Pippi sigue creando caos
5 de diciembre de 2003
La escritora sueca, Astric Lindgren, nos inició en un mundo de fantasía con la simpática Pippi Calzaslargas. Sus trenzas pelirrojas, su cara pecosa y sus medias de colores se hicieron famosas en todo el mundo por la serie de televisión. Pippi es una niña que vive sola en su casa (Villa Kunterbunt) y no necesita a nadie más para salir adelante, por este motivo la Srta. Prasselius tiene que obligarla a ir a la escuela y manda a los policias Kling y Klang para que la lleven al colegio. Pippi es más valiente y fuerte que ningún otro niño de su edad. Es capaz de levantar con sus brazos a su caballo y tiene el pelo color de zanahoria, recogido en dos trenzas, tiesas como palos. Dotada de una gran imaginación, Pippi siempre está inventando nuevos juegos y aventuras que hacen las delicias de Tommy y Annika, sus mejores amigos. Nuestra protagonista comparte su casa con dos animales: Pequeño Tío y el Sr. Nilson, un pequeño mono. Guarda un gran cofre lleno de monedas de oro que le regaló su padre, el Capitán Langstrumpf, un pirata que navega por los mares del sur.
Descrito de esta manera, sería la vida ideal para cualquier niño. Una vida independiente sin tener que obedecer a los padres, y con capacidad y fuerza para cumplir todos los sueños. En definitiva, una niña independiente y libre.
La crítica de los adultos a todo un mito
Esta libertad mal entendida, llevó al grupo de la Unión Cristianodemócrata del ayuntamiento de Lörrach en el sur de Alemania a calificarla como una niña rebelde y sin disciplina. La discusión giraba en torno al nombre que debería llevar la escuela infantil de la ciudad, y la propuesta mejor valorada era la de "Escuela Astrid Lindgren" haciendo honor a la escritora sueca que hizo soñar a muchos.
Pero algunos políticos locales de Lörrach se oponen a que la escuela lleve el nombre de la famosa escritora. Su versión e interpretación del clásico televisivo no tiene mucho que ver con la de cuando éramos niños. Una niña que vive sola y se dedica solamente a disfrutar de sus fantasías con todo tipo de excentricidades sin respetar ningún canon de moral o civismo, no es para los padres ningún personaje del que los niños deberían extraer un buen ejemplo.
En Lorräch, la discusión sobre si Pippi era o no digna de los niños del pueblo duró demasiado tiempo, durante el cual, la escuela quedaba sin nombre. Los políticos alegaban la indisciplina de Pippi, mientras los padres y la directora apoyaban la candidatura de Lindgren aludiendo las razones de que los libros ayudan a los niños en su educación por su manifiesto antiviolencia y tolerancia. Al final, los políticos locales llegaron a un acuerdo con los padres del colegio y su director. La solución no se decantó por ninguno de los dos bandos. Los cristianodemócratas querían llamarla Escuela Primaria de Haulingen, haciendo referencia al barrio donde estaba. Al final, simplemente optaron en dejar la discusión y bautizar a la escuela como "Escuela Básica Astrid Lindgren de Haulingen".