¿Por qué Hollywood no está en Cannes este 2026?
7 de mayo de 2026
Hollywood no acudirá a Cannes este año.
El festival de cine más importante del mundo arranca el 12 de mayo con una programación de nuevas películas de algunos de los cineastas más aclamados del cine de autor global – Pedro Almodóvar, Asghar Farhadi, Pawel Pawlikowski, Cristian Mungiu– , pero ni una sola película proveniente de un gran estudio estadounidense.
No habrá ningún espectáculo en la alfombra roja que rivalice con el estreno del año pasado de "Mission: Impossible – The Final Reckoning" o con lanzamientos anteriores en Cannes como "Top Gun: Maverick" y "Mad Max: Fury Road".
¿Le está dando Cannes la espalda a Hollywood? No exactamente.
Sí hay películas estadounidenses en la programación. En la sección de Competición, Ira Sachs presenta la fantasía musical "The Man I Love", protagonizada por Rami Malek, junto a "Paper Tiger" de James Gray, con Scarlett Johansson y Adam Driver.
Fuera de competición, John Travolta debuta como director con "Propeller One-Way Night Coach", un proyecto personal centrado en la aviación, y Andy García dirige y protagoniza el drama criminal "Diamond".
Lo que falta son los grandes títulos emblemáticos de los estudios: las superproducciones de gran presupuesto diseñadas para complacer al público, el contrapeso a la dieta tradicional de Cannes, compuesta por cine de autor serio. El aperitivo de palomitas de maíz entre las películas de mayor peso artístico.
Cautela de los estudios ante el riesgo de los festivales
No es solo Cannes. La Berlinale, celebrada en febrero, también estuvo notablemente desprovista de producciones de estudio, para gran decepción de los cazadores de estrellas de Berlín y de los tabloides obsesionados con las celebridades.
La directora del Festival de Cine de la capital alemana, Tricia Tuttle, ha sugerido que los grandes estudios de Hollywood se muestran cada vez más cautelosos a la hora de estrenar sus grandes producciones en festivales, ante la preocupación de que una recepción negativa o un ciclo de prensa complicado puedan perjudicar sus perspectivas de taquilla meses antes del estreno oficial.
Tuttle señala, en parte, el caso del Festival de Cine de Venecia de 2024, donde Warner Bros. presentó "Joker: Folie à Deux", la secuela musical de Todd Phillips tras el éxito multimillonario de "Joker". Las críticas fueron despiadadas. La secuela terminó recaudando alrededor de 200 millones de dólares en todo el mundo, una cifra muy por debajo de las expectativas y de su presupuesto declarado.
Las críticas tibias recibidas en Cannes por "Indiana Jones y el dial del destino" también podrían haber perjudicado el desempeño de esa película, convirtiéndola –tras ajustar las cifras a la inflación– en la entrega más floja de la franquicia de aventuras.
La política es otro factor determinante. Los grandes festivales se han convertido en focos de protesta y debate, donde las ruedas de prensa derivan habitualmente hacia preguntas sobre Gaza, Trump e Irán. Este año, en Berlín, las tensiones políticas llegaron a eclipsar en ocasiones las discusiones sobre las propias películas.
Para los estudios de Hollywood, el riesgo de que sus estrellas o sus proyectos se vean arrastrados a debates globales polarizadores podría, sencillamente, superar los beneficios que conlleva un estreno de alto perfil en un festival.
Los autores acaparan el protagonismo
Ante la ausencia de los grandes estudios, Cannes apuesta este año con más fuerza que nunca por el cine de autor internacional. Farhadi –ganador de dos premios Óscar por "Nader y Simin, una separación" y "El viajante"– regresa con "Parallel Tales", un drama ambientado en París y protagonizado por Isabelle Huppert, Catherine Deneuve y Vincent Cassel.
El maestro del melodrama del cine español, Pedro Almodóvar, sigue a la caza de su primera Palma de Oro – el máximo galardón de Cannes– con "Bitter Christmas", un drama navideño sobre una mujer que es abandonada por su pareja durante las fiestas; se trata de su séptima película en competir en la sección oficial del festival.
El director ruso Andrey Zvyagintsev, ausente de la Croisette desde hace tiempo, regresa con "Minotaur", la historia de un empresario cuyo mundo se desmorona.
László Nemes vuelve con "Moulin", ambientada en la Francia ocupada por los nazis, con Lars Eidinger interpretando a Klaus Barbie, el llamado "Carnicero de Lyon".
Pawlikowski presenta "Fatherland", su biopic sobre Thomas Mann protagonizado por Hanns Zischler y Sandra Hüller; por su parte, el cineasta belga Lukas Dhont, tras su película nominada al Óscar "Close", regresa con "Coward", ambientada en las trincheras de la Primera Guerra Mundial.
Mungiu, quien ganó la Palma de Oro con su ópera prima "4 meses, 3 semanas y 2 días", debuta en lengua inglesa con "Fjord", reuniendo a Sebastian Stan y Renate Reinsve en un drama sobre una pareja cuya nueva vida en la Noruega rural se torna amarga.
Alemania también vuelve a estar presente en la selección. Después de que "El sonido de la caída", de Mascha Schilinski, se alzara el año pasado con el Premio del Jurado, otra cineasta alemana, Valeska Grisebach, entra en la competición de Cannes con "The Dreamed Adventure", su primer largometraje desde "Western" (2017), película que ganó el premio "Un Certain Regard" en Cannes.
Fuera de competición, el provocador cineasta danés Nicolas Winding Refn llega con "Her Private Hell"; mientras tanto, en la sección "Un Certain Regard", la prometedora directora independiente estadounidense Jane Schoenbrun presenta "Teenage Sex and Death at Camp Miasma", un slasher (cine de terror con un asesino psicópata) de temática queer que ya está generando expectación como una posible revelación del festival.
¿Un punto de inflexión para Cannes?
Sin la presencia masiva de Hollywood en la Croisette, este año Cannes se asemeja menos a un escenario de marketing global y más a lo que siempre estuvo destinado a ser: un escaparate para los cineastas más singulares del mundo. Que el público -y la industria- acojan este cambio podría determinar si los estudios se mantienen al margen o si regresan con toda su fuerza.
(rml/cp)