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Los problemas de Schröder

2 de marzo de 2004

El dilema del Partido Socialdemócrata alemán, tras la debacle que sufrió en las elecciones de Hamburgo, no sólo dan pie a comentarios en la prensa germana, sino también en la de diversos países europeos.

El trabajo del canciller alemán no es muy gratificante por estos días.Imagen: AP

El País, de Madrid, opina que el desenlace de los comicios celebrados en la ciudad-Estado de Hamburgo es "un desastre sin paliativos para el Partido Socialdemócrata (SPD) y para el canciller, Gerhard Schröder. Por primera vez desde la II Guerra Mundial, la Unión Cristianodemócrata (CDU) va a gobernar con una amplia mayoría absoluta en un Estado que fue incondicionalmente socialdemócrata desde 1946 a 2001. (...) En Berlín, la cúpula del SPD aseguraba ayer que hay que dar dos años a las reformas para que cuajen y que mientras tanto hay que aguantar "el chaparrón". Pero éste puede ser un diluvio, porque hasta final de año se han de celebrar en Alemania 13 elecciones más, entre regionales y municipales. Así las cosas, a nadie sirve el intercambio de acusaciones en el seno del SPD entre partidarios y adversarios de las reformas. Lo que sí parece claro es que la cesión de la secretaría general del partido a Münterfering, más cercano al aparato que el propio Schröder, no ha tenido ningún efecto positivo."

Improbable marcha atrás

El Financial Times, de Londres, estima que es poco probable que Schröder se vuelque hacia la izquierda y apunta: "La interminable serie de derrotas electorales, la permanente caída de popularidad del SPD y su sostenida pérdida de afiliados han llevado a Schröder a ser blanco de considerables críticas de las bases. Figuras regionales lo instan, además, a matizar las dolorosas reformas sociales y del mercado laboral del año pasado. Pero la pregunta es si la derrota de Hamburgo puede atribuirse a la 'política errónea' de Berlín. (...) Un intento de dar marcha atrás a sus reformas también podría resultar fatal para su ya tensa coalición con Los Verdes."

Trabajo ingrato

En Holanda, el rotativo De Telegraaf comenta: "Para Schröder, quien siente el acoso de la oposición tanto como el de sus propios partidarios, la tarea de gobernar se vuelve sumamente poco gratificante. Está claro que con cada próximo duro fracaso electoral se reducirá la voluntad del gobierno socialdemócrata-verde de imponer reformas. Pero es necesario ahorrar y los cristianodemócratas miran, con una sonrisa, cómo el gobierno de Schröder les saca las castañas del fuego. Por eso los cristianodemócratas no tienen apuro. No están en absoluto prestos a asumir el gobierno, y todavía no saben cómo financiar las prometidas rebajas tributarias".

¿Licencia de capitán?

El periódico económico Handelsblatt, de Düsseldorf, coincide con esas dudas y señala: "Cuanto más se beneficia la Unión Cristianodemócrata del descontento con el SPD, más se eleva por sobre el papel de puramente opositora. En algún momento de este año electoral el SPD estará tan castigado que la opinión pública verá a la CDU de camino al centro de comando del barco alemán. ¿Dispone, acaso, de la necesaria licencia de capitán? Para ello tendría que presentar un plan coherente de reformas, que resulte atractivo para la población; debe mostrarse unida (...) y debería impulsar las próximas transformaciones de la Unión Europea."