Las deudas del coloso
26 de junio de 2002
Los alemanes admiran a Brasil, país lejano y selvático, precisamente por su escuela en el fútbol, con magos, acróbatas y bailarines en la cancha. Pero en el plano económico, a pesar de contar con el mayor número de filiales alemanas de América Latina, el país verde y amarillo es un socio pequeño.
Con apenas uno por ciento en la participación del intercambio comercial, Brasil, para la poderosa economía germana, pertenece a las ligas menores. Los bancos alemanes no tienen grandes intereses en juego a través de créditos o inversiones en bonos del estado.
Crisis de confianza
Otra es la situación de bancos estadounidenses y españoles que han apostado por la fuerza del gigante sudamericano estableciendo numerosas sucursales. Ellos sí están fuertemente afectados por la actual situación de inestabilidad. La crisis de confianza internacional provocada por el alto endeudamiento público, produce densos nubarrones que llegan a percibirse en Alemania.
Analistas advierten que la desconfianza agudizará aún más la situación, empeorando la disponibilidad de crédito por parte de acreedores internacionales, reduciendo la disposición de riesgo de inversionistas, afectando con ello las perspectivas de crecimiento económico del país.
El periódico alemán Sueddeutsche Zeitung, de orientación centro liberal, afirma en su edición del miércoles que la cotización de los bonos del estado ha caído hasta niveles nunca vistos.
El real brasileño, que fue introducido en 1994, ha perdido un 30 por ciento frente al euro. Justo el miércoles volvió a perder 1,5 por ciento de su valor, hasta situarse en un mínimo histórico frente al dólar. La moneda fue arrastrada por la caída de los mercados internacionales, al conocerse el fraude multimillonario de WorldCom, una de las pioneras de las telecomunicaciones.
Pero las elecciones en puerta son el mayor factor de riesgo, ya que las encuestas dan la victoria al opositor Luis Inacio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores. Un cambio de gobierno a favor de la izquierda despierta el temor de que el país sudamericano se declare repentinamente incapaz de cubrir el servicio de su deuda.
Brasil, cuya deuda alcanza los 250.000 millones de dólares podría provocar una crisis internacional si el nuevo presidente decidiera constituír un frente con Argentina para declarar la moratoria, anularla o para pedir a acreedores una reestructuración de su deuda.
Quiebras de gigantes
Esto representaría un duro golpe para inversionistas, bancos y exportadores, pero para la economía en general tendría consecuencias devastadoras. No son tiempos de normalidad, advierten expertos. Durante los últimos años, se han producido demasiadas quiebras e insolvencias de gigantes en el mercado internacional. La lista es considerable: la norteamericana Enron, las multinacionales Global Crossings, NTL y Marconi, son las más conocidas y son emblemáticas de la tendencia.
Los mercados emergentes son los más vulnerables: Turquía tuvo que reestructurar su deuda y el caso argentino ha significado la insolvencia estatal más grande de todos los tiempos.
Según la agencia calificadora Moody’s, los bonos congelados mundialmente ascienden a un valor nominal de 34 mil millones de dólares, un volumen nunca visto antes. Los bancos acreedores han tenido que hacer frente a la moratoria de créditos multi-millonarios o transformar bonos en acciones con dividendos más que inciertos.
Analistas señalan que mientras la crisis argentina se veía venir, la crisis de credibilidad en Brasil ha tomado a todos por sorpresa. No hay mucho espacio de maniobra, ni a nivel político. El caso brasileño hace consciente al mundo entero del problema del endeudamiento, porque no atañe únicamente a los llamados mercados emergentes.
El mal es extensivo a países desarrollados; los consorcios y consumidores se han endeudado fuertemente entre 1998 y el 2000. El peor efecto es que, en cuanto las montañas de deudas empiezan a tambalearse, no hay inversión ni capital de riesgo disponible en ninguna parte.
eu.