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Vargas Llosa cumple 75

26 de marzo de 2011

Se lo considera uno de los mayores autores latinoamericanos, pero también un maestro de la simplificación y el lugar común. Aburre o entusiasma, y sus polémicas posturas políticas siempre dan de qué hablar.

Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010.Imagen: dapd

Es, sin duda, uno de los grandes escritores latinoamericanos de la segunda mitad del siglo XX, parte del boom al que pertenecieron grandes como Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y Carlos Fuentes. Él era el más joven de todos ellos y creó, a lo largo de décadas, una obra literaria coherente y de gran envergadura. Su producción abarca unas 15.000 páginas impresas y el conjunto de su cosmología resulta prácticamente imposible de definir en pocas palabras.

Vargas Llosa nació un 28 de marzo en Arequipa, Perú, y su infancia y adolescencia estuvieron marcadas por un padrastro severo que lo envió a un colegio militar. Su madre le hizo creer hasta los diez años que su padre había muerto para no contarle que se habían divorciado. A los 22 años, Vargas Llosa huyó de la dictadura peruana, y, en su época de estudiante, luchó en la clandestinidad por la reconstrucción del Partido Comunista de Perú. Vivió 20 años en España, donde, en 1963, recibió el Premio Biblioteca Breve y luego el Premio de la Crítica español por su primera novela La ciudad y los perros, en la que trata el tema de la brutalidad y militarización de la educación en su país de origen, iniciándose así su carrera internacional.

Tomas de posición polémicas

"El paraíso en la otra esquina'', de 2003.

En su juventud, Vargas Llosa se identificó con la revolución cubana, pero, al contrario de Gabriel García Márquez y Julio Cortázar, el escritor peruano viró hacia un liberal individualista que rechaza "tanto las dictaduras de derecha como las de izquierda”. “La democracia es la negación de la utopía”, dijo alguna vez. En 1989 se presentó como candidato presidencial a las elecciones en Perú, pero fue derrotado por Alberto Fujimori. Esto no sólo determinó su regreso a Europa, sino también un giro en sus ideas políticas.

Sobre todo, sus artículos ensayísticos publicados en el periódico español El País y su tribuna Piedra de toque son material de controversia. Pero es indiscutible que se trata de “uno de los grandes arquitectos de la novela y uno de los más brillantes de la narrativa latinoamericana”, dice Michi Strausfeld, experta en literatura iberoamericana y antologista de la editorial alemana Fischer. “Está claro que siempre habrá polémica acerca de sus opiniones, y es legítimo que la haya, pero no se puede dudar de su obra, de su calidad excepcional”, sostiene Strausfeld.

“Mirada machista y de voyeur”

Tapa de ''La fiesta del chivo'' (2000).Imagen: Suhrkamp

La obra de Vargas Llosa influyó en muchos autores jóvenes que, directa o indirectamente, pasaron por su escuela. No sólo resalta por sus dieciocho novelas, sino también por una extensa obra periodística, además de su abarcadora crítica literaria y sus obras de teatro. En total, lleva editados unos 50 volúmenes.

Para la especialista en cultura y literatura latinoamericanas Ellen Spielmann, de la Universidad Libre de Berlín, sin embargo, todo esto no justifica el que se le haya otorgado el Premio Nobel. “En Vargas Llosa no está presente en absoluto el factor innovador”, dice. “Su maestría no se puede comprobar ni en la constelación en la que se mueven sus personajes, ni en sus descripciones psicológicas, ni a nivel narrativo”, alega Spielmann.

En cuanto al elemento erótico en la prosa del escritor, “prima una mirada voyeurística como se da en la pintura, una forma masculina del deseo y del poder que conduce al sometimiento”, describe la experta germana. Especialmente la descripción de una violación en La fiesta del chivo la califica Spielmann de “horripilante y sexista", por lo que, considera, "Vargas Llosa no tiene nada que envidiarle a otro Premio Nobel, el español Camilo José Cela”.

“Ímpetu innovador en la narrativa latinoamericana”

Jürgen Dormagen, lector responsable de Vargas Llosa en Suhrkamp.Imagen: Adelheid Fechter

“Irrumpió en la literatura latinoamericana con un ímpetu innovador”, opina, por el contrario, Jürgen Dormagen, responsable desde 1984 del lectorado en alemán de las obras de Mario Vargas Llosa en otra editorial germana, Suhrkamp & Insel. Según él, el escritor peruano lo pudo hacer porque es un lector apasionado de los grandes clásicos de la literatura mundial. “Probó formas de contar que conocía y las renovó”, señala.

“Hay gran cantidad de intelectuales, tanto en América Latina como en Europa, que no comparten sus posiciones políticas. Pero hay que reconocer que argumenta siempre claramente acerca de cómo llegó a esas conclusiones”, dice Dormagen. Además, para él, “no es sólo un determinado contenido en su obra el que hace de Vargas Llosa un gran escritor, sino su forma soberana y cautivadora de trasladar a la novela hechos reales”.

Vargas Llosa, ¿la voz de América Latina?

Hace cerca de un mes, un grupo de intelectuales cercanos al Gobierno de Cristina Fernández de Kichner, pidió en una Carta abierta vetar que Vargas Llosa pronunciara el discurso de apertura en la Feria del Libro de Buenos Aires de 2011. “El motivo fue, probablemente, que el escritor denunció el enriquecimiento ilícito del matrimonio Kirchner”, cree Michi Strausfeld.

La presidenta argentina se ocupó de bajar de inmediato el tono de la controversia haciendo dar marcha atrás a la solicitud. Para Jürgen Dormagen, se trató de “un asunto de política interna de las diversas corrientes del peronismo”. “Es posible que Vargas Llosa se exprese con cierta aspereza al referirse a las cuestiones políticas de otros países, pero negarle la palabra es algo ridículo”, dice el alemán, para quien éste es “un episodio insignificante que pronto pasará a la historia”.

“Vargas Llosa es considerado, especialmente en Alemania y Europa, como el portavoz de América Latina”, recuerda Ellen Spielmann.” Luego de sus dos primeras novelas, "y para sorpresa de muchos", se colocó en una posición extremadamente conservadora, señala la literata, que relaciona este hecho con su fracaso como candidato electoral en Perú.

En los años 80 Vargas Llosa dirigió una comisión para esclarecer la muerte de ocho periodistas en un pueblo de Los Andes. “Pero antes de que cerraran las investigaciones, decidió vender la exclusiva de la historia al New York Times. Transformó el caso en un relato de indios que vivían y mataban de manera arcaica. Eso se vivió en Perú como una traición, y le costó a Vargas Llosa una posible presidencia", refiere Spielamann.

Coqueteo editorial en Alemania

Ulla Unseld-Berkéwicz, directora de Suhrkamp & Insel.Imagen: picture-alliance/ dpa

En Alemania, las obras de Mario Vargas Llosa se han publicado siempre en la editorial Suhrkamp. Aún así, hubo un forcejeo cuando su agente literaria, Carmen Balcells, planeó recientemente que El sueño del celta saliera en Rowohlt.

Sobre la suma ofrecida por Rowohlt y la exigida por Ballcels evita Jürgen Dormagen dar detalles. “El autor expresó inmediatamente su sólido vínculo con Suhrkamp, incluso por escrito, en una carta dirigida a mí y a la editora Ulla Unseld-Berkéwicz, que se publicó en parte”, se limita a sostener. De acuerdo con Dormagen, ya se firmó el contrato y la novela aparecerá en Alemania el 12 de septiembre bajo el sello de Suhrkamp, “y ese siempre fue nuestro deseo”, recalca Jürgen Dormagen.

¿Escritor político o maestro del cliché?

Vargas Llosa definió alguna vez su proceso de escritura en varias fases. La primera es siempre “un magma, un caos”, recuerda Michi Strausfeld. “Es un artesano minucioso del lenguaje que primero se dedica a recabar material y documentarse y luego a la escritura propiamente dicha. Escribir una novela le lleva a Vargas Llosa unos cuatro años”, subraya Strausfeld.

Vargas Llosa durante su presentación de ''Travesuras de la niña mala''.Imagen: AP

Para la crítica literaria Ellen Spielmann, sin embargo, todo el arsenal retórico de Vargas Llosa “está al servicio del cliché”. Según ella, las mujeres en la obra de Vargas Llosa son hermosas y fuertes, o madres, o víctimas. Él crea un narrador masculino con características de deidad, y el tono moral de sus libros siempre es alto. “A menudo, cuando debería aparecer la maquinaria que impulse la narrativa latinoamericana, lo que aparece es el motor del cliché”, considera la experta.

Sus tramas no dejan de ser interesantes, explica la investigadora, “pero es una lástima que simplifique las cosas y siga utilizando los lugares comunes latinoamericanos de la violencia, de una población que vive en condiciones arcaicas, de una sexualidad desbordante". El hecho de que siga encontrando eco en el público europeo tiene mucho que ver, concluye Spielmann, "con que el mercado editorial sigue anunciando la obra de Vargas Llosa con bombos y platillos”.

Autora: Cristina Papaleo
Editora: Luna Bolívar Manaut

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