Los "socios" de Saddam
17 de diciembre de 2002
El gobierno de Washington ya ha manifestado sus dudas con respecto al informe de Irak sobre sus arsenales. Nadie sabe hasta qué punto las objeciones que puedan presentarse darán pie a poner en marcha la maquinaria de represalias que viene aceitando desde hace meses Estados Unidos. La documentación, de aproximadamente 12 mil páginas, es un mamotreto difícil de digerir. Pero, mientras los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU siguen analizando el documento, han comenzado a filtrarse detalles a la prensa.
El periódico Tageszeitung (TAZ), de Berlín, es el primero en publicar datos contenidos en el informe iraquí, basándose en una copia que obtuvo del original. Comprometedoras resultan dichas revelaciones, dado que a todas luces el documento elaborado por Bagdad entrega informaciones que la ONU no había solicitado, como la participación de empresas extranjeras en el desarrollo de sus programas militares a partir de 1975.
El que esté libre de pecado...
El listado incluye en total a más de 150 firmas, que contribuyeron al desarrollo de los arsenales de Bagdad. El mayor número proviene de Alemania: más de 80. Estados Unidos le sigue con 24 empresas, cuyo aporte a los programas militares de Saddam Hussein fue complementado con una contundente ayuda estatal en tiempos de la guerra entre Irak e Irán. Igualmente figuran en el documento 10 empresas francesas, además de otras firmas de países como China, Gran Bretaña, Brasil y Argentina.
Muchos de los datos contenidos en el legajo ya eran conocidas, pero sólo se habían publicado en forma fragmentaria. Otros permanecen hasta hoy en secreto, pese a que la primera misión internacional de inspectores encontró entre 1991 y 1998 abundantes indicios y pruebas de la colaboración extranjera en la producción de armas en Irak.
De acuerdo con el artículo del TAZ, el informe iraquí provocará grandes dolores de cabeza sobre todo a Estados Unidos, por el apoyo que prestó al rearme del régimen de Saddam Hussein entre 1980 y 1991. A todas luces, los ataques con armas químicas contra la población curda que lanzó Bagdad en 1985 no provocaron mayores reparos en Washington. De acuerdo con documentos oficiales norteamericanos que cita la agencia AFP, entre ese año y 1989 Estados Unidos exportó a Irak considerables cantidades de toxinas y otros elementos susceptibles de ser utilizados para la producción de armas químicas y bacteriológicas.
Alemania en entredicho
En lo que respecta a Alemania, también hay datos embarazosos. Las empresas, laboratorios y personas que figuran en la lista habrían proporcionado desde 1975 insumos, sustancias y know-how para los programas iraquíes de armas atómicas, químicas y bacteriológicas, cohetes y armas convencionales completas y, en algunos casos, la cooperación se mantuvo por lo menos hasta el año 2001 en el campo convencional. El artículo cita el ejemplo de una empresa germana de microelectrónica, que suministraba piezas de uso civil, pero aptas también para el campo militar. El gobierno alemán habría tenido información al respecto desde 1999.
El TAZ añade que hay numerosos indicios de que reparticiones oficiales alemanas toleraron o fomentaron algunos negocios de este tipo con Irak, sobre todo desde fines de la década del 70 hasta 1991, es decir, en tiempos de la primer Guerra del Golfo. Una afirmación bastante incómoda para Berlín, considerando que la legislación germana prohibe el suministro de armas a regiones en crisis.