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Sanofi quiere a Aventis

Mirra Banchón29 de enero de 2004

Dos grandes empresas farmacéuticas europeas podrían fusionarse y formar así un gigante que podría medirse con los primeros a nivel mundial. Sin embargo, Alemania ve amenazados sus intereses.

Las oficinas centrales de Sanofi-Synthelabo en París.Imagen: AP

El Parlamento del estado federado de Hesse se pronunció unánimente en contra de que el gigante farmacéutico francés Sanofi-Synthélabo se fusionara –por medio de compra hostil- con el consorcio franco-germano Aventis. Los políticos aducen que una fusión en estos términos tendría consecuencias fatales para esta región especializada en biotecnología: no sólo tendría efectos negativos en el campo de la investigación, sino que acabaría con una importante fuente de trabajo. Aventis da empleo a 9000 personas, de las cuales la mayoría vive en Hesse.

Oferta muy baja

El consorcio Aventis ve crecer sus posibilidades de oponerse a la compra hostil de Sanofi, que ofrece 47 mil millones de euros. El gerente de Aventis, Igor Landau, manifestó en una entrevista dada a una emisora francesa que un precio que no sea un 40 o 50 por ciento mayor no es interesante. Como cabía esperarse, el Consejo de Vigilancia de Aventis rechazó la oferta aduciendo que no responde a los intereses ni de accionistas ni de empleados y que el precio ofrecido es inferior al valor económico de la empresa. Graciosamente, desde que Sanofi-Synthelabo presentara su oferta, las acciones de Aventis han incrementado su valor, y han superado el de las de Sanofi.

No es sólo cuestión de dinero

El conflicto entre Sanofi y Aventis desborda el campo de las finanzas, y llega al de las relaciones franco-alemanas. Mientras que los políticos alemanes defienden los puestos de trabajo en su país, el gobierno de París sueña con una potencia farmacéutica mundial, que compita con Estados Unidos. Según datos publicados por el semanario alemán Der Spiegel, el volumen de venta de Sanofi y Aventis juntas rozaría el de Pfizer y GlaxoSmithKline –los dos primeros en la lista de los gigantes farmacéuticos. El tercero sería el consorcio europeo que resultaría de la fusión.

Imagen: AP

La propaganda de Sanofi que apareció en la prensa a mediados de la semana deja clara esta posición: con la imagen de un niño acostado en una cama de hospital se lee la pregunta "¿Debemos decirle a Jan que su medicina será desarrollada apenas en 20 años?" por debajo de "los enfermos recibirían más rápido medicamentos innovadores si Sanofi y Aventis se fusionaran".

La postura alemana, dicen ciertos analistas, se revela como inconsecuente: no se puede propagar una política de unidad europea y decir no a las fusiones transnacionales; tampoco elogiar la globalización, y tomar medidas proteccionistas. Con todo ello, los decibeles de las emociones alemanas suben. No sólo que Alemania perdería muchos puestos de trabajo –y Francia no-, y que ofrendaría un estandarte de la investigación y la biotecnología, sino que la tan alemana Hoechst –que todavía está presente en Aventis- sería enterrada para siempre.

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