La violonchelista Sol Gabetta: "La mediocridad me aburre"
15 de diciembre de 2025
La "Cappella Gabetta" sube al escenario. El impecable ensemble de cuerdas, compuesto por seis violines, dos violas, un contrabajo y un violonchelo, es acompañado por una pianista.
Las luces bajan, el público se acomoda en sus asientos, hay carraspeos, la expectativa crece. Se escuchan las primeras notas del piano. Comienza el concierto, que Sol Gabetta ideó para homenajear a la chelista Lise Cristiani, pero falta la protagonista.
Se puede palpar la intriga en la audiencia. ¿Cuándo vendrá Gabetta? ¿Cómo será su aparición en escena? Al cabo de un minuto, la artista brinda todas las respuestas. Entra en la penumbra, violonchelo en mano, con discreción, pero consciente a cada paso de que todas las miradas están puestas en ella. Su amplia falda negra, larga y con varias capas de tul, hace referencia sutil a la vestimenta femenina de hace dos siglos. Sol Gabetta se sienta sobre el taburete, ubicado en un podio en el centro del escenario y se suma a la pianista en la pieza "Une larme", de Gioachino Rossini.
"Tengo que visualizar de qué manera quiero empezar el concierto, porque es un momento muy fuerte", explica a DW la violonchelista. Mientras colegas y allegados le recomendaban comenzar con una obertura, Sol Gabetta "lo quería más dramático, más como la vida de Lise Cristiani". Efectivamente, esta lágrima de Rossini tiene algo de tragedia y de lamento. La interpretación intensa de Gabetta, con su sonido límpido y perfección técnica, conmueve desde la primera nota.
Dos pioneras separadas por dos siglos
Lise Cristiani, nació en París, a principios del siglo XIX. Fue la primera chelista profesional en una época en la que estaba muy mal visto que una mujer tocara un instrumento que era necesario sostener entre las piernas.
Pero el talento estaba del lado de Cristiani. Dio conciertos en toda Europa y viajó incluso hasta los lugares más recónditos de Rusia, con las dificultades que implicaba una odisea tal en aquel entonces. Cristiani murió joven, con apenas 27 años. Pero en su corta vida impresionó no solo al público, sino que inspiró también a compositores como Felix Mendelssohn Bartholdy, quien compuso más de una pieza para ella.
Durante varios años, Sol Gabetta y un equipo de expertos recuperaron material perdido y reconstruyeron partituras, con el fin de poder contar hoy la historia de una mujer que acompaña a la chelista argentina desde hace mucho tiempo. "Un poco como un fantasma”, reflexiona Gabetta en un documental del canal de TV pública ARTE, que relata este proceso de investigación meticulosa.
Al igual que Cristiani, también Sol Gabetta es una pionera y se atreve a recorrer nuevos caminos. "El músico tiene que ir un poco a contracorriente" opina Gabetta, quien está en una búsqueda constante por innovar, desafiándose a ella misma, a sus colegas y al público a salir de su zona de confort.
Esto se nota en el programa sobre Lise Cristiani, que estrenó el seis de diciembre de 2025 en Bruselas y presentó ya en Hamburgo, Múnich y Colonia, entre otras ciudades. Hay una verdadera puesta en escena, con juegos de luces, discretos pero efectivos. Los músicos de la "Cappella Gabetta" siguen ese espíritu innovador, cuando, por ejemplo, el chelista en un momento se acerca a Sol y silba las cuatro notas de la melodía principal, que ella y el ensemble están tocando.
O cuando una violinista deja su instrumento a un lado para hacer sonar una pandereta. Pequeños detalles como estos fascinan, porque "rompen con lo esperado”, dice Gabetta, y agrega que "si vos le das la posibilidad a los músicos de hacer algo distinto y salir de su zona de confort están muy felices".
"Estoy en un momento técnicamente muy fuerte”
Desde hace años que Gabetta le daba vueltas a la idea de hacer un programa sobre Lise Cristiani. Pero era difícil encontrar el momento ideal: "Yo estaba en mitad de mi carrera. Tenía que tocar con las más grandes orquestas, luchaba por cada concierto. Un proyecto así es una dedicación a tiempo completo".
Pero, cada tanto, el "fantasma" de Lise volvía a aparecer en la vida de Sol. Y poco a poco, el proyecto fue tomando forma. Estaba previsto estrenarlo en diciembre de 2027, cuando se cumplirían 200 años del nacimiento de Cristiani. "Lo visualicé en cinco años: tres de estudio y dos de preparación", recuerda la artista.
Pero, a mediados del 2024, en pleno proceso de investigación, sale a la luz que la chelista francesa había nacido ya dos años antes, en 1825. "Y de repente es como que me agarró un paro cardíaco. Me quedaban seis meses para reunir a los músicos, coordinar la producción, decidir con qué compañía discográfica grabar el CD…" Y al mismo tiempo tocar cien conciertos por año, como hace Sol Gabetta.
La chelista argentina se lanzó igual a la aventura, porque "estoy en un momento técnicamente muy fuerte. Si no lo hago ahora, no lo hago más. Diez años más tarde no me veía haciendo esto. Es un programa muy difícil. Yo creo que fue el proyecto más difícil que he realizado en toda mi vida".
Intuición y estructura
Sol Gabetta se define como alguien con una gran intuición. Pero considera que es fundamental tener una estructura clara para que "haya libertad" y pueda fluir su intuición innata.
Otras de las claves de su éxito fue acercarse siempre a artistas que fueran de más alto nivel que ella misma. "Es más fácil rodearse de gente menos capaz, pero eso no te hará crecer". Aunque confiesa que al principio le costó sentirse cómoda al lado de gente brillante: "Me sentía un cero a la izquierda". Con el paso del tiempo, comenzó a encontrar su lugar y hoy afirma que "la mediocridad me aburre, me hace mal, me da alergia".
La familia como prioridad absoluta
"Para mí, el momento de mayor libertad lo vivo sobre el escenario. Es magnífico”, dice Sol Gabetta, que lleva veinte años de carrera internacional al más alto nivel.
Al convertirse en madre, hace ocho años, descubrió otra pasión y sus prioridades cambiaron. Ahora adapta sus giras internacionales al calendario escolar de su hijo y ha reducido el número de conciertos para lograr un equilibrio entre su vida profesional y familiar.
Lo que aún tiene pendiente es llevar a su hijo a conocer las raíces de su madre. A pesar de nunca haber estado allí, el pequeño se interesa mucho por la Argentina y se siente tan argentino como francés, su otra nacionalidad y la de su padre.
Sol Gabetta, que en la entrevista con DW derrocha sencillez y simpatía, disfruta de vivir en Europa, pero lamenta "el gran individualismo que hay acá". La artista está agradecida porque tuvo en Argentina "la infancia más hermosa que podría haber vivido" y está convencida de que eso le enseñó a moverse mucho mejor en Europa.
(ms)