El Monumento a los Derechos Humanos de Ankara fue “encarcelado” hace un año. Entretanto se ha convertido en un símbolo del estado de excepción y de la situación de los derechos humanos en Turquía.
Imagen: DW
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En una de las calles más transitadas de Ankara, una estatua de bronce se encuentra bajo "custodia policial”. La figura de una mujer, con un ejemplar de la Declaración de Derechos Humanos, es vigilada las 24 horas del día por la policía. Nadie puede acercarse a ella. Está prohibido tomarle fotos o grabar videos. Los policías dicen que las medidas se han tomado por motivos de seguridad. Una consulta de DW a las autoridades de Ankara no obtuvo respuesta.
El monumento fue erigido el 10 de diciembre de 1990. A partir de entonces, personas de diversas convicciones políticas comenzaron a reunirse en ese lugar. Allí ofrecían declaraciones a la prensa. Desde allí iniciaban manifestaciones. También durante las protestas de 2013 en Estambul, el monumento fue un lugar de encuentro para los habitantes de Ankara. Pero las cosas cambiaron tras la fallida intentona golpista del 15 de junio de 2016. A partir de entonces rige en Turquía el estado de excepción, que hace un mes fue prolongado por séptima vez. De acuerdo con informes del Ministerio del Interior turco, desde ese fracasado golpe han sido detenidas 228.000 personas, y cerca de 116.000 han sido despedidas del servicio público.
"Una imagen del fascismo”
También la científica Nuriye Gülmen y el maestro de primaria Semih Özakca perdieron su trabajo. Durante meses protestaron junto al monumento, exigiendo ser reincorporados a sus puestos. El 23 de mayo de 2017, la policía rodeó la figura con rejas metálicas. Nuriye Gülmen y Semih Ozakca fueron detenidos.
Diputados del mayor partido de oposición, el CHP, protestaron y exigieron la inmediata liberación de ambos. Entre ellos, Ali Haydar Hakverdi. "Cuando Nuriye y Semih fueron arrestados, iniciamos una sentada en el Monumento a los Derechos Humanos. Otras personas nos secundaron. Pero los policías intentaron mantener alejada a la gente”, recuerda en conversación con DW. Entonces instalaron las barreras metálicas. "Fue una arbitrariedad absoluta”, afirma Hakverdi, añadiendo: "El primer día que apareció la reja, la derribamos. Al día siguiente había de pronto dos rejas”.
Imagen: DW
Mensaje claro
Comenzaron las protestas diarias en torno al monumento. La policía intervino con dureza. Las correspondientes imágenes circularon profusamente por las redes sociales. Los manifestantes eran detenidos por la mañana y liberados al atardecer. El gobernador de Ankara declaró que el cerco era una "medida de seguridad”, dado que Turquía se hallaba en estado de excepción.
Un año más tarde, Nuriye Gülmen dice a DW: "Para mí, el cerco es una imagen del fascismo en nuestro país”. Afirma que la represión es síntoma de la impotencia del gobierno y apunta: "No tiene sentido ‘encarcelar' un monumento, pero el mensaje es claro. ¡Miren, este es un lugar peligroso! Eso es lo que se quiere transmitir”.
Semih Ozakca fue liberado medio año después de su detención. Nuriye Gülmen fue acusada de "pertenencia a una organización terrorista”, pero también recuperó la libertad. Ninguno de los dos ha recuperado en cambio su puesto de trabajo, motivo por el cual siguen protestando, en las cercanías del Monumento a los Derechos Humanos.
"Símbolo del estado de excepción”
El escultor Metin Yurdanur regaló la figura de bronce al distrito de Cankaya 28 años atrás. "El monumento pertenece a toda la humanidad, al igual que todas mis obras. Desearía que todas mis obras encontrara un lugar en un mundo en paz”, dijo el artista a DW.
Hakverdi indicó que su partido había presentado una petición para que fuera removido el cerco, pero ésta fue denegada por razones de seguridad. El parlamentario del CHP no cree que haya cambios a corto plazo. "El cerco es una arbitrariedad total y un símbolo del estado de excepción”, señaló Hakverdi. A su juicio, el gobierno quiere dejar en claro que no levantará el estado de excepción. Estas son las condiciones en que se llevarán a cabo las elecciones presidenciales y parlamentarias programadas para el 24 de junio.
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Hace un año, golpistas intentaron derrocar al presidente Erdogan en Turquía. El intento falló. Ahora, Erdogan es más poderoso que nunca. Impresiones de la noche del golpe y del tiempo posterior.
Imagen: picture-alliance/dpa/S. Suna
El principio del golpe
Estas son las primeras imágenes de la tarde del 15 de julio del año 2016 en Turquía. Vehículos blindados de combate bloquean el Puente del Bósforo en Estambul. Poco a poco queda claro que partes de las fuerzas armadas pusieron en marcha un golpe de Estado. Hay disparos y hay heridos. Se escuchan aviones de combate y helicópteros en el aires.
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Tanques en el aeropuerto
Un panorama similar se ve también en el aeropuerto Atatürk, en Estambul: Tanques ocupan los puntos estratégicos. Los golpistas ocuparon la torre de control y cerraron el tráfico aéreo. Hasta ahora, los golpistas encuentran solo una débil resistencia.
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Parlamento bajo fuego
El Parlamento en Ankara también es un objetivo de los golpistas. Exactamente a las 2:32 de la noche, la Gran Asamblea Nacional de Turquía es bombardeada desde el aire. Los golpistas se apoderaron de varios aviones de combate tipi F-16.
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Las víctimas
Según cifras oficiales, 249 personas murieron y 2000 resultaron heridas en diversos enfrentamientos. Hoy son considerados mártires.
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La resistencia
Ya en la misma noche hay indicaciones de que el golpe de Estado no será exitoso. En la plaza Taksim, de Estambul, soldados son detenidos por agentes de Policía y otro personal militar.
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Aparece Edogan
De manera inusual, Erdogan consigue hablar al pueblo turco. Desde el móvil de una presentadora de televisión, que ella muestra hacia la cámara, Erdogan se dirige a los ciudadanos: Pido al pueblo de reunirse en las plazas y en el aeropuerto". Con ello terminan los rumores sobre un destitución del presidente turco.
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El pueblo en la calle
Muchos turcos siguen el llamamiento de su presidente. Llenan las calles y se enfrentan a los golpistas. Esto significa el fin del golpe de Estado. En Ankara, la gente se sube a los tanques y gira la bandera de Turquía.
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Actos de venganza
En la mañana ya sólo hay unos pocos tiroteos. Ahora se toman las medidas contra los que participaron en este golpe militar.
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Buscando a los golpistas
Las fuerzas de seguridad van de caza por los seguidores de los golpistas. Habrá muchas detenciones.
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El presunto cerebro
Se dice que él es el cerebro detrás del intento fallido de derrocar a Erdogan: el predicador Fethullah Gülen. Él mismo lo niega. Desde hace años vive en EE. UU. y no será extraditado a Turquía.
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Celebrando la victoria
24 horas después de la revuelta: Miles de personas celebran la victoria sobre los golpistas en el Puente del Bósforo. Su nombre se cambia más tarde a "Puente de los mártires del 15 de julio".
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Estado de emergencia
Cinco días después del intento de golpe, Erdogan pronuncia el estado de emergencia que entra en vigor al día siguiente. Con ello el presidente adquiere mucho más poder. Incluso un año después, el estado de emergencia sigue en vigor.
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Detenciones
Inmediatamente después del intento de golpe, Edogan habla de una "bendición de Dios". El objetivo es "limpiar completamente nuestras fuerzas armadas". Pero no sólo se detiene a seguidores de Gülen sino también a periodistas, científicos y otros críticos de Erdogan. En total más de 100.000 empleados estatales son despedidos y más de 50.000 son detenidos.
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Erdogan amplía su poder
Antes del golpe, Edogan no pudo imponer su sistema presidencial preferido en Turquía. El levantamiento le dio la oportunidad de promover un sistema con mayores poderes en la presidencia. En abril del 2017 Erdogan logra su objetivo. Con estrecha mayoría, los turcos votan en un referéndum a favor el nuevo sistema gubernamental.
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La oposición
La oposición turca se encuentra debilitada después del intento de golpe, sobre todo el partido kurdo HDP. Los dos presidentes y nueve de sus diputados son detenidos en noviembre de 2016. El mayor partido opositor CHP vuelve a organizar manifestaciones desde el verano boreal de 2017.