Más tiempo libre y menos dinero
6 de agosto de 2004
Los datos no dan lugar a dudas. También en el segundo trimestre de este año la economía estadounidense creció por encima de la economía de la zona euro, los 12 países de la Unión Europea que comparten la moneda única.
Efectivamente la economía europea es menos dinámica que la de los EE.UU. y cuenta con una serie de rigideces, por ejemplo en el mercado laboral, que sirven para críticas reiteradas de muchos economistas.
Mayor flexibilidad
En los últimos años, los EE.UU. consolidaron una ventaja de crecimiento permanente de 1% por encima de los países europeos. Esto en parte se explica por el mayor crecimiento de la población en la última década (1,2% frente a 0,5%), también a consecuencia de la inmigración. Según numerosos economistas, el mercado laboral estadounidense tiene la ventaja de poder absorber mejor nueva mano de obra gracias a una mayor flexibilidad.
Cabe distinguir que el salario promedio europeo es inferior al estadounidense debido a una menor cantidad de trabajo, y, no necesariamente, una productividad inferior. No obstante la productividad europea ha perdido terreno en los últimos años. Asimismo, los aportes a la seguridad social son superiores en el promedio europeo, lo cual disminuye su ingreso disponible.
Impuestos y calidad de vida
Algunos economistas liberales sostienen que la mayor carga fiscal en países como Alemania, representa un desincentivo al trabajo, por el cual la gente prefiere tener más tiempo libre. Pero desde Europa se argumenta que gracias a su mayor recaudación, los gobiernos entonces tienen un mayor margen para el gasto público - en inversiones, salud, transporte, cultura - que elevan el nivel de vida de los europeos.
Por lo tanto hay que advertir que la calidad de vida no sólo se decide mediante la comparación de datos macroeconómicos. Efectivamente, la calidad de vida europea supera en muchos países las posibilidades promedio de las cuales disponen los ciudadanos estadounidenses.
En general parece valer un cálculo sencillo: lejos de angustiarse por índices inferiores de productividad y un ingreso promedio más bajo, los europeos están dispuestos a prescindir de un mayor ingreso a cambio de disponer de más tiempo de ocio.