¿Reconciliación vía Londres?
25 de septiembre de 2002
El periódico The Guardian, de la capital británica, comenta el viaje de Gerhard Schröder en los siguientes términos: "La visita del canciller fue algo muy inusual, al menos por dos motivos. Normalmente, los gobernantes recién electos esperan a concluir la formación de su gobierno antes de partir al extranjero. Y, en el caso de los cancilleres alemanes, tradicionalmente visitan primero al presidente francés. El viaje a Westminster pone de manifiesto el mal estado en que se encuentra el eje germano-francés, en el corazón de Europa. Pero, sobre todo, demuestra cuán alarmado está Berlín porque un truco electoralista se le escapó de las manos... El día de ayer dio nuevos indicios de que el disgusto estadounidense persiste".
El rebelde y el aliado modelo
La Repubblica, de Roma, coincide con la apreciación y apunta: "La Alemania roji-verde busca la ayuda de Tony Blair para restablecer el diálogo con Washington, sin dar la impresión de que ha tenido que humillarse, y sin retractarse de su rechazo a una intervención militar contra Bagdad. El rebelde Schröder pide ayuda al alumno modelo de la OTAN... El canciller -que desde hace un tiempo tiene una relación fría con el gobierno conservador de París- privilegia una vez más a Gran Bretaña, y no a Francia, como interlocutor. El hecho de que su primer viaje tras las elecciones lo llevara a Downing Street y no al Eliseo, rompe una tradición. Y demuestra, al mismo tiempo, cuán profunda es la crisis con los estadounidenses".
Unilateralismo agresivo
En Austria, el rotativo vienés Der Standard analiza el disgusto de Washington en los siguientes términos: "Schröder nunca traspasó el límite hacia el antiamericanismo abierto. Cuando su ministra de Justicia lo hizo, la despidió sin contemplaciones. La reacción de Estados Unidos indica que la nueva doctrina de agresivo unilateralismo se aplica tanto a amigos como a enemigos. Ahora, mediante la humillación pública, se intenta hacer entrar en vereda al aliado díscolo, y sentar un precedente ante los demás estados europeos, en el sentido de que no se puede criticar a Estados Unidos. Pero esa táctica no dará resultado. Con excepción de los británicos, Berlín está más cerca de los otros socios europeos que Washington. Si Estados Unidos ignora las ofertas de reconciliación de Schröder, debilitará la alianza y fortalecerá precisamente ese frente anti-estadounidense que quiere evitar".
Regreso a la comunidad occidental
En Alemania, Die Welt, de Berlín, opina: "El canciller espera aplacar el disgusto del gobierno estadounidense, con ayuda del primer ministro británico. Blair transmitirá los puntos de vista de Schröder en forma discreta pero clara. A fin de cuentas, ya ha ayudado antes. Esperó hasta ayer -pasados dos días de las elecciones alemanas- para dar a conocer su documentación sobre Irak, pese a tenerla desde hace semanas. Ahora, el canciller tiene la oportunidad de corregir su línea, remitiéndose la revelación de peligros supuestamente desconocidos con anterioridad. Ya hay algunos indicios: Alemania está dispuesta a asumir la jefatura de las tropas internacionales de paz en Afganistán, para aliviar allí la carga de los estadounidenses; los tanques de reconocimiento alemanes permanecerán en Kuwait, pase lo que pase; además, Berlín respaldará la tropa de intervención rápida que Washington propone para la OTAN. En suma, el gobierno retorna por fin al seno de la comunidad occidental; claro que su credibilidad quedará arruinada".