Pesimismo inadecuado
2 de enero de 2003
La fuerte dosis de pesimismo tanto entre los empresarios como entre los consumidores y trabajadores implica un cierto riesgo, ya que la supuesta seriedad del mundo económico incluye una buena cantidad de sicología. Si en el discurso publico domina la angustia sobre la mala situación coyuntural pocas son las probabilidades que se escuchen voces contrarias.
Efectivamente, el año 2002 significó un fuerte bajón para la coyuntura mundial. Pero a principios del nuevo año aumentan las señales que indican una fase de crecimiento, tanto en los Estados Unidos como en Europa y especialmente en Alemania.
Cifra récord
Alemania registró en el año pasado un récord histórico en sus exportaciones alcanzando el superávit comercial de 127.000 millones de euros. Las exportaciones del país aumentaron por 1%, para situarse en los 647.000 millones de euros. Por su parte, las importaciones descendieron un 4% hasta los 520.000 millones de euros y reflejan la prudencia y el escepticismo por parte de los inversores y consumidores.
Aunque el aumento se sitúe por debajo del promedio de los últimos años muestra claramente un hecho indiscutible: En el mercado mundial sigue existiendo una creciente demanda por productos alemanes. Los buenos resultados en la exportación reflejan el alto grado de competitividad de la industria alemana den el mercado mundial. Los productos alemanes serán caros, pero siguen siendo buenos. De otra manera seria imposible mantener el alto nivel de vida en Alemania.
El miedo a una guerra en Irak no es precisamente algo que crea estímulos entre los empresarios y consumidores. Pero hasta en este campo ya se escuchan opiniones que difieren de la desilusion predominante en este país. El presidente del instituto alemán de investigación económica IFO, Hans-Werner Sinn, cree que el miedo a que se produzca una guerra en Irak daña más a la coyuntura y a las bolsas que la guerra en sí.
Según el experto, si estalla la guerra y el conflicto bélico se desarrolla con rapidez, se registrará un impulso en la economía, como demuestra en su opinión la experiencia de la anterior Guerra del Golfo a principios de los noventa.
Quejar por quejar
Aún con ese "estimulo bélico" las cifras de desempleo no bajarán en 2003. Los expertos indican que se necesitaría un incremento del Producto Interior Bruto (PIB) del 2,5 para que baje considerablemente la cifra del desempleo, una meta que Alemania no alcanzará. Las previsiones oficiales de la Comisión Europea parten de un crecimiento económico del 1,4%.
De todos modos Alemania sigue siendo un país rico y no "al borde de un colapso" como subrayó el presidente del país Johannes Rau en su alocución de Navidad. El escritor Walter Jens lo formuló aún mejor: "Si uno se para a escuchar, reconoce el tremendo abismo entre el estado de animo y la realidad. Una hora después de estar oyendo por ahí sus estereotipadas quejas, se va uno al aeropuerto más cercano y ve las colas de turistas partiendo hacia países exóticos".