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La Unión atomizada

12 de diciembre de 2003

Las duras pugnas por influencia que acompañan el inicio de la cumbre de la UE en que se preveía acordar una Constitución europea, dan pie este viernes a pesimistas comentarios en la prensa de diversos países de Europa.

Posturas opuestas: el canciller alemán y el presidente polaco no lograron un acuerdo ayer en Berlín.Imagen: AP

El periódico alemán Neue Osnabrücker Zeitung opina: "El momento en que se inicia la cumbre de Bruselas no podría ser más delicado. Países grandes, como Francia y Alemania, han demostrado -con sus escapadas en cuanto al Pacto de Estabilidad del euro- que en caso de apuro obedecen a sus propios intereses. Consecuentemente profunda es la desconfianza de los países más pequeños y su temor a verse desplazados por estos 'pesos pesados' a un lugar marginal. Por eso, el presidente polaco utilizó todos los recursos para tratar de lograr que el proyecto constitucional se modifique. El tono es inquietante, porque da una idea de cómo podría ser el panorama tras la ampliación de la UE a 25 miembros, en mayo próximo. Ya en la actualidad resulta suficientemente difícil llegar a un consenso. Con la ampliación todo se complicará aún más, porque aumentará drásticamente el tamaño de los problemas y el número de los actores. Si entonces predomina la desconfianza general en lugar de la buena voluntad, será casi imposible lograr que la UE sea operativa".

Sólo para "doctorados"

El rotativo Westdeutsche Allgemeine Zeitung, de la ciudad germana de Essen, respalda la postura que mantiene Berlín: "España y Polonia desean contar con casi la misma influencia que Alemania, aunque no tienen ni la mitad de población. Se remiten para ello al tratado de Niza que, según el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Joschka Fischer, sólo resulta comprensible para los "doctorados en derecho constitucional". El gobierno de Berlín ha hecho bien hasta el momento en mantenerse firme en este punto. La relación entre el peso del voto y la cantidad de población atañe a los principios democráticos básicos de la comunidad".

Hace falta un milagro

El Corriere della Sera, de Milán, opina al respecto: "Para encontrar con españoles y polacos un acuerdo que agrade a los franceses y alemanes, será necesario un tratamiento especial: primero, una barrera de duras amenazas... luego la oferta -dirigida a permitir que nadie pierda la cara- de privilegios con respecto al número de comisarios y de parlamentarios, propuestas sobre la forma de contabilizar las mayorías y quizá también sobre la fecha de entrada en vigor de los acuerdos. La táctica está clara. Para convertirla en un éxito, se requerirá sin embargo aquel milagro por el que ruega el propio Berlusconi".

Cada uno por su lado

El periódico holandés De Volkskrant subraya: "Siempre han existido conflictos de intereses. Pero ahora no se puede uno desembarazar de la impresión de que está surgiendo una Unión marcada por las luchas internas. Franceses y alemanes han vuelto a hacer las paces pero, a diferencia de antaño, su liderazgo ya no es aceptado por otros como algo natural. En Unión Europea cada uno se ocupa hoy de sí mismo (...) Mucho es lo que está en juego: una Constitución que deberá garantizar que la Unión ampliada pueda seguir funcionando. Eso implica que las negociaciones no pueden prolongarse indefinidamente. Pero todavía no llegamos tan lejos. Para la cumbre de Bruselas debe regir la consigna: mejor ninguna Constitución que una mala".

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