Miniautos: peligro a paso de tortuga
2 de febrero de 2005
El lema “lento, pero seguro” no calza con los llamados miniautos, que desde ya podrán ser manejados por los adolescentes alemanes, gracias a la creación del nuevo permiso de conducir “Clase S”. “Estos autos no ofrecen ningún tipo de seguridad para el conductor”, comentó Otto Saalmann, del automóvil club alemán, ADAC, acerca de la prueba a la que se sometió a una versión francesa de los miniautos: los Microcar.
Se simuló una colisión a 40 km/h entre uno de estos automóviles livianos y un vehículo “normal”, de la marca Renault Twingo. El resultado fue catastrófico para el pequeño vehículo. La carrocería se partió, la caja de cambios se introdujo al interior del auto y el dummy (muñeca para pruebas de choques) se golpeó la cabeza en el volante, que se había desprendido.
El depósito del combustible se soltó, la bencina se derramó, mientras el tubo de escape salió volando. Eso no es todo, la lista es larga, pero con esto ya queda claro que, como ha señalado el presidente del ADAC, Peter Meyer, “estos autos no son aptos para el tránsito”.
Más lento ¡imposible !
Es un resultado increíble para algo que parece tan inofensivo y que sólo es capaz de transitar a 45 km/h. El problema, según afirman expertos, está en el material de construcción, que es demasiado liviano. Los miniautos, que tienen nombres rimbombantes y vistosos como “Be up”, “Albizia” o “MC1”, por norma no pueden pesar más de 350 kilogramos. La consecuencia es que, según Saalmann, en un choque la única zona deformable, la que frena la intensidad de la colisión, es el propio cuerpo del conductor. “El riesgo de heridas mortales es altísimo”, agregó.
Peligro para todos
Los miniautos no sólo son un potencial peligro individual, sino también público. Con 45 km/h se espera que causen grandes embotellamientos en las calles alemanas y desesperación en más de algún automovilista más veloz. Irónicamente, esto será una realidad en un país donde las carreteras casi no tienen límite de velocidad, excepto en ciertos tramos. “Tendremos situaciones riesgosas, dado que muchos vehículos querrán adelantarlos”, pronosticó Saalmann.
"Teens" al volante
La responsabilidad de que Alemania haya concedido el permiso para que los adolescentes puedan manejar estos móviles livianos la tiene la presión ejercida por la Unión Europea (UE). Hasta ahora Alemania tenía reglas más estrictas que los otros países de la UE. Sólo mayores de 18 años podían circular en los miniautos y con los permisos de conducir normales, de la “Clase B”. Pero las reglas de la competencia de mercado de la UE fueron las que le doblegaron la mano a Alemania.
Ejemplares como los de masiva producción en Francia eran hasta ahora escasos en las calles germanas, y pocas casas automotrices los tenían a la venta. La comisión de la UE veía en esto una desventaja para los fabricantes en el mercado alemán, pensamiento que es compartido por el parlamentario belga de la UE, Mathieu Grosch: “Claramente hay tendencias en el mercado, según las cuales algunos deciden no vender un producto porque quieren darle prioridad a otro. Pero esa es una forma de proteccionismo que no debe ser permitida.”
Solución “parche”
Con el permiso “Clase S”, Alemania está cumpliendo con la introducción de los mini al mercado, pero sus normas aún son altas. Los conductores deben rendir una prueba teórica y práctica, con la que también podrán manejar los “Trikes” o “Quads”, motos de tres o cuatro ruedas. Una solución que parece tan ligera como los minis, pero que al menos unifica las reglas de competencia de mercado de la UE con las de normas de tránsito alemanas.
Diversión pequeña, pero costosa
Son dos los factores que no hablan a favor de los mini: la duda sobre su seguridad y sus elevados precios. Pueden costar hasta 10.000 euros, a lo que se suman 1000 más para la licencia “Clase S”. Una noticia desalentadora para los que más adelante quieran manejar un auto “normal”, y creen poder ahorrar dinero por esta vía, es que igual están obligados a rendir las pruebas para el permiso “Clase B”, para lo que tendrán que desembolsar hasta 3000 euros.
Aún así, 270 mil "minis" ya circulan por la UE, pero hay que tomar en cuenta que en su mayoría son conducidos por personas de la tercera edad, que no precisamente sueñan con velocidad y belleza automotriz.