Mercosur-UE: un acuerdo aún blindado, pero vulnerable
22 de enero de 2026
"En Uruguay se consideraba ya firmado el acuerdo. El presidente Yamandú Orsi ya había instruido al Parlamento para que diese prioridad a su aprobación. Para que fuera el primero de los cuatro en ratificar el Acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur", comenta a DW, desde Montevideo, Lincoln Bizzozero, especialista del Sistema Nacional de Investigadores de Uruguay.
"Esto del envío del Acuerdo al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) va a generar ruido, indudablemente. Porque el complejo entramado institucional de la UE acá no se entiende", añade.
Lo que viene inmediatamente entre la UE y Mercosur
Para que se entienda, hay que empezar por decir que el acuerdo no está rechazado. Su entrada en vigor provisional está a dos clics de distancia: el Consejo de la UE ―los 27 jefes de Estado y de Gobierno― tienen ya acordada la posibilidad de aprobarlo provisionalmente sin el consentimiento del Parlamento Europeo, previendo dilaciones. Luego, una vez que el Consejo vuelva a abrirle la puerta al acuerdo, el balón se pone en la cancha del Mercosur. Tan pronto uno de los cuatro parlamentos nacionales del gigante sudamericano de su aprobación, la parte comercial podría entrar en vigor.
Mientras tanto, durante el tiempo que se tarde el TJUE en dar su opinión acerca de la compatibilidad del texto con los tratados europeos (entre 18 y 24 meses), "esto daría una plataforma para empezar a funcionar, provisionalmente, sí. Pero esto calmaría, no todavía los mercados, pero sí la política. Y también el nerviosismo de inversores de acá y de allá, que ya están pensando en cómo se acomodan a la nueva situación, qué posibilidades les trae", afirma Lincoln Bizzozero, politólogo de la Universidad Libre de Bruselas.
El blindaje: "Esto no es el fin del acuerdo"
"En cualquier caso, la historia continúa, esto no es el fin del acuerdo", comenta a DW el eurodiputado Davor Ivo Stier, ponente de la Nueva Estrategia para América Latina (2025). La firma del acuerdo con Mercosur y también la modernización del acuerdo con México se consideran una prioridad en ese informe. "En manos del Consejo está el optar por una aplicación provisional del acuerdo con Mercosur. No obstante, a mi juicio, este voto en el Parlamento Europeo ha sido estratégicamente un error. Tendrá impactos no solo en el aspecto comercial, sino en la confianza en la habilidad de la UE para comportarse como un actor global creíble", agrega Stier.
En aras de comprender lo que ha sucedido en el entramado institucional europeo, basta echar la vista atrás, a octubre de 2016, cuando el anuncio de que una de las regiones de Bélgica se opondría al acuerdo comercial con Canadá lo echó por tierra cuando estaba a punto de ser aprobado por el Consejo de la UE. Se requería unanimidad.
Lección aprendida. Para que eso no volviera a pasar y no cayera todo el acuerdo con el gigante del sur antes de nacer, la Comisión Europea lo dividió: un acuerdo comercial interino y uno integral. Para la parte comercial, Bruselas tiene las competencias completas y solamente necesita una mayoría cualificada (15 Estados que representen al 65 por ciento de la población de la UE).
Este atajo, político y legal, resultó muy bien en la modernización del acuerdo con Chile. Pero ha sido el talón de Aquiles en el del Mercosur, pues dos grupos políticos que encabezan desde siempre la oposición al acuerdo con el Mercosur ―los ecologistas y la izquierda― pidieron su revisión jurídica. A ellos se unieron en cascada los grupos de extrema derecha de la Eurocámara. Y hay que decir que algunos de los dos grupos clásicamente a favor del acuerdo ―los conservadores del Partido Popular Europeo y los socialdemócratas― también votaron por su revisión. En un total de 720 votos, la diferencia la marcaron diez.
Un acuerdo único, en estructuras únicas
"No hay que olvidar que existen bloqueos de sectores sociales que están contra el acuerdo. Y que el Parlamento Europeo tiene una dimensión internacional, pero también un anclaje doméstico. Acá eso puede sonar ambiguo; pero funciona y no existe en otro lado del mundo", afirma Lincoln Bizzozero, entendiendo que no es solamente un ánimo de torpedear el acuerdo.
Así lo explica Anna Cavazzini, presidenta del comité de Mercado Interno y Protección al Consumidor: "Los acuerdos comerciales tienen que ser impermeables. El Parlamento Europeo hace uso de su derecho y su obligación de verificar su legalidad".
Como fuere, desde el sentir del Mercosur, Lincoln Bizzozero afirma: "La energía de innovación, si se canaliza a través de instituciones y normas, da garantías y credibilidad. Para el Mercosur, eso es lo que ofrece Europa. Además de que tenemos en conjunto siglos de funcionamiento, confianzas y desconfianzas mutuas, tradiciones sobre bases históricas que hacen más factible la comunicación".
Finalmente, enfocando la geopolítica, Bizzozero, directivo de la Sociedad Uruguaya para el Progreso de la Ciencia y la Tecnología, concluye: "Para Uruguay, el acuerdo con la UE, prácticamente, es una política de Estado. Para Paraguay también. En Argentina, tiene una mayoría fuerte; y en Brasil, aunque será el último, se va a aprobar. Pongamos la mirada hacia adelante, preparándonos para los cambios que implica este acuerdo UE-Mercosur, una vez en funcionamiento".
(rml)