Rebelión en el laboratorio
10 de marzo de 2004
En Francia huele nuevamente a revolución, señala la agencia de noticias AFP. Pero esta vez no la impulsa el estado llano, ni los obreros, ni los estudiantes nostálgicos de mayo del 68; es la elite científica la que se alza en contra del gobierno, con medios pacíficos pero no inocuos. 2000 investigadores anunciaron que renunciarán a sus cargos y 200 jefes de laboratorios están dispuestos a secundarlos. Las dimensiones de la tormenta en ciernes es tal, que amenaza con paralizar la investigación en el país.
- Dinero= - Ciencia
La disputa, que en lo medular gira en torno a la falta de dinero, se viene arrastrando desde hace tiempo. Científicos e intelectuales acusan al gobierno del primer ministro Jean Pierre Raffarin de estar en guerra con ellos y exponen una larga serie de críticas. Por ejemplo, que los créditos fiscales para la investigación se redujeron un 20% desde el 2002; que tras 8 o 10 años de estudio, muchos jóvenes científicos tienen que batírselas con contratos temporales y sueldos de 1.200 euros mensuales; que muchos talentos promisorios abandonan el país, en busca de mejores posibilidades de trabajo y mayores ingresos. De hecho, cada año emigran unos 3000 investigadores galos a Estados Unidos.
En Alemania, el gobierno puede jactarse de seguir poniendo énfasis en la educación y la investigación. Berlín se propone volver a incrementar los presupuestos de las grandes instituciones científicas en un 3% anual y, de hecho, este año los montos globales destinados a ese campo han subido en la citada tasa, elevándose a 9.100 millones de euros.
Fuga de recursos
Pero tampoco aquí el panorama es color de rosa. Alemania no se libra de la sangría de "cerebros" y, lo que resulta no menos inquietante, de recursos destinados a la investigación. De acuerdo con datos del Instituto Alemán de Investigaciones Económicas (DIW), las empresas germanas destinaron el año 2001 una cifra superior a los 11 mil millones de euros a proyectos de investigación llevados a cabo en el exterior. Ello equivale a más del 36% del total de su presupuesto para ese capítulo. En general, las sumas destinadas a investigar en otros países, comenzando por Estados Unidos, suben perceptiblemente más que las utilizadas para el mismo fin en el territorio germano.
Los investigadores alemanes no están en pie de guerra contra el gobierno, como sus colegas franceses. Pero lo que ocurre en el país vecino no deja de inquietarlos. El Premio Nobel de Medicina germano Erwin Neher, señala que los científicos galos ya no están en condiciones de competir en el plano internacional. Y los germanos tampoco pueden dormirse en sus antiguos laureles, en un mundo en que se impone la competencia.