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¿Se acaban las jubilaciones?

15 de noviembre de 2002

Coyuntura a la baja, crece el desempleo y desciende el número de contribuyentes por la baja natalidad. Las jubilaciones alemanas están en serios apuros.

Senioren
Los jubilados alemanes están preocupados.Imagen: Bilderbox

Un suma imponente de 216.000 millones de euros serán los ingresos totales con los que contarán las cajas de pensiones alemanas en el 2002. Pero como siempre, hay que detenerse en los detalles. El origen de este monto no sólo son las contribuciones de quienes trabajan. El Gobierno tienen que ayudar casi con una cuarta parte de esta cifra para que el sistema no haga agua.

Un "contrato" entre generaciones

El sistema tiene su lógica. Los aportes al seguro de pensiones hecho por quienes trabajan, deben financiar el gasto corriente para los jubilados. Pero esto sólo funciona en condiciones que ya no son válidas. Es decir, que se genere suficiente empleo y que la población alemana siga creciendo.

Pero la tasa de paro aumenta mientras baja la tasa de natalidad, anulando lo que en Alemania se conoce como "contrato intergeneracional". Hoy por hoy, sólo los que tienen 60 o más años pueden dormir tranquilos sin preocuparse por la financiación de su pensión. Aunque también en este caso las contribuciones deben crecer anualmente, es la condición indicada por los expertos. Ante perspectivas coyunturales negativas, muchos expertos temen una espiral negativa.

¿Táctica electoral?

Unos 19 millones del total de 60 millones de votantes alemanes, tiene 60 o más años. Hablar de las jubilaciones es por lo tanto un tema de alta sensibilidad política. Nadie quisiera enemistarse con una tercera parte del electorado en épocas de mayorías políticas cada vez menos seguras.

Al mismo tiempo Alemania está ante una realidad económica y demográfica por la cual no se puede culpar a nadie. Aunque esta circunstancia tampoco debería ser entendida como una excusa para evitar soluciones.

Las autoridades reconocen que se debe actuar. Como primera medida, subirá la tasa de contribuciones a la jubilación pública a 19,5%. Pero numerosos expertos indican que esta medida sólo puede servir en el corto plazo.

Se requiere acción urgente

Especialmente preocupa la caída en la tasa de natalidad de los alemanes. Aunque también se trata de un problema que afecta a otros países europeos, en Alemania se viene registrando desde hace más de tres décadas. Precisamente porque los que hoy tienen 60 años de edad protagonizaron el cambio cultural hacia una sociedad con menos hijos (máximo dos hijos por familia), se erosionó una de las bases del sistema alemán.

De cara a la incertidumbre económica, el debate inmediato gira en torno a la apmliación de la edad activa, es decir, postergar la edad de jubilación de actualmente 65 años. Pero esto supone precisamente otro un cambio cultural. Tanto por parte de los empleados, que en los últimos años se acogieron a la posibilidad de una jubilación anticipada, como por parte de los empleadores. Reconocer el aporte económico que puede representar la población mayor, deja de ser por lo tanto retórica política y se convierte en una necesidad concreta.

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