Putin confirmado en el poder
15 de marzo de 2004
Vladimir Putin resultó vencedor de las elecciones para la presidencia de la Confederación Rusa, obteniendo un 71,2 por ciento de los votos, según la información proporcionada por el director de la Comisión Electoral Central , Alexander Veschnjakov, este lunes por la mañana. La participación en los comicios fue esta vez del 64,3 por ciento, según fuentes oficiales. Putin había ganado los últimos comicios en 2000 con el 52,5 por ciento de participación.
De sus cinco contrincantes, el mejor resultado fue el obtenido por el candidato comunista Nikolai Jaritonov, con el 13,7 por ciento. Se repartieron el tercer lugar el nacionalista de izquierda Serguéi Glaziev, con el 4,1 por ciento, e Irina Jakamada, liberal, con el 3,8 por ciento. Últimos resultaron el ultranacionalista Oleg Malyshkin con el 2,1 por ciento, y el presidente del senado, Serguei Mirónov, quien obtuvo el 0,8 de los sufragios.
Observadores electorales de la Confederación de Estados Independientes (GUS) declararon que las elecciones rusas transcurrieron "sobre la base de los valores democráticos". Los observadores de la Organización Europea para Seguridad y Cooperación (OSZE), sin embargo, manifestaron a la agencia Reuters que "en general, el proceso electoral no reflejó los principios necesarios para unas elecciones sanamente democráticas".
Entre otras cosas, se criticó el proceder de los medios, controlados por el estado, y el hecho de que no hubo suficiente discusión política, además de la falta de pluralismo. Collin Powell, Ministro de Exteriores de EEUU, criticó que el Kremlin no dio lugar la presencia medial de los oponentes políticos de Putin.
Garantizar las conquistas democráticas
Putin, consciente del poder que le confieren los resultados electorales, manifestó al día siguiente de su victoria que iba a "garantizar todas las conquistas democráticas", tal vez respondiendo a las preocupaciones de Powell, acerca de un Putin electo con dos tercios de la mayoría, y con una mayoría absoluta en el Parlamento. En otro orden de cosas, sus oponentes criticaron la presencia continua de Putin en los medios, "de la mañana a la noche, en los televisores de cada casa y cada choza".
Dichas preocupaciones, sin embargo, no son las del pueblo ruso, que ve en Putin al paladín de la justicia y el orden, y al portador de la promesas de progreso para una población que aspira a pertenecer a la clase media. Ya declaró Putin hace cuatro años que su estrategia política es autoritaria, y los países occidentales muestran comprensión al respecto. "No más estado que el necesario, no más libertad que la necesaria", es su lema.
Más un plesbiscito que unas verdaderas elecciones
En esta especie de referéndum en la que la población confirmó con su voto al único candidato posible de confirmar, lo que sale a la luz una vez más es que el sistema político de la Confederación Rusa dista de ser una verdadera democracia. A pesar de ello, la comunidad internacional no escatima felicitaciones al recién elegido presidente Putin. Está claro que tendrán que tratar con el jefe del Kremlin y qué mejor que darle la bienvenida, a pesar de no estar de acuerdo del todo con su concepto de "elecciones democráticas".
Un socio no siempre confiable
Los motivos para la reelección son variados. Comienzan con la tan mentada preferencia de la población rusa por la figura del "hombre fuerte", que con su autoridad pondrá en orden la economía y las instituciones, además de luchar contra el terrorismo. Siguen con el agradecimiento de los rusos por las mejoras económicas, si bien moderadas, puestas en práctica por Putin.
Para Alemania y para Occidente, Rusia bajo el mando de Putin es una socio aceptable, ya que traerá dividendos, al igual que lo hacen China o Irán. Sin embargo, no resulta ser siempre el más confiable de los socios, en parte debido a que Rusia aún no se siente verdaderamente parte de la comunidad de valores de Occidente. Por lo menos no todavía, ya que se encuentra aún dentro del proceso de transición que significó la pérdida de los ideales comunistas, y la desilusión ante el modelo capitalista. Está por verse si las reformas autoritarias de Putin traerán las soluciones que esperan los ciudadanos, y si el rol de Rusia en la comunidad internacional se afianzará de manera estable.