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Rumania en una crisis política cada vez más profunda

31 de mayo de 2026

Tras la caída del gobierno del primer ministro Ilie Bolojan a principios de mayo, los partidos moderados han tenido dificultades para trazar un nuevo rumbo, lo que abre la puerta a que la extrema derecha gane.

Bojolan no superó el voto de censura en mayo.
Bojolan no superó el voto de censura en mayo.Imagen: Daniel Mihailescu/AFP

La coalición de cuatro partidos que gobernó Rumania desde el verano de 2025 hasta hace apenas unas semanas era vista por muchos como la última oportunidad del país para impedir que la extrema derecha llegara al poder. Se esperaba que una gobernanza sólida y una serie de reformas mantuvieran a raya a los extremistas.

Sin embargo, esta estrategia parece haber fracasado. Los extremistas de derecha de Rumania gozan de un gran auge en las encuestas, mientras que los partidos moderados se encuentran estancados en disputas políticas internas. Han transcurrido tres semanas desde que el gobierno del primer ministro liberal Ilie Bolojan colapsara después de que su propio bando presentara una moción de censura, y hasta la fecha ninguno de los partidos moderados del país ha logrado ponerse de acuerdo sobre quién debería sucederlo, a pesar de que el presidente Nicusor Dan ha hecho todo lo posible por mediar en las conversaciones.

Pero eso no es todo. Si bien el gobierno de Bolojan permanece formalmente en el poder hasta que sea reemplazado, los socialdemócratas (PSD), que ostentan la mayoría de los escaños en el Parlamento y supuestamente apoyan a la Unión Europea (UE), están colaborando cada vez más con la formación de extrema derecha Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR). De hecho, la politóloga Raluca Alexandrescu afirma que el país está presenciando una "normalización del extremismo de derecha".

La extrema derecha representa un peligro para Rumania y Europa

Podría desatarse una conmoción masiva si el AUR, de tendencia prorrusa, antiucraniana y antieuropea, llegara al poder, o incluso si desempeñara tan solo un papel de apoyo en un gobierno minoritario.

Al fin y al cabo, Rumania es el sexto país más grande de la UE y el estado miembro de la OTAN más importante del sureste de Europa, ya que alberga algunas de las bases de la alianza más grandes y estratégicas de la región. Además, Rumania tiene con Ucrania la frontera más extensa de entre todos los Estados de la UE y ha respaldado de manera constante a la asediada nación que lucha contra los invasores rusos.

Bolojan asumió el cargo en junio de 2025.Imagen: Octav Ganea/Inquam Photos/REUTERS

La moción de censura de mayo, impulsada por el PSD junto con el AUR, fue la prueba de que se está produciendo una peligrosa normalización de la extrema derecha. El PSD, de hecho, formaba parte de la coalición de Bolojan.

Si bien ha habido casos anteriores en los que partidos moderados han colaborado con extremistas de derecha en el Parlamento rumano, esta fue la primera vez que unieron fuerzas para derribar un gobierno. Fue el momento en que se desmoronó el cordón sanitario contra la extrema derecha.

Aunque el PSD ha declarado a menudo que no tiene intención de formar una alianza con el AUR, sus acciones dicen lo contrario. A mediados de mayo, los socialdemócratas se sumaron a los tres partidos de extrema derecha de Rumania para respaldar en la comisión de derechos humanos del Parlamento un proyecto legislativo destinado a revocar la prohibición de la propaganda antisemita, fascista y racista. Esta maniobra provocó una oleada de indignación pública, lo que obligó al PSD a dar marcha atrás. Su líder, Sorin Grindeanu, alegó que se había tratado de un simple "desliz".

La semana pasada, el PSD y el AUR volvieron a votar juntos, esta vez en la cámara alta de Rumania, el Senado, a favor de una ley sobre organizaciones no gubernamentales inspirada en el manual de actuación de Vladimir Putin y Viktor Orbán. Como resultado, las ONG están ahora obligadas a publicar los nombres de sus donantes si estos aportan una suma superior al equivalente de 1.000 euros anuales.

Mineros convocados por el entonces presidente Ion Iliescu golpean a un manifestante en las calles de Bucarest en junio de 1990.Imagen: picture-alliance

El epítome de la corrupción rumana

Resulta bastante simbólico que el PSD respaldara la ley del "no vendemos nuestra tierra", cuyo objetivo es impedir la venta de participaciones minoritarias en empresas de propiedad estatal, dado que este eslogan se remonta a la era poscomunista, cuando fue usado por la organización predecesora del partido para la violenta represión de manifestantes anticomunistas, activistas de derechos civiles y partidos de la oposición. Al fin y al cabo, fue el PSD quien gobernó el país tras la caída del dictador comunista Nicolae Ceaușescu en 1989. Inicialmente se le conoció como el Frente de Salvación Nacional (FSN) y posteriormente como el PSD, que nunca se ha disculpado por ello.

Muchos antiguos cuadros de Ceaușescu, oficiales de la policía secreta y directores de empresas comunistas se unieron al PSD tras el colapso del régimen de Ceaușescu, asegurando así que las mismas viejas élites permanecieran en el poder después de 1989-1990. Por consiguiente, el partido se ha convertido en el epítome de la corrupción rumana. Si bien se autodenomina socialdemócrata, su ideología posee una orientación nacionalista-populista de derecha. Como tal, no resulta sorprendente que ya hubiera gobernado junto a partidos ultranacionalistas y extremistas en la década de 1990.

Los tres partidos de extrema derecha de Rumania, la AUR, el partido SOS Rumania y el Partido de los Jóvenes (POT), controlan actualmente alrededor de 35% de los escaños en ambas cámaras del Parlamento rumano. La AUR por sí sola podría obtener actualmente 32% de los votos, según las encuestas recientes. Esto la sitúa muy por delante del segundo partido más popular, el PSD, que cuenta con una proyección de voto de 24%.

(rr/dzc)

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