¿Revolución agrícola?
27 de junio de 2003
El diario romano, "La República", escribe: "El jueves, justo a la hora del capuccino mañanero, fue sellada la reforma más importante de la Unión Europea, después de 17 horas de negociaciones: Algo que la ‘Europa verde’ no había experimentado jamás".
"No se podían financiar ya los excedentes invendibles. La productividad comenzó a estrangularse a través de distintas medidas de ajuste sumamente dolorosas. Entre ellas la cuota lechera, o la reducción en la producción de sectores como cereales y carne. Pero esta vez la reforma ha sido mucho más radical, cortando de raíz el problema", afirma el rotativo.
Reforma insuficiente
El diario británico, "The Times", afirma: "La reforma de la Política Agraria Común, PAC, debiera haber sido aún más radical, pero considerando su implementación y costos cambiará muy poco. No lo suficiente para encauzar la agricultura europea hacia una política sensata y sostenible, ni tampoco para satisfacer a quienes demandan un comercio más justo en la próxima cumbre de la Organización Mundial de Comercio en Cancún, México, el próximo septiembre".
"A final de cuentas la PAC sigue costando 44 mil millones de euros al año, la mitad del presupuesto total de la Unión Europea. Los europeos, como contribuyentes seguirán pagando demasiado por sus productos alimenticios", señala el diario.
Miedo de Francia
Como la mayoría de los diarios franceses, el diario de Estrasburgo, "Les Dernières Nouvelles d’Alsace", comenta: "Los agricultores franceses podrían resultar los perdedores de la ronda. Francia, principal receptor de la PAC, no tenía ninguna posibilidad de salir ileso ante una revisión. Sin embargo es mejor ahora enfrentar la revolución, en vez de aplazar un desarrollo inevitable por unos años más. ¿Podía hacerse sorda Francia ante las expectativas de los miembros de nuevo ingreso en el 2004, que reclaman mayor solidaridad? Con este paso Francia participa en el fortalecimiento de la Unión Europea, de cara a las negociaciones con la Organización Mundial de Comercio. El compromiso se acerca a las demandas de los países en desarrollo, que desean mejores condiciones de competencia. Sin duda es un avance", concluye el rotativo.