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Las ideas de los otros

Pablo Kummetz7 de marzo de 2007

Ideas en Alemania no faltan. Pero muchas de ellas no se llevan a la práctica. Los japoneses y norteamericanos se alegran y ganan millones con inventos de otros.

Mujer con auriculares.
MP3: idea alemana, ganancias de otros.

Sólo en 2005, los alemanes registraron nada menos que 23.789 patentes en la Oficina Europea de Patentes, en Bruselas: un récord en la UE. Una de cada cinco patentes presentadas para registro provino de Alemania. Además de las patentes de la UE, los alemanes anotaron en 2005 otros 48.363 inventos en la Oficina Alemana de Patentes y Marcas de Fábrica.

La mayor parte de los inventos proviene de empresas. Pero cada vez más universidades y otras instituciones con financiación pública patentan los resultados de sus investigaciones. No obstante, las universidades e institutos aparentemente no saben cómo comercializar sus inventos.

El iPod existe desde el año 2001: un mega éxito.Imagen: picture-alliance/ dpa

El mejor ejemplo de ello es la técnica MP3. El procedimiento para comprimir música utilizado hoy en millones de pequeños reproductores fue desarrollado por el Instituto Fraunhofer de Circuitos Integrados, con sede en Erlangen.

Año tras año, el instituto cobra millones por derechos de licencia. En el 2005, por ejemplo, fueron unos 100 millones de euros. Pero ello no es nada comparado con la facturación que con la técnica MP3 logran consorcios electrónicos no alemanes.

Apple, por ejemplo, de EE. UU., logró el año pasado –también gracias a las ventas de sus populares reproductores de música digital con técnica MP3– ganancias de 1.300 millones de dólares. Las empresas alemanas no reconocieron a tiempo el potencial de la revolucionaria técnica y ven ahora cómo otros hacen el negocio.

La dura realidad

Sede del consorcio Pfizer en Nueva York: negocios con una idea alemana.Imagen: AP

Otro ejemplo de cómo institutos de investigación desarrollan brillantes ideas, pero los puestos de trabajo y las ganancias surgen en el exterior es Sutent, un medicamento contra el cáncer.

Sutent fue desarrollado sobre la base de investigaciones básicas realizadas por el Instituto Max Planck de Bioquímica, con sede cerca de Múnich. Al mercado lo ha sacado el consorcio farmacéutico norteamericano Pfizer.

Pero déficits en la comercialización de ideas no sólo se registran en las instituciones financiadas con fondos públicos. Tampoco en el sector privado funciona todo como debería, tal como arrojó una encuesta del instituto económico IWD entre 2600 empresas.

La dura realidad: la mitad de las empresas encuestas posee actualmente patentes que no puede comercializar. En total, casi el 25 por ciento de las ideas patentadas no son llevadas a la práctica ni vendidas contra pago de derechos.

Un fondo con capital de riesgo

De las empresas con más de 249 trabajadores, el 87 por ciento dice que sus ideas aún no están maduras para el mercado. De las empresas con menos de 50 trabajadores es ésa la razón en sólo el 40 por ciento de los casos. Más de la mitad de las pequeñas empresas no llevan a la práctica sus ideas por falta de capital propio. Entre los grandes consorcios, ésa es la razón en sólo el 5 por ciento de los casos.

El valor de las patentes maduras para su comercialización, pero que no se aprovechan aún es estimado por las empresas en 147.000 euros en promedio cada una. En total, en Alemania las empresas pierden así por lo tanto 8.000 millones de euros por no transformar en productos y servicios ideas maduras para ser llevadas al mercado.

Al encuentro de ello salen ahora el Gobierno y el banco estatal KfW con la creación de un fondo de capital de riesgo de 206 millones de euros, al que las empresas pueden recurrir para financiar el aprovechamiento comercial de sus ideas. Si ello basta, lo dirá el futuro.

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