Publican memorias de Ingrid Betancourt
20 de septiembre de 2010
Con el título de "Même le silence a une fin" ("Incluso el silencio termina"), la ex candidata presidencial colombiana escribió en francés sus recuerdos del tiempo que pasó en la jungla secuestrada por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) hasta su liberación por el Ejército en 2008.
Por sus páginas desfilan las terribles experiencias del cautiverio, las humillaciones, los cinco intentos frustrados de fuga y el trato cada vez más duro por parte de los secuestradores.
Betancourt deja claro que también fue víctima de abusos sexuales, según "Le Monde".
Memorias en francés
"Fuimos condenados a la peor de las condenas: no saber cuándo acabaría", escribe la franco-colombiana en uno de los fragmentos adelantados por el diario.
Betancourt explica también por qué terminó escribiendo el libro en francés, pese a que su intención original era hacerlo en español. "Ya era demasiado duro revivir los años de cautiverio. En español habría sido aun peor. El francés me ayudó a tomar distancia y a controlar mis sentimientos".
Celebrada en todo el mundo tras su liberación, mencionada como firme candidata al Premio Nobel y como candidata presidencial en Colombia, Betancourt vio luego cómo su imagen iba perdiendo brillo y sumando críticas.
Autocrítica
Su supuesta arrogancia, de la que se quejaron sus propios compañeros de cautiverio, la separación de su marido o el pedido de una indemnización millonaria (que luego retiró entre lágrimas) fueron ensombreciendo una figura que deslumbró demasiado en su regreso a la vida pública.
Desde hace un año y medio, Betancourt decidió apartarse del centro de atención para dedicarse a su libro, en donde encontró también espacio para la autocrítica. "No fui lo suficientemente sensible como para comprender su desesperación", escribe sobre los otros secuestrados, que en algún caso se sintieron eclipsados por una figura que movilizó a todo el mundo por su liberación. "Me veía como un símbolo que podía servirnos a todos. No entendí que cada uno necesita tener un rostro visible", admite en el libro. (dpa)