En 1812 el Rey de Baviera autorizó a los cerveceros de Múnich abrir una barra de atención al público junto a sus almacenes subterráneos. De esta forma fundó el bien nacional de Baviera: el Biergarten. Doscientos años más tarde, estas cervecerías al aire libre siguen gozando de popularidad, tanto entre la población local, como entre los turistas.