Kristi Noem visitó el Cecot, donde están recluidos los miembros del Tren de Aragua y líderes de pandillas salvadoreñas.
La secretaria de Seguridad de EE.UU. también estuvo cara a cara con algunos líderes de pandillas salvadoreñas que están recluidos en el Cecot. (Imagen de archivo: 02.02.2023)Imagen: Salvador Melendez/AP Photo/picture alliance
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La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, recorrió la tarde del miércoles (26.03.2025) la cárcel salvadoreña de máxima seguridad donde se encuentran detenidos más de 200 migrantes venezolanos, expulsados en un vuelo por las autoridades estadounidenses tras acusarlos de pertenecer a la banda de crimen transnacional Tren de Aragua.
Noem, que había llegado poco antes a El Salvador en una visita oficial, recorrió el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), una megacárcel símbolo de la llamada guerra contra las pandillas que el gobierno del presidente Nayib Bukele impulsa bajo un régimen de excepción.
En el Cecot, ubicado en una zona aislada y árida en la localidad central de Tecoluca, a más de 75 kilómetros de la capital San Salvador, la funcionaria fue recibida por el titular del Ministerio de Justicia y Seguridad de El Salvador, Gustavo Villatoro.
Acompañada por un fuerte dispositivo de seguridad, según se observa en fotografías compartidas por la Presidencia, Noem comenzó su recorrido en el área de admisión de los internos donde pasan por un escáner.
Luego se dirigió al área de almacén y armería y posteriormente se trasladó a la celda 8, donde estaban detenidos algunos de los presuntos miembros de la pandilla Tren de Aragua, originaria de Venezuela.
Además, la secretaria de Seguridad de EE.UU. estuvo cara a cara con algunos líderes de pandillas salvadoreñas que están recluidos en el Cecot.
El ministro de Seguridad señaló a Noem uno de los reclusos, destacando un tatuaje que tenía en forma de estrella, que, según dijo, es una marca indicativa de pertenecer al Tren de Aragua.
Luego de su visita a esta cárcel, la funcionaria se reunirá en privado con el presidente Bukele en vistas de incrementar las expulsiones de migrantes y su encarcelamiento en este país, entre otros asuntos.
Esta es la segunda visita de un alto funcionario del gobierno de Donald Trump para encontrarse con Bukele; el primero fue el secretario de Estado, Marco Rubio, a inicios de febrero pasado.
En dicha visita, el presidente salvadoreño ofreció las cárceles salvadoreñas inicialmente para encarcelar a criminales condenados y no se manejó su uso para migrantes irregulares.
gs (efe, ap)
En la prisión de máxima seguridad de El Salvador
La prisión CECOT es sinónimo de enjuiciamiento implacable de las pandillas. Aclamada por sus partidarios como un modelo de éxito, los críticos instan al respeto de los derechos humanos.
Imagen: MARVIN RECINOS/AFP/Getty Images
Duras condiciones carcelarias
Los miembros de pandillas viven hacinados en la prisión de máxima seguridad de El Salvador. Los reclusos duermen en literas de acero sin colchón, solo pueden salir de sus celdas 30 minutos al día y no tienen derecho a recibir visitas. Algunos cumplen condenas de hasta 200 años.
Imagen: MARVIN RECINOS/AFP/Getty Images
Un símbolo en la lucha contra la delincuencia de bandas
En el CECOT (Centro de Confinamiento del Terrorismo) hay alrededor de 15.000 prisioneros. Esta prisión de máxima seguridad forma parte del programa del presidente Nayib Bukele para combatir el crimen organizado en El Salvador. En 2022, el mandatario declaró el estado de emergencia. Desde entonces, casi 80.000 personas han sido arrestadas.
Imagen: Juan Carlos/dpa/picture alliance
Los tatuajes de pandillas
Los cuerpos de los reclusos están cubiertos de tatuajes de pandillas; las siglas "MS" representan a la Mara Salvatrucha o MS-13. A finales de la década de 1990, las pandillas rivales Barrio-18 y MS-13 libraron una brutal guerra por el control del tráfico de drogas y la extorsión en El Salvador.
Imagen: MARVIN RECINOS/AFP/Getty Images
Duro con el crimen
Los asesinatos y la actividad criminal de las pandillas han disminuido drásticamente desde que el Gobierno de Bukele implementó su política de mano dura, lo que muchos salvadoreños consideran un gran éxito. Sin embargo, oenegés de derechos humanos denuncian que los reclusos son privados de contacto con sus familias y abogados, y que muchos son forzados a confesar mediante violencia.
Imagen: Juan Carlos/dpa/picture alliance
Cadena perpetua
Un miembro de la pandilla Barrio-18 muestra sus tatuajes en la cabeza, los brazos y el torso. Fue condenado a 200 años de prisión. Para muchos internos, la realidad es clara: nunca saldrán con vida de la prisión más grande de América Latina.
Imagen: MARVIN RECINOS/AFP
Deportes supervisados
Bajo estricta vigilancia, los reclusos pueden salir de sus celdas una vez al día durante 30 minutos para realizar ejercicios en un pasillo central de la prisión. Aproximadamente 1.000 guardias penitenciarios, junto con 600 soldados y 250 policías, vigilan a los prisioneros las 24 horas del día.
Imagen: MARVIN RECINOS/AFP
Audiencia judicial virtual
En una pequeña sala, dos reclusos siguen virtualmente una audiencia judicial, una de las pocas oportunidades que tienen para salir de sus celdas, además del tiempo destinado a hacer ejercicio. El presidente Bukele presume del CECOT como el modelo emblemático de su Gobierno en la lucha implacable contra el crimen organizado.
Imagen: MARVIN RECINOS/AFP/Getty Images
¿Inocente en prisión?
Si bien muchos defensores del Gobierno celebran su política como un modelo exitoso, en El Salvador se siguen reportando detenciones arbitrarias. En 2024, se reconoció oficialmente la inocencia de numerosos reclusos y alrededor de 8.000 personas fueron liberadas. La organización de derechos humanos Socorro Jurídico Humanitario cree que aún hay muchas más personas encarceladas injustamente.