenazas se han endurecido considerablemente. Las empresas alemanas reaccionan con incertidumbre, pero siguen operando.

Una bandera estadounidense ondea al lado de una fila de autos nuevos.
Los aranceles estadounidenses están poniendo a prueba a la industria automovilística alemana, y no es solo este sector el que busca nuevas soluciones.Imagen: Frank Hoermann/SvenSimon/picture alliance

El segundo mandato de Donald Trump ha sido extremadamente turbulento en su primer año: el ritmo de sus órdenes ejecutivas y amenazas presidenciales ha aumentado significativamente y no muestra signos de desaceleración en 2026, como lo demuestran los últimos anuncios arancelarios.

No solo países, también empresas pueden ser objeto de sanciones. Así, por ejemplo, las empresas extranjeras que operan en EE. UU. podrían ser acusadas de seguir aplicando programas internos de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI, por sus siglas en inglés).

Estos programas pretenden, entre otras cosas, evitar la discriminación basada en la religión, el color de la piel y, sobre todo, la identidad de género.

¿Cómo respondieron las empresas alemanas a las amenazas de Washington en 2025?

Empleos en Estados Unidos

Las Cámaras de Comercio Alemanas en el Extranjero (AHK, por sus siglas en alemán) apoyan específicamente los intereses de mercado de las empresas germanas en sus respectivos países anfitriones.

Según un reciente informe de las AHK, "el clima para las empresas alemanas en Estados Unidos sigue siendo tenso". Los aranceles son uno de los principales factores que contribuyen a esta situación.

Christoph Schemionek, de la Cámara de Comercio Alemana-Estadounidense en Washington, asegura en entrevista con DW que EE. UU. sigue siendo muy importante para las empresas alemanas: "Tenemos inversiones importantes aquí; Alemania es ahora el tercer mayor inversor extranjero directo, detrás de Japón y Canadá".

Pero aún más importantes son los cerca de un millón de empleos que se estarían creando en Estados Unidos, según Schemionek.

Sin embargo, la política arancelaria de Trump es en parte contraproducente, puesto que, actualmente, es difícil importar a Estados Unidos maquinaria sujeta a aranceles tan elevados, agrega el experto en comercio. "Esto, desde luego, ralentiza la reindustrialización del país", apunta.

Un clima sombrío

Germany Trade and Invest (GTAI), la agencia del Gobierno alemán para la promoción del comercio exterior y la inversión, es una especie de agencia de desarrollo económico de Alemania. Roland Rohde, experto en Estados Unidos de GTAI, asegura a DW que ese país sigue siendo "el principal destino de exportación" de Alemania.

Pero, "en general, las condiciones comerciales se han deteriorado significativamente", añade.

Según la Oficina Federal de Estadística de Alemania, las exportaciones de este país a Estados Unidos cayeron un 7,5 por ciento en los primeros diez meses, en comparación con el mismo periodo del año anterior, explica Rohde. "En términos anuales, la confianza de las empresas alemanas se ha deteriorado considerablemente", prosigue.

Puede que a Trump no le gusten los automóviles alemanes, pero BMW en particular crea miles de puestos de trabajo en Estados Unidos.Imagen: Sven Hoppe/dpa/picture alliance

Automóviles y maquinaria

En cuanto a los efectos de la política arancelaria, Rohde observa diferencias significativas según el sector: "La industria automotriz está exenta de los aranceles del 50 por ciento sobre el acero y el aluminio, así como sus derivados. En este caso, solo se aplican los aranceles del 15 por ciento a las importaciones procedentes de la UE. Sin embargo, los fabricantes de automóviles aún no han podido trasladar estos aranceles a los consumidores".

"En la ingeniería mecánica", continúa Rohde, "la situación es exactamente la contraria. Aproximadamente la mitad de las entregas de maquinaria a Estados Unidos se ven afectadas por aranceles sobre el acero y el aluminio". Esto se ve agravado por la alta burocracia, ya que "es necesario determinar el contenido de metal y el origen de cada tornillo. Sin embargo, los fabricantes alemanes de maquinaria suelen suministrar productos con poca competencia en el mercado estadounidense. Esto les permite trasladar gran parte de los costes arancelarios a sus clientes".

¿Deberían las empresas extranjeras producir sus bienes intermedios en Estados Unidos, como exige el presidente estadounidense?

Christoph Schemionek, de la AKH Washington, matiza su respuesta: "En ciertos aspectos, tiene sentido mantener las cadenas de suministro más cerca de casa". Pero esto solo es práctico hasta cierto punto. Simplemente "no es posible comprar todo en Estados Unidos porque, entre otras cosas, la maquinaria altamente especializada que se fabrica en Alemania, Japón, Corea del Sur e Italia no está disponible en Estados Unidos".

Y estas máquinas tampoco podrían fabricarse en Estados Unidos, señala, porque "faltan las cadenas de suministro y la experiencia. Son décadas o incluso siglos de experiencia los que nos han permitido construir estas máquinas altamente especializadas en Alemania".

"Cumplimos la ley"

DW preguntó a algunas de las mayores empresas alemanas con presencia en Estados Unidos cómo evoluciona su negocio. Lufthansa respondió que "el crecimiento de la capacidad en el Atlántico Norte está por encima de la media, con un 6 por ciento. La gente sigue queriendo volar, incluso a Estados Unidos".

En cuanto a sus programas de diversidad, la aerolínea simplemente declaró: "El Grupo Lufthansa, en general, cumple con los requisitos legales".

Volkswagen y Deutsche Telekom anunciaron el año pasado que reducirían o suspenderían sus programas de diversidad. Otras empresas, como BMW, Henkel y Siemens, prefirieron esperar y observar la situación.

Todas las empresas contactadas por DW confirmaron que cumplen con la legislación vigente en relación con sus programas de diversidad. Mercedes escribió: "Creemos que nuestros programas e iniciativas en Estados Unidos cumplen con los requisitos legales vigentes". La empresa química BASF y T-Mobile, la filial estadounidense de telefonía móvil de Deutsche Telekom, respondieron de forma similar.

El énfasis en el cumplimiento de las leyes ilustra la cautela de las empresas alemanas en este punto: no quieren abandonar por completo sus programas de diversidad, lo cual se interpretaría como un apoyo a Trump. Por otro lado, tampoco quieren respaldar abiertamente sus programas de diversidad, lo cual podría interpretarse como un rechazo a Trump.

Pesimismo injustificado

Por su parte, el experto de GTAI Roland Rohde no se muestra pesimista respecto al futuro próximo: "Los fabricantes de automóviles alemanes pretenden aumentar su capacidad de producción en Estados Unidos", dice. Sin embargo, agrega, solo "dentro de límites razonables. Cada dólar gastado en aranceles es un dólar menos disponible para inversión".

En principio, "Estados Unidos sigue siendo un mercado de ventas grande y atractivo. En este contexto, es probable que las empresas alemanas incrementen sus operaciones en Estados Unidos en el futuro próximo", concluye Rohde.

(vt/rml)

 

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