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Neue Stimmen: nuevas voces para la ópera

Eva Usi31 de octubre de 2007

El concurso “Nuevas Voces" 2007 coronó en Alemania a la cantante letona Marina Rebeka, al argentino Fernando Radó y al mexicano Diego Torre como nuevos valores de la lírica mundial.

Francisco Araiza, Marina Rebeka, Liz Mohn, Fernando Radó y Diego Torre.Imagen: DW/Usi


La vigésima edición del certamen operístico “Neue Stimmen" (Nuevas Voces), convocado por la Fundación Bertelsmann concluyó el fin de semana con una audición de gala que fue un festín a los oídos de especialistas y del público invitado. Fue el cierre con broche de oro de un difícil proceso de selección por parte de un jurado internacional presidido por el tenor mexicano Francisco Araiza, actualmente catedrático en la Escuela Superior de Música de Stuttgart.

También fue una muestra del estado actual del bel canto, de la producción de nuevos talentos por países y a escala mundial. En la gala final ocho jóvenes cantantes que representaron a los cinco continentes, se disputaron los tres primeros lugares del concurso. Cada uno interpretó dos arias asignadas por el jurado.

La soprano letona, Marina Rebeka.Imagen: DW/Usi

Fuerza interpretativa

La soprano letona Marina Rebeka cerró la audición con cuerpo y alma en el papel de Violeta en la Traviata de Verdi. Su fuerza interpretativa y evidente experiencia escénica fueron contundentes. No cabía de emoción la soprano de 27 años cuando Araiza la nombró ganadora del primer premio dotado de 15.000 euros.

“Hice lo que pude y estoy muy emocionada”, dijo. Marina Rebeka cree que los cantantes son como las flores, cada uno distinto del otro y no es posible que uno le guste a todos. “La voz es única, como las flores, pero si sale del corazón transmite una emoción que va más allá de las nacionalidades. No hay fronteras para el amor y la música”, dijo.

Voz superdotada

El bajo argentino, Fernando Javier Radó, ganador del segundo premio del concurso.Imagen: DW/Usi

El bajo argentino Fernando Javier Radó, brincaba de gusto, el júbilo se le veía en la cara, se le salía del cuerpo. Radó ganó el segundo premio dotado de 10.000 euros. El cantante de 21 años fue calificado por varios miembros del jurado como “el descubrimiento” del concurso. “Por así decirlo, todavía no nace, es una voz que no puede estar madura, sobre todo siendo un bajo. Es absolutamente superdotado”, dijo Araiza.

El joven tiene una trayectoria que le ha permitido una formación vocal y ganar experiencia en el escenario. “Mi papá, que es violinista de la orquesta del Teatro Colón, en Argentina, me animó a entrar al coro infantil del Teatro Colón, así que entré en 1997 y ahí estuve hasta los 13 años. Fue una experiencia hermosa, tanto, que cuando tuve que dejar el coro infantil porque me cambió la voz, ese mismo día me inscribí como figurante de la ópera, para seguir fogueándome. Hasta el año pasado, cuando entré al Teatro Colón después de una audición”, dice Radó, en conversación con DW-WORLD.

Fuerte presencia de México

El tenor mexicano, Diego Torre y el presidente del jurado, Francisco Araiza.Imagen: DW/Usi

El tenor mexicano Diego Torre obtuvo el tercer galardón dotado de 8.000 euros. “Hizo un papel muy satisfactorio en su primer concurso internacional”, subrayó Araiza. “Desde luego hay muchas cosas que tiene que aprender, a mí como miembro del jurado, no me era permitido darle clases pero una vez terminado el concurso le voy a decir un par de cosas”, dijo.

El tenor de 28 años fue el único en pasar a la final de los cuatro mexicanos que viajaron a Gutersloh, sede de los patrocinadores. “Voy a seguir estudiando, a seguir cantando en donde me dejen y donde se pueda y a tratar de mejorar”, dijo convencido Diego Torre, quien hizo gala de una buena presencia escénica y poderosa voz.

Lea en la siguiente página por qué los alemanes ya no cantan

Cantantes de 66 países

Anita Watson, Lyrischer Soprano, Australia Foto:DW/Eva UsiImagen: DW/Usi

El concurso Neue Stimmen tuvo una fuerte presencia latinoamericana, con 9 cantantes entre 46 jóvenes talentos, que llegaron a las eliminatorias finales en Gutersloh. Un total de 1.100 cantantes provenientes de 66 países se postularon a la convocatoria lanzada por la Fundación Bertelsmann.

“Es la primera vez que vengo a Alemania y estoy fascinada con el país, con la organización. Ha sido impactante ver cómo nos han llevado a este nivel de trabajo, de canto. Me siento privilegiada de compartir esta experiencia con gente tan hecha profesionalmente, de tan alto nivel. Esto, además de ser un concurso, ha sido para todos nosotros una clase maestra”, afirma la soprano mexicana Fabiola Venegas.

También para la argentina María Florencia Machado, esta experiencia ha dejado huella. “Me llevo muchísimas cosas, cuando escuché a los semifinalistas me asombré del nivel que tenían. Me ha dado mucha energía esta experiencia. Es un gran aprendizaje y me llevo mucho empuje, muchas ganas”, dijo la cantante, que fue seleccionada en Buenos Aires, entre 40 postulantes provenientes de varios países del Cono Sur.

Los alemanes ya no cantan

Francisco Araiza, presidente del jurado y la soprano alemana, Christiane Karg.Imagen: DW/Usi

Fue notable, sin embargo, que sólo una alemana, la soprano Christiane Karg, pasó a la final. La cantante de 27 años, que trabaja actualmente en la Ópera Estatal de Hamburgo, quedó en 6º puesto. “Era yo la única alemana y sí ha sido algo raro estar en mi propio país y ser la única. Adoptamos el italiano para comunicarnos porque como cantantes de ópera todos hablamos italiano, así que ha sido una experiencia increíble para mí”. La soprano reveló que lo que falta en Alemania son tenores. “No sé por qué, hay pocos, ahora muchos tenores vienen de América Latina”.

“Alemania tiene varios problemas de identidad”, explicó Francisco Araiza, que como profesor de música en Stuttgart, está al tanto de la situación. “Los efectos de la post-guerra siguen sintiéndose mucho, por esa razón en las familias alemanas se dejó de cantar. Con resultados obvios que tenemos aquí.

Tener un solo cantante alemán en un concurso en su propia tierra es muy alarmante, pero estamos tratando de desarrollar estrategias para convencer al pueblo alemán para que vuelva a cantar. En las casas, en los kindergarten, en las escuelas, para que recuperen esa tradición tan bonita que tenían”, afirma.

La argentina María Virginia Savastano, ganó el primer premio en la edición del 2005.Imagen: dpa - Report

Fuente de nuevos valores

El concurso Neue Stimmen concluyó con sorpresas. El alto nivel de los finalistas obligó a los organizadores a considerarlos a todos. Se otorgaron premios de 4.000 euros a los ganadores del 4° al 6° puesto, que recibieron tres sopranos: la australiana Anita Watson, la china Yali Wang y la alemana Christiane Karg. El séptimo puesto lo obtuvo la soprano albanesa de Kosovo Krenare Gashi, que recibió dos contratos para trabajar en la Ópera de Fráncfort y en la de Chicago. También el barítono sudcoreano Sung Kon Kim, que quedó en octavo lugar recibió un contrato de la Ópera de Fráncfort.

El concurso internacional Neue Stimmen es considerado uno de los más importantes del mundo, cuyo objetivo es descubrir y promover nuevos valores en el mundo de la Ópera.

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