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MigraciónMarruecos

¿Quién es responsable de la crisis migratoria en Ceuta?

4 de agosto de 2026

¿Fue la llegada masiva de personas a Ceuta una maniobra política o el resultado de una dinámica más compleja? Dos expertos analizan el papel de Marruecos y los factores que explican lo ocurrido.

Soldados frente a un grupo de jóvenes migrantes, en Ceuta. (2.08.2026).
España envió al Ejército para controlar la situación.Imagen: Henry Nicholls/AFP

El Gobierno de Marruecos guardó silencio durante mucho tiempo. No fue sino hasta el domingo (2.08.2026) que Rachid El Khalfi, portavoz del Ministerio del Interior, se pronunció sobre la llegada masiva de decenas de miles de migrantes al enclave español de Ceuta, que ya había concluido en su mayor parte.

Según él, las causas fueron el "uso malintencionado" de las redes sociales, la información engañosa y las interpretaciones erróneas de una sentencia del Tribunal Supremo español. Al mismo tiempo, Rabat aseguró su plena colaboración con España y declaró que los acontecimientos no habían sido deseados por el reino.

En España, por el contrario, pronto surgieron dudas sobre el papel de Marruecos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habló de un "ataque a nuestra soberanía territorial". Los videos mostraban a las fuerzas de seguridad marroquíes que, como mínimo, no impedían la afluencia masiva de personas. Al mismo tiempo, surgieron numerosas hipótesis para explicar los hechos, desde el reciente acercamiento de España a Argelia hasta especulaciones sobre una posible influencia de EE. UU. Sin embargo, hasta la fecha no existen pruebas concluyentes que respalden esta última hipótesis.

Advertencia frente a las explicaciones simplistas

Por ello, los dos expertos con los que ha hablado la DW instan a la cautela. Coinciden en que las explicaciones simplistas se quedan cortas. Sin embargo, existen diferencias a la hora de evaluar la responsabilidad de Marruecos.

"Creo que hoy nos encontramos ante una situación claramente diferente a la de 2021", afirma Isabelle Werenfels, experta en el Magreb de la Fundación Ciencia y Política (SWP), en entrevista con DW. En aquel entonces, Marruecos tenía un claro interés en materia de política exterior, en el marco del conflicto del Sahara Occidental, por ejercer presión sobre España. Hoy en día, en caso de un movimiento migratorio orquestado deliberadamente, Rabat tendría "muchísimo que perder, sobre todo credibilidad internacional e inversiones".

El investigador en materia de migración Jochen Oltmer, de la Universidad de Osnabrück, también advierte en conversación con DW sobre conclusiones precipitadas. "Hay que tener en cuenta que aquí confluyen muchos intereses diferentes", afirma. La situación particular de Ceuta como enclave europeo en territorio africano, los movimientos migratorios que se prolongan desde hace décadas, las redes sociales y la esperanza de muchas personas de una vida mejor constituyen el trasfondo de los acontecimientos.

Mientras que Werenfels se refiere sobre todo al costo político para Rabat, Oltmer formula la responsabilidad de las autoridades marroquíes en términos mucho más contundentes. "Un cruce fronterizo de este tipo nunca habría podido tener lugar si la parte marroquí no hubiera, como mínimo, mirado para otro lado de forma activa", afirma. Sin esta actitud, habría sido difícil imaginar una irrupción fronteriza de esta magnitud.

Werenfels no contradice esta valoración. Ella también considera posible que Marruecos quisiera enviar una señal política. Por ejemplo, en el contexto del reciente acercamiento de España a Argelia y de la decisión de conceder la nacionalidad española a todos los residentes del Sahara Occidental nacidos antes de septiembre de 1977. "Pero existe una diferencia considerable entre una señal política y un movimiento migratorio orquestado a esta escala", subraya. Le parece "poco plausible" que Rabat hubiera planeado esto último, aunque no lo descarta. No obstante, subraya que, en general, la información sigue siendo extremadamente confusa.

Aún con grandes esperanzas de ser acogidos: los migrantes en Ceuta. (2.08.2026).Imagen: Bernat Armangue/AP Photo/dpa/picture alliance

La cuestión de la responsabilidad

En cambio, según Oltmer, hay indicios que apuntan a que Marruecos perseguía sus propios intereses políticos. El país se considera desde hace años un socio indispensable de Europa en materia de política migratoria, y deja en claro una y otra vez hasta qué punto la Unión Europea depende de su colaboración. Al mismo tiempo, el conflicto del Sahara Occidental y la rivalidad con Argelia desempeñan un papel importante. Por ello, afirma que "en última instancia, no puede imaginar que los últimos acontecimientos hubieran sido posibles sin un interés específico por parte de Marruecos".

Precisamente en este punto, Werenfels aboga por un análisis matizado. Supone que bien podría ser que Marruecos hubiera querido enviar un mensaje. Sin embargo, esto podría haberse descontrolado. Resulta difícil imaginar que Marruecos quiera permitirse un distanciamiento duradero de España y la UE. Esto es aún más cierto si se tiene en cuenta que Marruecos, junto con España y Portugal, organizará el próximo Mundial de fútbol y, además, depende en gran medida de los suministros de gas procedentes de España. En el año 2025, una cuarta parte de las exportaciones españolas de gas se destinó a Marruecos.

Incluso si Marruecos hubiera querido enviar un mensaje, esto no significaría automáticamente que hubiera organizado deliberadamente un flujo migratorio de tal magnitud. En su opinión, los riesgos políticos y económicos serían enormes.

No hay indicios de la participación de otros Estados

Además, ninguno de los dos expertos ve indicios fiables de que otros Estados estuvieran detrás de los sucesos. Werenfels considera, no obstante, que es posible que algunos gobiernos o actores políticos hayan intentado aprovechar propagandísticamente la ocasión en beneficio de sus intereses políticos y hayan actuado como amplificadores de los sucesos.

Aunque ambos expertos valoran de forma parcialmente diferente el papel de Marruecos en este caso concreto, coinciden en un punto: la irrupción en la frontera de Ceuta no puede explicarse ni con una única decisión política ni con solo con una teoría de conspiración. Solo la combinación de tensiones geopolíticas, intereses en materia de política migratoria y las perspectivas de vida, a menudo precarias, de muchos jóvenes permite comprender por qué los acontecimientos pudieron alcanzar tal magnitud.

(gg/cp)

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