En la ciudad, situada en el este de Serbia, crece la resistencia. Lazar Milutinović y Marko Andrejević son estudiantes originarios de Bor. Ambos forman parte del movimiento estudiantil que desde hace más de dos años impulsa el cambio social en Serbia. Los críticos señalan que siguen registrándose elevados niveles de contaminación por metales pesados: muchas personas padecen cáncer y la esperanza de vida es baja. La ingeniera ambiental Snežana Šerbula investigó durante toda su vida profesional los efectos de la mina en Bor. Es una de las voces críticas más reconocidas contra la minería en Serbia y ha publicado numerosos estudios científicos sobre el impacto de las emisiones de metales pesados en la naturaleza y en la salud de la población. En el reportaje, trabajadores afirman que no fueron informados adecuadamente sobre las posibles consecuencias a largo plazo. También desde la población llegan críticas: se acusa a las autoridades y al consorcio de falta de transparencia. Lazar y Marko fundaron un movimiento opositor que reclama más control y normas ambientales más estrictas. Jasna Tomić, vecina del pueblo de Krivelj, cerca de Bor, corre el riesgo de perder su hogar a causa de la mina. El pueblo, habitado desde hace siglos por la minoría étnica valaca, debe ceder espacio a la explotación minera. Muchos vecinos ya lo han abandonado. Jasna también teme perder su casa y lucha para que la comunidad del pueblo al menos pueda ser reubicada y encontrar un nuevo hogar en su conjunto.
