Si Alemania quiere preservar su prosperidad, debe optar por la inmigración, pero a la medida de las necesidades, dirigida y controlada, opina Alexander Kudascheff.
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Alemania tiene - por fin - una ley de integración. Alemania intenta regular los derechos y obligaciones de los inmigrantes. Alemania reconoce - finalmente - que tiene que preocuparse por la integración de los inmigrantes. En este sentido, la ley de integración es un hito histórico. La Canciller y su gobierno tienen la razón. Al fin, Alemania considera seriamente lo que tiene que proporcionar a los inmigrantes y lo que se puede esperar de ellos.
No cambiar el derecho de asilo
Pero esta tardía ley de integración no sustituye a una ley de inmigración. Alemania era en siglos anteriores un país de emigración, y desde hace mucho tiempo se ha convertido en un país de inmigración. Sin embargo, muchos no lo quieren admitir, muchos quieren reprimirla. Alemania necesita inmigrantes, porque aquí están naciendo muy pocos niños. Hay falta de talento joven en la economía, la industria, la investigación, la enseñanza, en oficios calificados y la ingeniería. Si Alemania quiere mantener su prosperidad, tendrá que haber inmigración, controlada.
Una ley de inmigración debe regular en primer lugar, la inmigración deseada, el derecho de asilo para opositores perseguidos, disidentes, escritores, activistas de derechos humanos y miembros vulnerables de una minoría amenazada. Esa ley también debe contener el derecho de los refugiados a obtener asilo por el tiempo que dure la guerra en sus países. El derecho de asilo no debe ser cambiado, pero quien permite el abuso del derecho de asilo mina también su legitimidad.
Esperanza: Gran Coalición
Otra cosa es la inmigración deseada. Alemania puede decir: necesitamos médicos, programadores, germanistas, físicos, etnólogos, maestros, químicos o ingenieros mecánicos - y los estamos buscando - en todo el mundo. En Nueva Zelanda, así como en España. Y porque los necesitamos, les ofrecemos una permiso de residencia seguro. Y si lo desean, la pronta nacionalidad.
Pero ¿qué sucede con los refugiados? Nadie sabe cuánto tiempo durará la guerra civil, de la que huyeron. Basta ver el caso de Siria. El derecho internacional les garantiza una estadía. La nueva ley de integración les facilitará aprender alemán y trabajar. Los refugiados niños y jóvenes tienen posibilidad de convertirse en inmigrantes. Alemania se enfrenta aquí a una prueba de larga duración. Eso no quita el hecho de que la sociedad alemana necesita inmigrantes deseados y específicos. Y para ello se necesita una ley de inmigración, reclamada desde hace muchos años. Una gran coalición lo podría lograr.
El año de los refugiados
Nunca antes hubo tantos refugiados como en 2015. Muchos han llegado a Alemania. "Es un desafío histórico", señaló la canciller Angela Merkel. Una mirada retrospectiva a un año estremecedor.
Imagen: Reuters/O. Teofilovski
Grecia: una puerta hacia la UE
Estos jóvenes procedentes de Siria superaron una peligrosa etapa de su viaje. Llegaron a Grecia y, por ende, a la Unión Europea. Pero con ello no alcanzaron todavía su meta. Quieren seguir rumbo al norte, hacia otros países de la UE. La mayor parte huyó en 2015 a Alemania y Suecia.
Imagen: Reuters/Y. Behrakis
Peligro en el Mediterráneo
El camino que han recorrido encierra peligros mortales. Reiteradamente zozobraron embarcaciones no aptas para la travesía. Estos niños sirios y su padre tuvieron suerte. Fueron rescatados en el Mediterráneo por pescadores griegos de la isla Lesbos.
Imagen: Reuters/Y. Behrakis
La imagen que conmovió al mundo
Aylan Kurdi, de tres años de edad, no sobrevivió. A comienzos de septiembre se ahogó con su hermano y su madre en el Egeo, cuando intentaban llegar a la isla de Kos. La foto de este niño sirio muerto dio la vuelta al mundo, conmoviendo a miles de personas.
Imagen: Reuters/Stringer
Contrastes a la vista
Kos, a menos de cinco kilómetros de Turquía, es la meta de muchos refugiados. Llegan a las playas donde solo solía haber turistas. Este grupo de refugiados paquistaníes logró arribar con un bote inflable.
Imagen: Reuters/Y. Behrakis
Caos total
Muchos refugiados quedan varados en Kos, porque solo pueden continuar viaje a tierra continental tras haberse registrado. En el verano, la tensión escaló cuando las autoridades hicieron esperar a los refugiados en un estadio para hacer ese trámite, a pleno sol y sin agua.
Imagen: Reuters/Y. Behrakis
Un transbordador para refugiados
Debido a la insostenible situación imperante en la isla se produjeron disturbios. Para reducir la tensión, las autoridades griegas arrendaron un barco en el que se habilitaron posibilidades de alojamiento para 2.500 refugiados y una oficina de registro.
Imagen: Reuters/A. Konstantinidis
El dilema de Europa
Por la misma época, más al norte, en la frontera greco-macedonia, policías fronterizos impiden el paso a la gente. En el tumulto hay niños que lloran, separados de sus padres. "Pura desesperación" se llama la foto tomada por Georgi Licovski. La Unicef la distinguió como la foto del año, ya que plasma "el dilema de Europa y su responsabilidad".
Imagen: picture-alliance/dpa/G. Licovski
Un símbolo negativo
A fines del verano, Budapest se convirtió en un símbolo del fracaso de las autoridades y de la xenofobia. Miles de refugiados acampaban en los alrededores de una estación ferroviaria de capital húngara. El gobierno les prohibió continuar su viaje. En consecuencia, muchos siguieron su camino a pie, rumbo a Alemania.
Imagen: picture-alliance/dpa/B. Roessler
Se abre el paso
El 5 de septiembre se despejó el camino para los refugiados. La canciller alemana, Angela Merkel, tomó con su par austríaco, Werner Feymann, la decisión de permitir a la gente continuar el viaje. Varios trenes especiales y buses se dirigieron por esos días a Viena y Múnich.
Imagen: picture alliance/landov/A. Zavallis
Bienvenidos, refugiados
El primer fin de semana llegaron a Múnich cerca de 20.000 refugiados. En la estación central de la ciudad se reunieron innumerables voluntarios para atender a los refugiados y proporcionarles alimentos y vestimenta.
Imagen: Getty Images/AFP/P. Stollarz
"Lo lograremos"
Mientras Merkel era aclamada por los refugiados y los partidarios de darles asilo, en otros sectores de Alemania surgía el descontento. En una conferencia de prensa, Merkel respondió a las críticas con estas palabras: "Si tenemos que disculparnos por mostrar un rostro gentil en una situación de emergencia, este no es mi país". Otra frase se convirtió en su mantra: "Lo lograremos".
Imagen: Reuters/F. Bensch
Historias en el equipaje
A fines de septiembre, la policía publicó una imagen conmovedora. Una niña refugiada hizo este dibujo y se lo regaló a un policía de Passau. Muestra el horror que vivieron muchos refugiados y su gran alegría de estar por fin a salvo.
Imagen: picture-alliance/dpa/Bundespolizei
El drama continúa
A fines de octubre habían llegado a Alemania más de 750.000 refugiados. Pero el flujo no cesaba. Los países de la denominada "ruta de los Balcanes" se veían superados y cerraron sus fronteras. Solo se siguió permitiendo el paso a sirios, afganos e iraquíes. Como una forma de protesta, algunos refugiados de otros países se cosieron los labios.
Imagen: picture-alliance/dpa/G. Licovski
Sin final a la vista
"¡Ayúdanos, Alemania!", dicen los carteles de los manifestantes en la frontera con Macedonia. En Europa se acerca el invierno y miles de personas, incluyendo niños, se encuentran atrapadas en tierra de nadie. Entretanto, incluso Suecia, considerado un país abierto a los refugiados, estableció transitoriamente controles fronterizos. La UE cuenta para 2016 con otros tres millones de refugiados.