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Múnich: más que el Oktoberfest

6 de octubre de 2009

La ciudad de Múnich tiene mucho que ofrecer. Mientras Berlín es pobre pero sexy, Múnich es rica, cara y extravagante. Su oferta de museos, parques y lugares interesantes es enorme: una metrópoli para todos los gustos.

Deutschland München Stadtbild
Imagen: picture-alliance/Arco Images

Varios millones de visitantes viajan todos los años a Múnich, y la mayoría visita el Marienplatz, centro de de la ciudad y del Estado de Baviera. En medio de la ‘Plaza de María' se encuentra la Mariensäule (Columna de María), en la que muchos católicos adoran a la Virgen, que, además, es patrona de Baviera. Al este del Marienplatz se encuentra el antiguo ayuntamiento, que hoy alberga al Museo del Juguete. El nuevo ayuntamiento es una de las grandes atracciones turísticas, con su fachada llena de ornamentos y su campanario.

Muchos visitantes no saben que, a sólo pocos metros, se halla el mejor mirador panorámico de la ciudad. Si se le da la espalda al ayuntamiento, se ve detrás de los edificios la torre de la Iglesia de San Pedro, llamada por los muniqueses ‘El viejo Pedro' (Alter Peter). Se cree que alrededor de esta torre se originó lo que hoy es la ciudad de Múnich.


Tiendas exclusivas

Subir por la torre de 306 escalones angostos con circulación en sentido opuesto no es siempre recomendable, aunque la entrada cueste menos que un vaso de cerveza. La plataforma a 56 metros de altura ofrece un panorama en el que se puede ver hasta 100 km de distancia. Los amantes de la fotografía encuentran aquí una perspectiva inmejorable del símbolo de la ciudad de Múnich: el Liebfrauendom (Iglesia de Nuestra Señora).

Vista de las torres dobles de la Frauenkirche y la torre del Alter Peter.Imagen: dpa

Desde esta altura, bastante considerable, se puede observar y elegir entre las atracciones y tiendas que ofrece el centro de la ciudad. Cerca del centro están las conocidas cervecerías y tiendas de Delikatessen de la cadena cafetera Dallmayr, junto a diversos negocios exclusivos de ropa, bombones y, como en el patio de compras Beck, la mayor sección de CDs de música clásica del continente europeo. El mercado de vituallas, con su amplia variedad de artículos comestibles, desde frutas tropicales hasta fideos, atrae a todo gourmet que se precie de tal.


Espacios verdes

Pero Múnich no ofrece sólo oportunidades para comprar, sino hermosas iglesias como la de Nuestra Señora (Liebfrauendom), St. Michael y la Paulskirche, entre otras. Especialmente bella es la Theatinerkirche en el Odeonsplatz, en la que descansan los restos de los reyes bávaros. Esta iglesia, de estilo barroco y color arena, se pierde entre el voluminoso Salón de los Generales y uno de los tantos bistrós. Su interior en color blanco, por el contrario, se destaca con sus magníficos ornamentos en filigrana y estuco.

La iglesia Theatinerkirche, en el centro de Múnich.Imagen: Flickr/NoirinP

Justo frente a ese templo comienza el predio del jardín zoológico, al que se anexa el Jardín Inglés, de tres kilómetros cuadrados. Ambos parques, en el corazón de Múnich, son el pulmón de la ciudad y el punto de encuentro para familias, deportistas y estudiantes. Los adoradores del sol podrán encontrar más de estas islas verdes en la ciudad. Por ejemplo, el Parque Olimpia (Olympiapark), con la torre de televisión, o el Prado del Isar (Isaraue), en la costa del río que baña la ciudad.

El parque del castillo Nymphenburg, al oeste de la ciudad, con sus canales, estanques, jardines de flores y árboles añosos es una de las tantas bellezas en las que la naturaleza juega un papel preponderante. Vale la pena una excursión a dicho castillo y a los edificios aledaños, especialmente en días nublados. En el castillo se puede ver la Galería de Bellezas (Schönheitsgalerie) del Rey Luis I, con 36 retratos de las damas muniquesas más atractivas de aquella época, que el pintor Joseph Karl Stieler eternizó desde 1827 hasta 1850.

Idilio en medio de la ciudad: el castillo Nymphenburg.Imagen: AP


Con la manta en la cervecería al aire libre

La ciudad de Múnich también tiene lugares a donde ir para todos los gustos. Desde restoranes elegantes hasta bares de moda, cafés acogedores y discotecas. Si hace buen tiempo, se recomienda una visita a las cervecerías-jardín. En el sur de Alemania, los jardines de cerveza son grandes parques con árboles y muchas mesas en los que los citadinos despliegan su propia manta y su propia comida. El camarero lleva y trae los jarros de cerveza, y todo lo demás se puede adquirir en la barra. Muchas cervecerías-jardín también ofrecen música en vivo con una plataforma de baile, y no sólo para folclore bávaro, sino también para los ritmos de moda.

Si hay buen tiempo, nada mejor que una cervecería al aire libre.Imagen: AP

Humor extravagante y escenarios originales

En los días de lluvia, Múnich espera al visitante con numerosos teatros, cines y museos. Quienes gustan del humor bávaro encuentran en el Isartor (Puerta del Isar), muy cerca del Marienplatz, el Valentin-Musäum , un museo muy particular que recuerda al genial comediante Karl Valentin y a su compañera Liesl Karlstadt. No lejos de allí, una gran variedad de obras de arte aguardan la mirada del interesado en la materia. La Glifoteca (Glyphotek), con su antigua colección de esculturas, las tres pinacotecas con obras de arte de la Edad Media hasta la modernidad, y la Lenbachhaus, con las obras del grupo de arte muniqués Der Blaue Reiter (El jinete azul), al cual pertenecieron Wassily Kandinsky, Franz Marc y August Macke, entre otros.

La villa Lenbachhaus alberga objetos de arte en un museo.Imagen: Flickr/u m a m i

Los entusiastas de la tecnología podrán encontrar lo que buscan en el Deutsches Museum: la historia de la electricidad, autos, barcos, aviones e instrumentos musicales. Y, si les gusta el cine, nada mejor que una excursión por los estudios Bavaria Filmstadt, al sur de Múnich. Además de un espectáculo de Stuntmen se pueden ver los escenarios originales de la película Das Boot (El bote), la serie Marienhof y los de la filmación de la novela “La historia interminable” de Michael Ende.


Cosmopolita y tradicional a la vez

Pero Múnich es mucho más que una colección de destinos turísticos. Quien viaje a orillas del Isar descubrirá el encanto de la capital bávara, que une asombrosamente los opuestos: cosmopolita, pero orgullosa de sus tradiciones, elegante, pero sin perder su autenticidad. Las atracciones se pueden describir, pero la ciudad hay que vivirla.

Autor: Stefan Dietrich/ Cristina Papaleo

Editor: Enrique López

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