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Sida, tuberculosis y malaria: ¿se podrá vencerlas hasta el 2015?

26 de mayo de 2010

El combate del sida, la malaria y la tuberculosis es uno de los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas, que hasta el 2015 quiere limitar la propagación de estas tres enfermedades.

Mosquito "Anopheles quadrimaculatus", transmisor de la malaria.Imagen: picture-alliance /dpa

Los microorganismos amenazan desde tiempos inmemoriales al ser humano. Virus, bacterias y parásitos propagan epidemias que son altamente letales hasta el día de hoy. Hace 130 años, Robert Koch logró aislar al bacilo de la tuberculosis pulmonar, y casi 40 años más tarde se creó una vacuna contra la enfermedad. Actualmente, todavía mueren millones de personas a causa de la tuberculosis, y a ella se le suman la mortalidad de la malaria y la del sida.

El combate contra el sida, la malaria y la tuberculosis es uno de los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas por cumplir, que quiere poner coto a la propagación de estas tres enfermedades hasta el 2015.

Objetivos del Milenio: ¿en el olvido?

Terapia contra la tuberculosis en India.Imagen: picture-alliance/ dpa

Los Estados miembros de Naciones Unidas se trazaron ocho metas de desarrollo, los llamados Objetivos del Milenio, y entre ellos está la meta de contener estos tres males globales hasta el año 2015, y de reducir su mortalidad anual.

Los progresos en el terreno de la medicina distan mucho, empero, de poder concretar los Objetivos del Milenio. Año tras año mueren cada vez más seres humanos de sida, tuberculosis y malaria. Desde 1990, el número de enfermos de sida se cuadruplicó, y hasta hoy no se cuenta con un acceso global al tratamiento médico, que se había garantizado a partir de 2010. “Los objetivos pasaron al olvido. El acceso universal al tratamiento no se logró, y hoy estamos, incluso, muy lejos de lograrlo. No hay ningún país que haya logrado esa meta”, subraya Annabel Kanabus, directora de Avert, fundación internacional contra el sida.


África subsahariana: la más golpeada

Tratamiento contra el sida en Nigeria.Imagen: AP

El África subsahariana es la región más duramente golpeada por el sida. De 33 millones de enfermos de sida en el mundo, 22 millones viven allí. Ya en 2002 se creó una fundación global para combatir los tres males: el sida, la tuberculosis y la malaria.

Desde entonces, la fuente principal de financiación para los programas de lucha contra esas dolencias es el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria. Y este fondo ya consiguió bastante: una mejor distribución de medicamentos retrovirales, la curación de seis millones de personas de tuberculosis, y la lucha contra la malaria a través de la distribución de más 100 millones de redes antimosquitos así como el tratamiento contra la malaria de más de 100 millones de habitantes.


Enfermedades oportunistas

Cien millones de redes mosquitero distribuidas en África.Imagen: AP

Sin embargo, dicha ayuda no basta para cumplir con los Objetivos del Milenio. Y también la ciencia se enfrenta a sus limitaciones. “Hay enfermedades para las cuales fue relativamente fácil desarrollar una vacuna, y ya contamos con ellas. Pero hay otras vacunas mucho más difíciles de obtener, como las del sida, la de la tuberculosis y la de la malaria”, dice Stefan Kaufmann, director del departamento de Inmunología del Instituto Max Planck, de Berlín. Stefan Kaufmann explica que se trata de enfermedades causadas por agentes mucho más complejos, para los cuales no son suficientes los métodos normales de elaboración de vacunas.

La tuberculosis se está propagando nuevamente, en especial en los países del Este de Europa, así como en el Sudeste de Asia, a pesar de que la vacuna contra este mal ya cumplió cien años. El aumento de casos de tuberculosis está directamente relacionado con el incremento en los casos de sida en dichas regiones del mundo, señala Annabel Kanabus. “Los enfermos de sida tiene un sistema inmunológico debilitado, lo cual hace que su cuerpo no pueda defenderse de las enfermedades comunes. Muchos tienen la forma latente de tuberculosis, que no ocasiona demasiados problemas. Normalmente, si alguien se enferma, puede curarse pero sigue siendo portador de los bacilos. Si estas personas llegan a enfermarse de sida, la tuberculosis latente brota y se transforma en su versión activa. A eso se le llama ‘enfermedad oportunista'.


Tuberculosis: cada vez más mortal

Paciente de sida en México.Imagen: AP

Casi dos millones de personas al año mueren de tuberculosis, y la tendencia va en aumento, a pesar de que existen métodos eficaces para combatirla, como los antibióticos, que, además, son relativamente baratos. En los países en desarrollo, un tratamiento con antibióticos cuesta alrededor de diez dólares por persona. Pero si la terapia no se cumple correctamente o se interrumpe, los bacilos de la tuberculosis se vuelven resistentes. Esto es peligroso, ya que las mutaciones de la tuberculosis son mucho más difíciles de diagnosticar y su tratamiento es más caro, si es que hay un tratamiento.

La malaria también podría combatirse con medicamentos relativamente asequibles. Sin embargo, todavía no se ha logrado poner límite a la cantidad de casos de esta enfermedad. Si bien se distribuyeron, a través del Global Fund, cerca de 100 millones de redes mosquiteras impregnadas en todo el mundo, algunos tipos de mosquitos se han vuelto resistentes a los insecticidas. Y otra vez son los enfermos de sida los más propensos a adquirir esa enfermedad y a morir a causa de ella.

¿Es demasiado ambicioso el objetivo de la ONU de poner freno al sida, la tuberculosis y la malaria? Annabel Kanabus, de la fundación internacional contra el sida Avert, cree que se podría contener la propagación de estos tres males si se pusieran a disposición los recursos económicos faltantes hasta ahora.

“Si se comparan los costos con los de la guerra de Irak, debería ser posible combatir estas enfermedades. Ahora, los países hablan de reducir los presupuestos para ayuda al desarrollo, sumas que podrían salvar incontables vidas humanas. Pienso que debemos seguir trabajando para lograrlo, de forma cooperativa y con eficiencia a nivel económico. Estamos pasando por épocas difíciles, así que debemos invertir el dinero del modo más inteligente posible”, apunta Anabel Kanabus.

Invertir inteligentemente: eso significaría, en primer lugar, invertir en la profilaxis para evitar estas enfermedades que asolan sobre todo a los países más pobres. Ya que sólo una población sana podrá colaborar constructivamente con el desarrollo de su país.

Autor: Sarah Berning/ Cristina Papaleo
Editor: Pablo Kummetz

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