Justo un año después de la explosión de #Metoo, la iniciativa Spotlight de la ONU y la UE se da cinco años de plazo para mostrar impactos concretos en cinco de los países con mayor violencia de género de América Latina.
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"El hecho de la violencia contra mujeres y niñas no es nada nuevo, pero con la explosión del movimiento #Metoo recibió una, hasta ese momento, desconocida atención internacional. Su erradicación fue puesta en la agenda de algunos países”, explica a DW Erin Kenny, jefa de la Unidad Técnica de la iniciativa Spotlight en el seno de ONU Mujeres.
La ola de protesta por la violencia explícita e implícita contra mujeres y niñas surgió, también, cuando la comunidad internacional había llegado a consensuar que "una precondición para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible –como acabar con la pobreza o llegar a la educación para todos- es acabar con la violencia contra mujeres y niñas”, cuenta Kenny.
¿Qué marca la diferencia?
Un año después, la iniciativa Spotlight tiene asignados fondos para su labor: 500 millones de euros comprometidos, básicamente. Si bien los proyectos europeos de desarrollo desde hace muchos años consideran el aspecto de género, "a nivel global, esta iniciativa es muy significativa. Es la primera vez que se invierte directamente en erradicar la violencia de género”, subraya Kenny.
"Esta iniciativa es diferente a todo lo que se ha hecho hasta el momento”, dice, por su parte, a DW Electra Lagos, especialista en políticas de género y cooperación UE-América Latina. "Spotlight nació como respuesta directa a las victimas”, acota.
"Cuando la UE comenzó hablar sobre igualdad y género en America Latina se encontró con la obligación de sacar a la luz esa verdad oculta. Las estadísticas de femicidios en America Latina son alarmantes”, afirma.
Cabe recordar que 14 de los 25 países con mayor grado de violencia de género del mundo están en el Nuevo Continente. No obstante, Spotlight se pone en marcha solo en cinco. En Guatemala, donde en 2016 se registraron 211 asesinatos de mujeres; Argentina, con 254; El Salvador, con 349; Honduras, 466 y México, con 2.813 mujeres asesinadas en ese año.
¿Por qué sólo cinco?
¿Por qué justo estos países? "La decisión fue muy difícil. No hay un país del mundo para el que esta iniciativa no fuera beneficiosa”, responde Kenny. Pero para conseguir en cinco años haber creado una plataforma y un método, y poder mostrar impactos, había que escoger.
Las necesidades específicas de los países, la capacidad de los Estados para abordar el asunto, las estructuras de sociedad civil y no por último la presencia de un equipo internacional en el terreno fueron los criterios.
Enfoque concreto y diverso
"Vamos a abordar el fenómeno desde seis ángulos diferentes”, explica Kenny. Entre las tareas está crear un marco legal que apoye la igualdad de géneros y erradique la violencia; también revisar las instituciones para detectar qué evitaque las mujeres puedan denunciar y recibir los cuidados necesarios. Asegurar servicios y levantar datos y estadísticas son los otros dos pilares.
"Queremos entrar a las comunidades para cambiar actitudes y comportamientos. También queremos apoyar movimientos de mujeres; la sociedad civil será la columna vertebral de esta iniciativa”, puntaliza Kenny.
La idea es que de estos cinco países surjan movimientos y apoyos para luego, con inversión adicional, extender Spotlight a toda la región. "También a Asia y a África”, recuerda Lagos. "Se trata de poner a las mujeres en el centro de todos los esfuerzos encaminados a hacer realidad la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, en consonancia con la Agenda 2030 de desarrollo sostenible”, concluye la experta.
Mirra Banchón (CP)
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America Latina: la violencia machista en cifras
El machismo y la violencia contra las mujeres están más presentes de lo que se cree entre los jóvenes. Un estudio de la organización Oxfam revela creencias y comportamientos que explican las altas cifras de violencia.
Imagen: picture-alliance/epa/Guadalupe Perez
Víctima por el hecho de ser mujer
El 56% de las mujeres y el 48% de los hombres de 20 a 25 años en América Latina tienen alguna conocida cercana que ha sufrido violencia física o sexual en el último año, según un estudio de la ONG Oxfam. En la región muere una mujer cada cinco horas y sólo en 2016 se registraron 1831 feminicidios. En México, donde no está tipificado este delito, la población ha salido a la calle a decir basta.
Imagen: picture-alliance/epa/Guadalupe Perez
Normas heredadas
En la base de esta violencia están una serie de imaginarios y normas sociales que han dictado tradicionalmente cómo deben comportarse las mujeres y qué derechos tienen los hombres sobre ellas. El 60% de los amigos cercanos a los encuestados le grita a su pareja y el 40% las humilla y desvaloriza, según el estudio realizado entre jóvenes de 15 a 25 años de ocho países latinoamericanos.
Imagen: Getty Images/R. Stothard
Sexualidad, mitos y creencias
El 87% de los jóvenes encuestados opina que el deseo sexual de los hombres es mayor que el de las mujeres. Asimismo, está muy presente la idea de que si una mujer está ebria se presta para que tengan relaciones sexuales con ella aunque no esté consciente, que el hombre se enoja si la mujer no tiene relaciones cuando él quiere o que si él está ebrio se justifica que la golpee
Imagen: Getty Images/AFP/J. MacDougall
Acoso callejero
Existe una normalización del acoso callejero, con comentarios de tipo sexual, piropos o silbidos por parte de desconocidos en espacios públicos y del transporte. El 75% de las y los jóvenes cree que esto es algo normal. El informe “Rompiendo moldes: transformar imaginarios y normas sociales para eliminar la violencia contra las mujeres” pretende alertar sobre estos comportamientos.
Las redes sociales, internet y celulares se han convertido en instrumentos para ejercer control sobre las mujeres. El 33% de las mujeres y el 44% de los hombres (15 a 19 años) consideran que no es violencia revisar el celular de sus parejas. Asimismo, el 84% de las mujeres y el 77% de los hombres (15 a 25 años) creen que sus amigos lo hacen.
Imagen: picture-alliance/dpa/F. Gutierrez-Juarez
¡No te pongas eso!
Otra forma de ejercer control y violencia sobre las mujeres tiene que ver con el vestuario. Pero la mayoría de los encuestados de 20 a 25 años cree que no es violencia que el hombre le diga a su pareja qué ropa usar. El 56% de las mujeres y el 59% de los hombres creen que sus amigos hombres lo hacen.
Imagen: picture-alliance/dpa/B. Pedersen
Celos como expresión de amor
Otra creencia extendida es que los celos son una expresión del amor y quien cela está demostrando cuánto quiere a su pareja. Así lo piensa el 43% de las mujeres y el 63% de los hombres de 15 a 19 años. “En nombre del amor romántico, se cometen toda clase de abusos que atentan contra la libertad y el derecho a la intimidad”, acusa el estudio.
Imagen: picture alliance/dpa/C. Klose
¿No es sí?
Un lamentable concepto, en la base del machismo, es que las mujeres “se hacen las difíciles”: dicen no, pero en realidad quieren decir sí, opina el 45% de las jóvenes y el 65% de los chicos encuestados. En la misma línea, “un hombre puede tener relaciones sexuales cuando y con quien quiera; pero las mujeres, no”. El 81% de las y los jóvenes de 20 a 25 años cree que eso piensan sus amistades.
Imagen: picture-alliance/dpa/U. Ruiz Basurto
¿Por qué las mujeres aguantan una relación violenta?
También presente está la idea de que el hombre tiene derecho a disciplinar el comportamiento de la mujer con cualquier tipo de violencia. Los y las jóvenes de 20 a 25 años dan diferentes razones por las cuales las mujeres no escapan de relaciones violentas: 80% opina que lo hacen por sus hijos, 63% porque amenazan con matarla, 59% porque dependen económicamente y 47% cree que es normal.
Imagen: Getty Images/AFP/E. Abramovich
Distintas caras del machismo
El machismo está presente por igual en toda América Latina, con algunas diferencias en la forma de manifestarse. El Salvador, Colombia, Honduras y Guatemala sobresalen en la normalización de la violencia y Cuba por los silbidos y piropos en la calle. En Bolivia, el 61% de los hombres de 20 a 25 años cree que cuando una mujer sale a trabajar, los hijos e hijas sufren abandono.
Imagen: picture-alliance/Zumapress/L. Vargas
Creencias positivas entre los jóvenes
Pero también hay conciencia de que la violencia contra las mujeres es un problema grave y las autoridades deberían hacer algo al respecto. Así opina el 72% de las mujeres y el 63% de los hombres. Asimismo, el 88% de las jóvenes y el 77% de los chicos estima que la violencia hacia las mujeres es producto de las desigualdades entre ambos.
Imagen: AFP/Getty Images/E. Santelices
Moldes sexistas
Aunque persiste el concepto de hombres proveedores y mujeres cuidadoras, así como la idea mayoritaria (78%) de que todas las mujeres deberían ser madres, el estudio destaca casos de jóvenes que rompen con el molde sexista, y el valor de campañas e iniciativas para visibilizar los derechos de lesbianas y personas transgénero, quienes sufren todavía mayor discriminación y violencia.
Imagen: Getty Images/AFP/C. de la Torre
Transformar los imaginarios y normas sociales
Esa es la meta. Los jóvenes tienen un papel clave, como lo han demostrado con marchas y protestas. Pero el proceso, reconoce el estudio de Oxfam, es lento y complejo. La mayoría cree que el Estado debe actuar ante la violencia, pero admite que haría poco o nada frente a una situación de maltrato. Este informe permite reconocer estos moldes y alienta a no ser testigos silenciosos del maltrato.