ONU pide acciones para frenar obesidad en Latinoamérica
12 de noviembre de 2019
El aumento más considerable de la obesidad en adultos se observó en el Caribe, donde el porcentaje se cuadruplicó, pasando de 6% en 1975 a 25%.
Imagen: Ronaldo Schemidt/AFP/Getty Images)
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La obesidad en adultos en Latinoamérica y el Caribe se ha triplicado desde 1975 y actualmente afecta a uno de cada cuatro adultos en la región, según el informe Panorama de Seguridad Alimentaria y Nutricional 2019 publicado este martes (12.11.2019) por la ONU.
Asimismo, según advirtió la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el hambre subió por cuarto año consecutivo en América Latina en 2018 y afectó al 6,5 % de la población en la región . Después de reducir ostensiblemente la cifra de gente que pasa hambre entre 2000 y 2014, los últimos cuatro años el problema ha repuntado y en 2018 había 42,5 millones de desnutridos, subrayó la FAO.
Así, la FAO, la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP), han urgido a los países a tomar acción para enfrentar el aumento de la malnutrición en la región.
Según la evaluación nutricional, 600.000 personas mueren cada año en Latinoamérica y el Caribe debido a enfermedades relacionadas con un régimen alimentario deficiente, principalmente diabetes, hipertensión y patologías cardiovasculares. Los expertos consideran que las dietas inadecuadas están vinculadas a más muertes que cualquier otro factor de riesgo.
Los niños y adolescentes son los más afectados por todos los cambios en el consumo de alimentos en las últimas décadas, lo que se refleja en el hecho de que en ambos grupos de edad la obesidad se ha triplicado en tan sólo 16 años.
Los peligros de la obesidad
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Informe de la ONU
Las cifras forman parte del informe "Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe 2019", elaborado junto a la OPS, Unicef y el WFP y presentado en la sede regional de la FAO, en Santiago.
"Hicimos un trabajo formidable entre 2000 y 2014, éramos una región ejemplar (...) pero del 2014 en adelante las cosas van mal", afirmó el representante regional de la FAO, Julio Berdegué, al presentar el informe.
Haití es el país de la región con más hambrientos, prácticamente la mitad de su población (49,3 %), aunque en términos absolutos, Venezuela es el país donde más ha subido la desnutrición, que pasó de 2,9 millones de personas entre 2013-2015 a 6,8 millones en el periodo 2016-2018.
Mala situación en comparación global
El documento revela que Latinoamérica y el Caribe está en peor situación que el resto del mundo en la mayoría de los indicadores de malnutrición y que la ingesta de calorías es por encima de lo necesario. Latinoamérica, en concreto, es la región donde las ventas de alimentos ultraprocesados han crecido más, "exponiendo a la población a cantidades excesivas de azúcar, sodio y grasa". De acuerdo a los últimos datos disponibles, el consumo de alimentos ultraprocesados creció más del 25 % entre los años 2000 y 2013 y el de comida rápida en un 40 %.
El doble peso de la malnutrición
"El aumento de la malnutrición junto con la obesidad en las mismas comunidades es lo que se denomina actualmente el doble peso de la malnutrición", dijo en Ginebra el portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Herve Verhoosel.
Este fenómeno afecta frecuentemente a las capas más pobres en las sociedades, lo que tiene su explicación en el hecho de que la comida ultraprocesada y los productos menos sanos son generalmente más baratos y están más fácilmente disponibles que aquellos que son saludables, aseguró.
FEW (EFE, FAO)
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Ocho reglas de oro para mantener la cocina libre de patógenos
La comida no está libre de gérmenes. Muchos de los organismos que se encuentran en ella pueden enfermarnos. Pero calma: contamos con un arma milagrosa para combatir estos riesgos. Acá les damos algunas recomendaciones.
Imagen: Imago Images/United Archives
Hágale caso a mamá
De niños, la frase "¡a lavarse las manos!" la oímos cientos de veces: antes de comer, de cenar y de dormir. Se trata de una ley casi divina, que también debe aplicarse antes de preparar alimentos. Incluso ahí es aún más importante, pues en ese proceso podemos transmitir gérmenes a toda la familia. El lavado adecuado dura al menos 30 segundos, y hay que frotar muy bien, y con jabón, dedos y uñas.
Imagen: picture alliance/dpa/C. Klose
No basta una vez
No es suficiente lavarse las manos antes de cocinar. También hay que hacerlo durante la preparación de los alimentos. Y siempre después de entrar en contacto con carne, pescado, huevos o basura. De lo contrario, se corre el riesgo de transferir enfermedades de un alimento a otro. Por ejemplo, pasar gérmenes de la carne a la lechuga o al tomate, que se sirven crudos.
Imagen: dapd
Uno para la carne, otro para la verdura
Para evitar la contaminación cruzada, el cuchillo que usamos para cortar carne no debe ser el mismo que nos sirve para cortar las verduras. Debemos adoptar la misma precaución con las tablas. Si está bien equipado, deje una tabla y un cuchillo para verduras y otro para la carne cruda. Si no, lave cuidadosamente los instrumentos antes de volver a usarlos.
Los patógenos son pequeños, invisibles. Lo que para nosotros se ve apenas como un rasguño, para la Salmonella es una enorme puerta de entrada a nuestros organismos. Las tablas para cortar pan, por ejemplo, son muy difíciles de limpiar. Si la superficie de la suya está muy rota, lo más recomendable es comprar una nueva.
Imagen: picture-alliance/L. Halbauer
Las esponjas, esas sucias
Las esponjas y cepillos se encuentran entre los mayores acumuladores de gérmenes de la cocina. Para mantener la carga de estos invasores tan baja como sea posible, deben enjuagarse con agua caliente y guardarlos para que se sequen. Las esponjas y otros artículos similares no deben usarse por muchos días. Consejo: cámbielas o lávelas a más de 70 grados en la lavadora.
Las mismas normas que se aplican a las esponjas sirven para los paños de cocina. Tras usarlos, deje que se sequen bien y cámbielos al menos una vez a la semana. Y ojo, no los use para cubrir carne cruda o limpiar manchas dejadas por la comida. Para eso mejor recurra a rollos de cocina y deseche rápidamente el papel ya usado. Una toalla de mano adicional evita contaminaciones innecesarias.
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Ice, Ice Baby
La mayoría de los microorganismos no se multiplican, o lo hacen a bajo ritmo, bajo los 7 grados Celsius. Por ello, los alimentos perecederos deben guardarse en la parte más fría del refrigerador. La mayoría de las veces esta zona es la que está más abajo, sobre el compartimento de las verduras. También es importante limpiar periódicamente la nevera, para evitar que se formen colonias de gérmenes.
Imagen: Colourbox
Calor que mata
Una manera sencilla de acabar con los patógenos es el calor. Carne, pescados y huevos deben estar bien cocidos. Esto significa que el interior de los alimentos debe calentarse a más de 70 grados Celsius por al menos dos minutos. Las ensaladas, frutas y verduras que se comen frías, en tanto, deben ser limpiadas con especial esmero. Y solo después de eso podemos decir: ¡buen apetito!