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Pragmatismo adecuado

11 de agosto de 2003

Después de meses de tensiones entre Washington y Berlín por la guerra en Irak, el presidente estadounidense parece buscar la reconciliación. Los motivos son obvios.

Los estadounidenses siguen teniendo problemas en Irak.Imagen: AP

Entre naciones no existen amistades, sólo intereses comunes. Una vieja sabiduría que hay que tener en cuenta al examinar las relaciones trasatlánticas después de la guerra en Irak. El rechazo alemán a la guerra, y el protagonismo de ese tema en la campaña electoral del canciller alemán, Gerhard Schröder, enfadó profundamente al presidente estadounidense. Bush se sintió personalmente traicionado por Schröder.

Pero la guerra pasó y ahora se pone de relieve que Estados Unidos tienen más problemas con la situación actual en Irak que durante la guerra. 56 soldados estadounidenses han perdido la vida en acciones hostiles en Irak desde que Bush, declarara el fin de la guerra el 1 de mayo. El presidente empieza a darse cuenta de que EE.UU. no pueden solucionar los problemas en Irak en solitario.

Viejos problemas, nuevas medidas

En EE.UU. aumentan las críticas y la demanda por incluir a otros países en las tareas de la pacificación y la reconstrucción de Irak. Es sintomático del estilo político de George W. Bush corregir su postura si la situación lo demanda. Ya en el pasado demostró en varias ocasiones su pragmatismo frío con el que ahora pretende normalizar las relaciones germano-estadounidenses.

¿Cómo hay que entender pues las alabanzas de Bush a la labor de Alemania en Afganistán? Como parte de una maniobra pragmática de acercamiento con el fin de sacar mutuamente provecho sin que ninguno de los dos pierda prestigio.

El mensaje de Bush es simple y claro: reconciliación con Alemania y un posible encuentro con Schröder a cambio de que los alemanes asuman una mayor responsabilidad en Afganistán, respaldando a los estadounidenses con tropas en Kunduz, al norte del país.

¿Alemanes al frente?

El ministro de defensa alemán, Peter Struck, incluso especuló el pasado fin de semana sobre una posible participación alemana en una eventual misión de la OTAN en Irak. En una entrevista en el dominical 'Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung', Struck no excluye el envío de soldados alemanes a Irak, algo impensable hasta hace sólo un mes, igual de inaudito que el Gobierno de Berlín accediera a la petición de Washington de ampliar la misión de las fuerzas de seguridad del ISAF más allá de Kabul.

A pesar de que el ministro condicionó el envío de soldados alemanes a Irak a una resolución de la ONU solicitando ayuda a la OTAN, Struck cosechó ya fuertes críticas por su declaraciones. Para la oposición conservadora el Gobierno quiere arreglar las relaciones con EE.UU. a costa de los soldados.

El Gobierno alemán desmintió inmediatamente la sospecha de que Alemania podría cambiar su política. "La postura alemana no cambió y es clara y concisa", dijo el portavoz del Gobierno, Thomas Steg, el lunes por la mañana. Sin embargo, el envío de nuevos soldados a Afganistán para estacionarlos en Kunduz ya parece estar decidido dentro del gobierno alemán. Entre Berlín y EE.UU. siempre se habló mucho de amistades pero lo que finalmente rige son los intereses comunes.

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