¿Qué ocurre cuando las ciudades prohíben los autos?
6 de mayo de 2026
Los berlineses perdieron 60 horas por los atascos el año pasado, algo que Oliver Collmann espera cambiar. Este ingeniero pasó años trabajando en software para automóviles autónomos antes de darse cuenta que realmente quería emplear sus habilidades en cosas "que vayan más en el interés general de la humanidad".
Tras dejar su trabajo, se unió a un grupo que hace campaña a favor de un referéndum para reducir el tráfico en el centro de la capital alemana. "Berlín es una de las pocas capitales europeas que aún mantiene una política de tráfico muy centrada en los automóviles", afirma Collmann, coportavoz del movimiento.
El centro de Berlín está rodeado por una vía férrea circular de 37 kilómetros y los activistas quieren que todas las calles dentro de ella se reclasifiquen como "de tráfico reducido".
Este modelo implicaría que los vehículos motorizados solo estarían permitidos dentro de esta zona en casos específicos, como para el transporte de personas con movilidad reducida, por parte de los servicios de emergencia o para grandes entregas comerciales. A cada berlinés se le permitiría conducir su auto particular en el centro de la ciudad hasta 12 veces al año.
Collmann afirma que la ley propuesta no es "antiautos", sino "contra el uso excesivo de este medio de trasporte y el uso de coches de gran tamaño en el área urbana".
Él y otros activistas creen que los cambios darían lugar a un aire más limpio y menos ruido, además de crear más espacio para árboles que ayudarían a reducir el calor y contribuirían a mejorar la salud pública.
Pero para Oliver Lah, profesor adjunto de orden del territorio en el Instituto Tecnológico de Blekinge (Suecia), la prohibición no es la solución. "Ofrecer algo que la gente realmente quiera, eso es lo que ayuda", afirmó, y añadió que le gustaría que los berlineses "alcanzaran un consenso sobre lo que es realmente sensato y útil para las empresas de la ciudad y para las personas que viven en el centro".
Oslo da prioridad a los peatones
La capital noruega puso en marcha su programa de zona sin autos en 2017 para dar prioridad a los peatones en el centro de la ciudad, al tiempo que desincentivaba el uso de los coches particulares.
Un sistema automatizado de peaje en la circunvalación controla los vehículos que entran en la ciudad y les cobra por ello. Es más barato entrar en coche eléctrico que en uno con motor de combustión.
Una evaluación realizada en 2020 por las autoridades municipales reveló que el tráfico se había reducido en un 28 % dentro de la zona del programa. En 2022, algunas zonas del centro de Oslo se convirtieron en "calles habitables" al cerrarlas temporalmente al tráfico de vehículos privados.
El centro de Oslo está más concurrido que hace una década, con un aumento del 38 % en la actividad peatonal los sábados y mejores condiciones para los ciclistas. El número de personas que caminan y van en bicicleta en la capital noruega aumentó del 36 % en 2014 al 46 % en 2023, según las estadísticas de la ciudad. Pero eso no quiere decir que las calles estén completamente libres de autos.
París populariza las "ciudades de los 15 minutos”
París se ha hecho famosa por ser una "ciudad de los 15 minutos", lo que significa diseñar las zonas urbanas de tal forma que se pueda acceder a la mayoría de las necesidades y servicios cotidianos en un cuarto de hora a pie o en bicicleta. El concepto fue una idea original del investigador urbano franco-colombiano Carlos Moreno, pero llamó la atención de Anne Hidalgo, exalcaldesa de París.
Como parte del concepto de "ciudad de 15 minutos", París ha reducido el número de autos en el centro de la ciudad sin imponer prohibiciones. En su lugar, a finales de 2024, la capital francesa introdujo zonas de tráfico limitado en las principales partes del centro de la ciudad.
Según esta norma, se permite el tráfico que comienza o termina dentro de la zona, pero los vehículos no pueden circular por ella solo para atravesarla. Esta norma redujo el tráfico en aproximadamente un 6 % dentro de la zona restringida y en torno a un 8 % en la zona céntrica circundante durante los dos últimos meses de 2024. La ciudad no ha impuesto multas por infringir esta norma, dando a los conductores tiempo suficiente para adaptarse a la transición. Ahora Moreno está ayudando a otros países, como Países Bajos, a implementar el mismo concepto en diferentes ciudades.
En Berlín, los impulsores de la iniciativa tienen hasta el 8 de mayo para recoger firmas de al menos el 7 % de los berlineses con derecho a voto a favor de la iniciativa para crear una zona sin autos. Si se alcanza ese umbral, los residentes de la capital alemana podrían votar en un referéndum a finales de este año que determinará el futuro del centro de su ciudad.
(mn/cp)