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Opinión: Un triunfo para las mujeres y para Irlanda

Barbara Wesel
27 de mayo de 2018

Irlanda ha votado abrumadoramente a favor de abolir la prohibición total del aborto en su Constitución. El resultado es un triunfo para las mujeres en Irlanda y una victoria contra el populismo, dice Barbara Wesel.

Irland Referendum
Imagen: Getty Images/J. J. Mitchell

Es una victoria tan rotunda que los activistas en Irlanda están llorando de alegría. Los irlandeses votaron abrumadoramente a favor de abolir la prohibición total del aborto en la Constitución. Con esta enmienda terminó la última parte de un sistema opresivo que subyugó a las mujeres en Irlanda durante siglos. Han logrado lo que durante mucho tiempo ha sido la norma en otros países europeos: dar a las mujeres el derecho a decidir por sí mismas si se sienten capaces de tener un hijo o no y a obtener ayuda médica en su propio país, sin tener que viajar a Gran Bretaña, como lo han hecho cientos de miles de mujeres irlandesas a lo largo de la historia.

Un vicioso sistema de opresión

Con este referéndum, la Iglesia católica ha perdido su última batalla en Irlanda. A lo largo de los últimos 20 años, a medida que se descubrieron los delitos de clérigos y obispos, la nación se alejó progresivamente de sus enseñanzas y del entramado que vinculaba al Estado y la Iglesia. Escándalo tras escándalo, el abuso infantil por parte de sacerdotes salió a la luz. Se hizo público el horror de los hogares de niños y niñas que fueron maltratados. Y, finalmente, hubo una investigación de las indescriptibles lavanderías de las Magdalenas, donde las muchachas solteras eran encarceladas, golpeadas y esclavizadas cuando quedaban embarazadas, y sus bebés arrebatados por la fuerza.

Todo este sistema de abuso, este círculo vicioso de opresión, fue operado por la Iglesia católica. Y fue en gran parte, si no exclusivamente, dirigido contra las mujeres. Irlanda ha descubierto a lo largo de los últimos 20 años este oscuro pasado y ha publicitado estos horrores. En consecuencia, la Iglesia ha perdido su estatus en el Estado irlandés y en la sociedad. La enmienda constitucional que prohibía completamente el aborto, incluso arriesgando la vida de la madre, era su último bastión. Al final, la Iglesia apenas se atrevió a defenderlo. El clero entiende que habría irritado a la gente aún más y que habría perdido su dominio sobre la ley y la moralidad en Irlanda.

Barbara Wesel es corresponsal de DW en BruselasImagen: Georg Matthes

Una revolución silenciosa

Se necesitaron dos décadas para que el pueblo irlandés se zafara de las viejas reglas y abusos. Y después de la sensacional votación a favor del matrimonio homosexual en el referéndum de hace tres años, ha finalmente liberado a las mujeres irlandesas de siglos de misoginia. La enmienda draconiana a la Constitución solo se había aprobado en la década de los 80, pero desde entonces, el país ha cambiado fundamentalmente. Irlanda se ha vuelto más abierta, incluyente y liberal. Y ha finalmente demostrado compasión y otorgado a las mujeres irlandesas el derecho a la autodeterminación. La victoria es aún mayor porque los resultados no muestran un país dividido sino un país en gran medida unido. Los hombres irlandeses votaron en un gran número para que sus esposas, novias, colegas y vecinas tengan control sobre sus propios cuerpos y para obtener la ayuda médica que necesitan.

Una victoria contra el populismo

La publicidad extranjera fue prohibida durante la campaña del referéndum, pero aún así apareció en internet. Y tanto el dinero como los activistas, la mayoría provenientes de grupos antiaborto de Estados Unidos, se volcaron hacia país. Hubo serios intentos de intromisión. Y se valieron de los mismos argumentos engañosos y falsos que se utilizaron en la campaña del "brexit” o en la elección de Trump, tratando de provocar desconfianza contra la campaña del "sí”, los políticos y el llamado establishment.

La votación en Irlanda debe verse en el contexto de la restricción global de los derechos humanos, del populismo y la propaganda. Y, por lo tanto, es un aliento para las mujeres en Polonia o Estados Unidos, donde sus derechos reproductivos están actualmente bajo amenaza a través de una reacción violenta. Pero el resultado es también un aliento para todos los que se sienten descorazonados por la aparente inevitabilidad del avance actual del populismo. Anímense, el populismo puede ser derrotado si las mujeres y los hombres le hacen frente con firmeza como lo hicieron en Irlanda. Ellas y ellos ganaron y acabaron con una gran injusticia. Este es un gran día.

Autora: Barbara Wesel (RRR/EAL)

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