El coche, sobre todo el diésel, es el actual blanco favorito de los moralistas alemanes. Prohibiciones y cuotas son sus propuestas. Henrik Böhme se pregunta preocupado cuánta planificación económica queremos.
Imagen: picture-alliance/dpa
Publicidad
¿Quién gobierna en realidad Alemania? ¡Angela Merkel, por supuesto! ¿O es Jürgen Resch, administrativo sin titulación y cabeza visible de DUH? La Asociación de Ayuda Medioambiental Alemana, con 270 miembros, tiene en jaque a la industria automovilística alemana. Una industria que respresenta una cuarta parte de la facturación industrial total del país. Y que es responsable, en gran medida, del hecho de que alguien como Jürgen Resch pueda dedicarse a lo que se dedica.
Así que el bueno del señor Resch, cuyas denuncias le llevan de los tribunales de Hamburgo a los de Stuttgart, se ha convertido en el peor enemigo de los fabricantes de automóviles desde esta ciudad a la de Wolfsburgo. Su última petición, una multa de 110 millones contra Porsche. Pero como en realidad este señor Resch es insignificante y como el problema está en otro lugar, dejémoslo en paz por ahora.
Nosotros en medio
Porque el problema es este extraño "miedo alemán". Un país que ha dado destacados inventores e ingenieros, que siempre ha creído en el progreso, ha desarrollado un escepticismo injustificado hacia todo avance. Siempre se pone el acento en los riesgos y peligros. Sólo al final, eventualmente, en los posibles beneficios. Se empieza con la sobreprotección a los niños y se termina debatiendo la prohibición de los vehículos diésel.
Henrik Böhme, de la redacción de Economía de DW.
El titular "cientos de miles de muertos por el diésel" es aceptada, difundida y utilizada por los grupos de interés como nuestros amigos de DUH sin cuestionarla. Como cuando el pánico con la enfermedad de las vacas locas, que mató a 150 personas en el plazo de diez años. O como con la gripe aviar, con la que la maquinaria de los medios de comunicación (sí, incluido este) ponen en la palestra la posibilidad de muertes masivas.
Y, sin embargo, resulta que las emisiones de óxidos de nitrógeno, las partículas nocivas que produce el diésel, se han disminuido en Alemania un 70% en los últimos 25 años. Pero como hablamos de miedos, los límites se vuelven utópicos. Y aunque bajen los niveles de partículas, suben los temores. Y ya que el auto es como un hijo para los alemanes, los salvadores del aire lo toman como objetivo. ¡Prohibición! Por debajo de eso, nada.
¿Qué será lo siguiente?
Unas 34.000 personas mueren cada año en Alemania por el aire contaminado. La estimación la hacen los investigadores del Instituto Max Planck de Química (y es una estimación, porque no hay una evidencia causal clara). El causante principal, en un 45%, es la agricultura: estimados agricultores, abríguense.
Prohibamos fumar, pues los cigarrillos emiten tres veces más partículas que un viejo diésel en media hora. Prohibamos las chimeneas que no tengan un filtro especial. Prohibamos, por ejemplo, los 30.000 barcos que anualmente pasan por el Rin dejando en Düsseldorf 49 toneladas de partículas, el 14% del total de la ciudad. Prohibamos las bicicletas, ya que el desgaste de sus neumáticos deja partículas. Y los fuegos artificiales de Año Nuevo. Y las barbacoas. Y…
Y ahora la política
Así que, ¿a qué espera, señor Resch? Instaure la economía planificada. Prohíba esto y fomente aquello. Haga de este país la China alemana. Puede que funcione. Establezca qué automóviles tienen que fabricar BMW, Daimler y VW. (Pero ponga el mismo cuidado con las cuestiones relativas a la gestión de las baterías eléctricas).
La política quizá debería echar la vista hacia el cuestionable modelo de negocio de la DUH. Ya que los cruzados contra el diésel han arrebatado de facto a la política las riendas de los fabricantes. Pero la DUH es una organización no gubernamental que surgió en los setenta para recopilar donaciones. Su situación legal y utilidad pública podría ser revisada. La política podría realmente hacer su trabajo y ocuparse de la industria automovilística. Y no como compinches de los jefes de las automotrices y de los cancilleres automovilísticos. Y las cancilleres.
Autor: Henrik Böhme (LGC/FEW)
La manipulación de los niveles de emisión de gases de escape ha sumido a Volkswagen en una gran crisis, con una enorme pérdida de prestigio, que ya costó millones al consorcio y aún está lejos de terminar.
Imagen: picture-alliance/dpa/J. Stratenschulte
La carrera hacia el desastre
Aproximadamente dos semanas después de que VW confesase que había usado un software para manipular los coches diésel, la Agencia Ambiental de Estados Unidos lo publicó oficialmente el 18 de septiembre de 2015. A partir de ahí, la crisis comenzó a acelerar rápidamente y pronto se cobró sus primeras víctimas.
Imagen: picture-alliance/dpa/J. Stratenschulte
El jefe tiene que irse
El presidente de la junta directiva de VW, Martin Winterkorn, tuvo que dejar su cargo a los pocos días. El 23 de septiembre de 2015 renunció a esta posición pero aún mantiene otras responsabilidades dentro del grupo. A día de hoy, dice que nunca tuvo conocimiento del fraude.
Imagen: picture-alliance/Sven Simon
El nuevo es un viejo conocido
Su sucesor fue Matthias Müller, director general de la filial de VW Porsche. El nuevo también insistió en que no sabía nada del fraude de las manipulaciones. Su nueva función fue limpiar el consorcio, un cometido en el que no siempre pudo estar a la altura.
Imagen: Getty Images/AFP/J. MacDougall
Asalto a la sede
Contra VW no solo investigó Estados Unidos. También se implicó la fiscalía de la Baja Sajonia, el estado federado donde VW tiene su sede principal. El 8 de octubre de 2015, la fiscalía de Braunschweig entró a registrar la sede del consorcio en Wolfsburgo y otras ciudades.
Imagen: picture-alliance/dpa/P. Steffen
Un poderoso oponente ...
… entró también en la carrera a principios de 2016. El gobierno de Estados Unidos presentó una demanda contra VW alegando fraude y violación de las leyes estadounidenses para la protección el clima.
Imagen: picture-alliance/dpa/A. Burgi
De repente, a toda velocidad
Aunque todavía no estaban dados de alta por la Oficina Federal de Vehículos a Motor, VW llamó a revisión a sus modelos "Amarok". Estos serían los primeros modelos en contar con herramientas de control del motor y gases de escape conforme a la legalidad. Otros modelos como el Passat o el Golf tuvieron que esperar.
Imagen: picture-alliance/dpa/J. Stratenschulte
¿Retirada o víctima de la empresa?
El 9 de marzo de 2016 renunció también el jefe de VW en EE.UU., Michael Horn. Fue uno de los protagonistas que acaparó el foco de la opinión pública cuando saltó el escándalo. Entre otras cosas, pidió disculpas al público por el comportamiento de VW.
Imagen: Getty Images/C. Somodevilla
Un juez con mucha paciencia
No es frecuente que un juez de distrito de EE.UU. como Charles Breyer (San Francisco) sea tan conocido en Alemania. Como juez principal del distrito del norte de California. él es el responsable del caso contra VW. El 21 de abril de 2016 anunció un principio de acuerdo entre el fabricante y las autoridades estadounidenses. Sin embargo, muchos detalles quedaron por aclarar.
Imagen: picture-alliance/dpa/U.S. Government
Resultado provisional devastador
El 28 de junio de 2016 se dio a conocer que VW tendría que pagar probablemente hasta 14.700 millones de dólares como compensación. Los coches afectados tendrían que ser recomprados o equipados. Ese sería el precio en Estados Unidos, pero todavía no se sabe qué salida se negociará en otros países. El valor en bolsa de la compañía había caído un 20% en el ultimo año.
Imagen: Reuters/R. Orlowski
¿Quién sabe qué?
El 8 de marzo de 2017, en la comision del Paarlamento alemán dedicada a investigar el escándalo de Volkswagen, la canciller alemana Angela Merkel declaró que se había enterado del fraude a través de los medios .
Imagen: Reuters/F. Bensch
Mercedes, Audi, Porsche...
Durente los meses siguientes se inician también investigaciones contra otros fabricantes alemanes, incluidas también marcas del grupo Volkswagen como Audi y, posteriormente, Porsche. La fiscalía de Stuttgart también llegó a registrar algunas oficinas de Daimler por sospechas de manipulación del software de emisiones.
Imagen: Reuters/F. Bensch
También en el segmento de lujo
Después de haber sido investigada por la fiscalía de Stuttgart, la empresa Porsche recibió a finales de julio de 2017 un duro golpe por parte del ministro de Transportes, Alexander Dobrint, que prohibió las matriculaciones de uno de los modelos de Porsche Cayenne.