El Tribunal de La Haya tomó una decisión sobre la disputa del Mar de China Meridional. Pese a ello, una solución pacífica al conflicto es todavía algo que está en duda, opina Philipp Bilsky.
Imagen: Reuters
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Al final el veredicto fue mucho más claro de lo que esperaba la mayoría de los expertos. Desde 2013 el Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya analizaba el caso de la disputa territorial en el Mar de China Meridional. Allí estaban la amplia expansión de las islas artificiales por parte de China, las protestas de los países vecinos como Filipinas, los choques entre barcos de pesca y barcos militares... Más de 4.000 páginas con evidencia pasaron por las manos de los jueces hasta que finalmente llegaron a un veredicto en un caso muy complejo.
Las principales conclusiones: contrariamente a lo que esperaban muchos analistas, el tribunal se ocupó también de las llamadas “líneas de nueve puntos”, con las que el Gobierno de Pekín justificaba sus reclamaciones en la región. El veredicto de La Haya es inequívoco: no existen bases legales para que el gigante asiático funde sus reclamaciones en la región.
Además, los jueces dejaron claro que China no puede reclamar derechos en las 200 millas en torno a las islas Spratly. Y, para terminar, que algunas de las islas artificiales afectan directamente la soberanía de Filipinas en su zona económica exclusiva. Conclusión: desde el punto de vista chino, el juicio planteó el peor escenario imaginable.
Philipp Bilsky.Imagen: DW
China no cederá
La pregunta ahora es qué viene. China reaccionó como se esperaba y aseguró que el veredicto era una “farsa política”, según palabras del ministro de Exteriores, Wang Yi. El presidente, Xi Jinping, dijo, por su parte, que su país no toleraría ninguna acción que se adoptara a partir de la decisión del tribunal de La Haya. La buena noticia es que también hubo voces moderadas. Xi aclaró que China estaba por la paz y la estabilidad de la región y que aspiraba a alcanzar una solución a través de negociaciones pacíficas. Y Filipinas, en su primera reacción, llamó a la moderación.
El problema: no está muy claro cómo podría alcanzarse un acuerdo. Que China dé marcha atrás y renuncie a sus reivindicaciones es, a la luz de lo declarado desde Pekín, algo totalmente improbable. Una solución al conflicto parece, horas tras conocerse el veredicto, algo muy lejano.
China: islas artificiales en lugar de diplomacia (02.2015)
El Mar del Sur de China está tranquilo, pero solo en apariencia: China apuesta cada vez más la construcción de islas artificiales para fortalecer su posición en la disputa territorial con sus vecinos.
Imagen: CSIS, IHS Jane's
¿Pistas para bombarderos en el Mar del Sur de China?
Desde fines de 2014, China trabaja en la construcción del “Fiery Cross Reef”, en el margen occidental de las islas Spratly. Expertos del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos, en Washington (CSIS, por sus siglas en inglés), y de la Iniciativa de Transparencia Marítima de Asia (AMTI), suponen que China quiere construir allí una pista para aviones bombarderos del tipo H-6.
Imagen: CSIS, IHS Jane's
Construir en tierra de nadie
El Arrecife de Gaven está en el norte de las islas Spratly. Debido a trabajos de construcción surgieron desde marzo de 2014 115.000 nuevos metros cuadrados de terreno. Los expertos en derecho internacional creen que China está intentando mostrar su fuerza ante disputas internacionales, pero esas islas artificiales no son un recurso legal para sus aspiraciones.
Imagen: CSIS, IHS Jane's
Construcción acelerada
Estas fotos satelitales de 2014 muestran que los trabajos de construcción en el Arrecife de Gaven avanzan aceleradamente. Entre marzo (foto de la izquierda) y agosto (foto de la derecha) surgió una nueva isla artificial.
En el Arrecife Johnson South, China construye también una pista de aterrizaje. Pero es demasiado corta para fines estratégicos. Sin embargo, el mensaje de China a los países vecinos es claro: "Hemos llegado para quedarnos".
Imagen: CSIS
Construcción estandarizada
Las obras de ingeniería chinas en el Arrecife de Hughes se parecen a las del Arrecife de Gaven. Evidentemente, China ya ha desarrollado un proceso de construcción estandarizado para las islas artificiales.
Imagen: AMTI
Protesta de Filipinas
En febrero de 2015, Filipinas presentó una queja diplomática –y no era la primera- contra China. La República Popular China lleva a cabo construcciones, según Filipinas, en el Arrecife Mischief, ubicado a 135 kilómetros de distancia de la isla filipina de Palawan o de La Paragua. Fotos actuales del 19 de enero de este año demuestran que sí lo está haciendo.
Imagen: CSIS
Defensa desesperada
En 1999, el Ejército filipino posicionó el barco “Sierra Madre” en el bajío de Ayungin. Desde entonces, soldados filipinos permanecen allí con el fin de impedir una mayor expansión de China, un juego por tiempo en el que Filipinas lleva las de perder.
Imagen: Reuters
Disputa territorial en el Mar del Sur de China
Los esfuerzos de China por ganar territorio en el Mar de China Meridional se reflejan en el área del grupo de islas Spratly.