Las contradicciones europeas
23 de marzo de 2005
The Daily Telegraph, de Londres, opina: "La Unión Europea ha actuado en el tema del embargo de armas contra China en forma tan poco hábil como carente de principios. La iniciativa para levantarlo emanó de Jacques Chirac, que lo considera 'infundado e ilógico'. Alemania, el mayor exportador europeo de productos hacia China, respalda el término del embargo que, de paso, cabría recordar que fue impuesto después de la masacre de la Plaza de la Paz Celestial, en 1989. Pekín sigue opinando que las manifestaciones pacíficas de entonces en pro de la democracia constituían una rebelión contrarrevolucionaria. Otro argumento a favor de un eventual levantamiento del embargo es que así se garantizaría la estabilidad regional. Sin embargo, el 14 de marzo el Congreso Nacional del Pueblo aprobó una ley que permite una acción militar contra Taiwán, en el caso de que éste declare su independencia. Todo el proceder de la UE con respecto a China se ve marcado por la falta de fidelidad a los principios."
Hipocresía en Europa
La Repubblica, de Roma, apunta:"Si Europa mantiene el embargo de armas, los medios de comunicación chinos reaccionarán como siempre lo hacen en semejantes casos: simplemente ignorarán la noticia. Pero China no tiene el monopolio de la hipocresía en lo tocante al embargo de armas. Todos los países europeos, incluyendo a Gran Bretaña, burlaron en el pasado la prohibición y siguieron suministrando armas a China. Y el segundo mayor proveedor de tecnología militar a China, tras Rusia, es uno de los más estrechos aliados de Estados Unidos: Israel".
Temor al dumping social
Otro tema que da qué hablar en el ámbito de la Unión Europea es el de los servicios. Le Figaro, de París, donde se discute actualmente sobre el referéndum para aprobar la Constitución de la UE, comenta al respecto: "La liberalización de los servicios no tiene absolutamente nada que ver con el proyecto constitucional europeo. No obstante, las cosas se presentan así. Entendemos que muchos de nuestros socios europeos tengan grandes dificultades para soportarnos. Pero, en esta ocasión, también aquellos que no concuerdan con nosotros saben que un 'No' francés a la Constitución acarrearía serias consecuencias. (...) Liberalizar la prestación de servicios -un mercado que representa hoy en día cerca del 70% del Producto Interno Bruto- no es un asunto sencillo, que se pueda llevar a cabo prácticamente tras bambalinas. Al fin y al cabo, el temor al dumping social es legítimo y exige respuestas reales. Los franceses fueron los primeros en inquietarse, pero ya no son los únicos.
¿Fatiga institucional?
El Handelsblatt, de Düsseldorf, subraya: "Algo anda de momento tremendamente mal en Europa. Los grandes proyectos -con los que sobre todo franceses y alemanes querían dotar a la Unión de capacidad para salir adelante en el futuro-, no funcionan. El proceso de Lisboa, que iba a convertirnos en la región más poderosa del mundo en materia económica, está estancado. La Constitución europea divide a las naciones, en lugar de cohesionarlas. El proceso de ampliación despierta cada vez más reparos en los países de la UE. La política exterior unitaria, que ya se desmoronó ante la guerra contra Irak, sigue resultando en la práctica ilusoria. Y lo que otrora era considerado la coronación de la integración europea, la unión monetaria, se autodegrada. Es posible que la Comunidad Europea se vaya acercando a un quiebre por fatiga institucional: a la base económica le resulta cada vez más difícil soportar la carga de la estructura supranacional."