Firma de inversión vinculada a Jared Kushner abandona un proyecto de que transformaría un monumento de Belgrado en una torre Trump.
Muchos serbios querían que las ruinas se conservaran tanto por su arquitectura modernista única como por su función como monumento conmemorativo (ARCHIVO: 3 de noviembre de 2025)Imagen: Milan Ilic/BETAPHOTO/SIPA/picture alliance
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El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, culpó el martes a opositores de desbaratar un plan de desarrollo hotelero con la marca Trump Tower, vinculado al yerno de Donald Trump, Jared Kushner.
Las propuestas para transformar el antiguo cuartel general del ejército yugoslavo, un preciado monumento al bombardeo de la OTAN de 1999 que lo dañó, se habían topado con una férrea oposición.
¿Qué dijo Vucic sobre el proyecto del hotel?
El presidente serbio, nacionalista y populista, criticó duramente a quienes se opusieron al proyecto y los responsabilizó por destruir una inversión de "al menos 750 millones de euros" (880 millones de dólares).
"Como Estado y como nación, somos los grandes perdedores", declaró Vucic a los medios de comunicación en Belgrado.
"Ahora nos quedaremos con un edificio destruido, y es solo cuestión de tiempo antes de que empiecen a caerse ladrillos y otras piezas, porque nadie volverá a tocarlo".
El fiscal serbio contra el crimen organizado publicó esta semana un escrito de acusación contra el ministro de Cultura, Nikola Selakovic, y otros tres funcionarios por presuntamente cometer actos ilegales al retirar al edificio del Estado Mayor la condición de "bien cultural", requisito indispensable para la construcción.
El complejo había sido declarado patrimonio cultural protegido en 2005.
Un proyecto controvertido
La firma de inversión Affinity Partners, vinculada a Kushner, confirmó al Wall Street Journal que se alejaba del polémico proyecto hotelero e inmobiliario después de semanas de protestas en la capital serbia.
"Los proyectos significativos deben unir en lugar de dividir, y por respeto al pueblo de Serbia y a la ciudad de Belgrado, retiramos nuestra solicitud y nos retiramos por el momento", declaró al periódico un portavoz de la firma.
El proyecto contemplaba tres torres de gran altura, incluyendo un lujoso hotel "Trump Tower Belgrade", apartamentos y un museo.
Partidos de la oposición, grupos cívicos y la asociación de arquitectos de Serbia se opusieron al proyecto, argumentando que era ilegal y que el sitio debía preservarse tanto por su valor arquitectónico como por ser un monumento conmemorativo del bombardeo de la OTAN.
Medios independientes también informaron que los contratos previstos habrían transferido, en la práctica, valiosos terrenos en el centro de la ciudad a la familia Trump a un coste mínimo o nulo.
(afp, efe/el)
Mandatarios de todo el mundo erigen edificios para simbolizar autoridad y permanencia, desde el salón de baile de la Casa Blanca de Trump hasta el enorme palacio presidencial de Recep Tayyip Erdogan en Ankara.
El palacio presidencial de Ankara fue un encargo Recep Tayyip Erdogan cuando era primer ministro. Posteriormente, se convirtió en presidente de Turquía. Se construyó entre 2011 y 2014 en un estilo otomano moderno. Su ubicación en una zona recreativa generó oposición y el tribunal supremo administrativo dictaminó que la construcción no cumplía con la ley. Erdogan ignoró la decisión.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó la demolición del ala este de la Casa Blanca para construir un lujoso salón de baile junto a su residencia oficial. Esta sección, construida en 1942, no era tan histórica como la propia Casa Blanca. Aun así obstante, los conservacionistas están indignados. La construcción se financia con donaciones privadas.
Imagen: Pedro Ugarte/AFP
Bucarest: la gigantomanía de un dictador
La "Casa del Pueblo", construida en la década de 1980, es uno de los edificios más grandes del mundo por superficie. El presidente comunista de Rumania, Nicolae Ceausescu, demolió grandes extensiones del casco antiguo de Bucarest para construirla. El dictador fue ejecutado tras la revolución de 1989. Hoy en día, el edificio alberga el Parlamento rumano.
Imagen: picture alliance / Christoph Schmidt/dpa
Ciudad sin nombre en el desierto egipcio
Una "nueva capital administrativa", destinada a aliviar la presión sobre El Cairo, se está construyendo en el desierto, a unos 50 km de la capital. Esta iniciativa del presidente, Abdel Fattah al Sisi, aún no tiene nombre, pero el edificio más alto del mundo se construirá allí para 2030. Los críticos condenan el enorme desembolso del país, azotado por la pobreza: unos 60.000 millones de euros.
Imagen: Fareed Kotb/AA/picture alliance
Nueva Delhi: lo antiguo y lo nuevo, lado a lado
Como muchos edificios del distrito administrativo de Central Vista en Nueva Delhi, el edificio del Parlamento (al fondo de la foto) data de la época colonial británica. Un nuevo edificio, mucho más grande (al frente), fue inaugurado en 2023. Todo el Kartavya Path, un bulevar de 3 km de longitud, está siendo remodelado: un proyecto de gran prestigio impulsado por el presidente Narendra Modi.
Imagen: India's Press Information Bureau/REUTERS
Ciudad de la Paz: traslado a la selva
El palacio presidencial de Teodor Obiang ya está terminado, pero se está construyendo una ciudad entera a su alrededor en la selva tropical de Guinea Ecuatorial. Esta será la nueva capital del país de África Occidental. El dictador Obiang gobierna el país desde 1979 y es el líder africano con el mandato más largo. Hasta la fecha, la planificación y el financiamiento del proyecto han sido opacos.
Imagen: Michael Runkel/robertharding/picture alliance
Sejong: la nueva capital de Corea del Sur que todavía tiene que ser aceptada
Muchos de los edificios de este modelo de Sejong ya están construidos. La idea de trasladar la capital de Corea del Sur al centro del país surgió en 2003 del entonces presidente Roh Moo-hyun. Pero el proyecto se ha visto plagado de contratiempos políticos y legales. Muchos ministerios ya se han trasladado, pero los funcionarios se resisten a abandonar la ajetrada Seúl.
Imagen: Aliona Yermakova
Berlín: ¿una cancillería demasiado pequeña?
La oficina del canciller en Berlín, apodada la "Lavadora", se considera la sede gubernamental más grande del mundo. Sin embargo, el edificio inaugurado en 2001 es, aparentemente, demasiado pequeño. Existen planes para construir una ampliación con un costo de 777 millones de euros. El monto, controversial en un momento de presupuestos ajustados, ha sido muy criticado.
Imagen: Stefan Zeitz/imago images
Berlín: otros tiempos, otros palacios
En 1950, la cúpula comunista de Alemania Oriental demolió el palacio berlinés de la monarquía Hohenzollern, dañado en la guerra. En su lugar se erigió uno nuevo: el palacio de la República, apodado Palazzo Prozzi (en esta imagen de 1980). Este lugar también es historia: fue derribado en la década de 2000 y el palacio de Berlín fue parcialmente reconstruido. Ahora alberga el museo Foro Humboldt.