Matrimonio ficticio en Brasil
20 de agosto de 2012
Algunas décadas atrás, Brasil aún era conocido como un país en vías de desarrollo. Hoy en día, ya ofrece ayuda a las naciones industriales de Europa para superar la crisis financiera. Con una tasa de desempleo de menos de seis por ciento se convirtió en un paraíso para muchos europeos de países de crisis.
Sin embargo, recibir un permiso de residencia por la vía legal a veces parece tan dificil como ganar la lotería. Por estos motivos, cada vez más extranjeros eligen un camino más fácil: se casan con residentes sudamericanos.
Una insólita propuesta de matrimonio
La brasileña Ana, que vive desde hace once años en Portugal, conoce este fenómeno por propia experiencia. Un conocido, que trabaja en una pequeña empresa constructora, le ofreció 5000 euros por un matrimonio ficticio. “Los costes de la vida han aumentado en Portugal y por eso quería emigrar a Brasil”, cuenta Ana. En el primer momento, la oferta causó un shock a la joven brasileña. “ Solo habría aceptado si la cantidad hubiera sido tan alta como para cambiarme la vida”, dice.
Fabio Montari, miembro de la Cámara de Comercio de Sao Paulo, critica estas tendencias. “Es cierto que la burocracia de nuestro país impide obtener fácilmente un permiso de residencia. Sin embargo, casarse con una persona desconocida es un gran error”, opina. Mejor sería organizarse primero un trabajo antes de emigrar a Brasil. Pero ahí ya comienza el dilema: sin trabajo no se recibe un permiso de residencia y sin el permiso no se encuentra trabajo. Justo por este ciclo, muchas personas no ven otra alternativa que casarse. Desde el comienzo de la crisis europea, las solicitudes de visa debido a un matrimonio aumentaron un 95 por ciento en Brasil.
En camino hacia el continente sudamericano
No solamente en Portugal, sino también en España se observa un creciente número de emigrantes. Según las cifras que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) aportó en marzo en Madrid, el mayor número de inscripciones se realizó en Argentina, con 22.073; Cuba, con 13.890 y Brasil, con 8.362.
Este fenómeno también conlleva grandes beneficios para los países de destino. Por ejemplo, Brasil. “Necesitamos fuerzas profesionales que nos apoyen en nuestro propio desarrollo”, explica Paulo Sérgio de Amleida, presidente del Consejo Nacional de Inmigración. ”Sin embargo, la mayoría de las personas solo recibe una visa temporal. En el caso ideal transmiten a los trabajadores brasileños sus conocimientos y después vuelven a sus países natales.”
Autores: Solveig Flörke / Julia Luhnau
Editora: Emilia Rojas