Legalizar el opio
20 de agosto de 2007
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Los gángsters se oponen
“THE TIMES”, de Londres, aboga por una legalización del cultivo de opio en Afganistán: “Más del 92 por ciento de la heroína que se vende en Europa proviene de Afganistán. La legalización del comercio del opio para fines médicos sería una alternativa al narcotráfico. Esa opción ha sido probada ya con éxito en la India y en Turquía. La demanda de medicamentos basados en la diamorfina sin duda existe. La legalización del cultivo de opio estaría en consonancia con las leyes afganas y las disposiciones internacionales con respecto a los narcóticos. Los gángsters, los narcotraficantes y los talibanes se oponen a ello. Pero es la mejor la posibilidad de echarles a perder el negocio.”
No hay marcha atrás
DER STANDARD, de Viena, escribe sobre el reinicio de los vuelos de bombarderos rusos de largo alcance: “Como ya en el caso de la democracia guiada, la forma de proceder rusa es un testimonio de profesionalidad y consecuencia. Que sólo pocos días antes de las grandes maniobras anti-terroristas del Grupo de Shangai (Rusia, China, Kirguistán, Tachiskistán, Kazajstán y Usbekistán) haya tenido lugar un misterioso atentado a la línea férrea entre Moscú y San Petersburgo… ¿es sólo una casualidad? Que al final de esas maniobras, el presidente Putin haya anunciado el reanudamiento de los vuelos de los bombarderos de largo alcance y que los haya justificado con una amenaza a Rusia que no especificó, tampoco fue seguramente una decisión espontánea.
Lo evidente es que los gestos geopolíticos de Moscú se multiplican paralelamente al acercamiento de la fecha de las elecciones. También evidentes son los motivos que los inspiran. Putin declaró en 2006 querer transformar a Rusia nuevamente en potencia. Ahora su intención es dejar en claro que ese objetivo ya ha sido alcanzado y que no habrá marcha atrás, cualquiera sea el próximo presidente.”
En medio de una tormenta
“LIBÉRATION”, París, opina con respecto a las actuales transformaciones en los medios de comunicación en el mundo: “Los medios de comunicación se hallan en medio de una tormenta. Los sacude una revolución tecnológica que ha adquirido una velocidad impresionante, al tiempo que tambalea el equilibrio económico de tiempos anteriores. Pero los medios han sido puestos bajo presión sobre todo por aquellos de los que depende: los ciudadanos, que ahora les exigen cambios radicales. (…) El periodismo se salvará si logra conservar su independencia con respecto al poder. Pero sobre todo será necesario que cree nuevos lazos con los lectores, oyentes y espectadores. Los periodistas deben ser modestos, pero consecuentes. Y primar deben los derechos de los lectores. Sólo así se reconciliarán los ciudadanos con los medios… y los medios podrán sobrevivir.
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